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José Manuel Garrido y Ginés Marín. :: efe
José Manuel Garrido y Ginés Marín. :: efe

El ganado desluce las confirmaciones de Ginés Marín y José Manuel Garrido en la México

  • Los matadores extremeños no pudieron hacer más ante sus respectivos lotes del sábado y el domingo en la capital mexicana

Tanto los diestros mexicanos Arturo Saldívar y Juan Pablo Llaguno como el español Ginés Marín hicieron el sábado más de la cuenta en la corrida de la Monumental Plaza México, ante un encierro con cuajo pero que finalmente no sirvió.

Saldívar y Marín, que confirmaba la alternativa, tuvieron detalles elegantes, mientras que Llaguno enseñó torería. Ninguno de los tres tuvo suerte con la espada.

Con una entrada pobre, se lidió un encierro de José Julián Llaguno, que reaparecía tras una ausencia de 19 años. Lote impecable en presentación, con cuajo, todos y cada uno de los toros fueron ovacionados de salida, pero al final poco se prestaron al lucimiento, muy parados, carentes de raza y con brusquedad en sus acometidas.

El primero fue el mejor, tardo pero con clase y recorrido; el segundo se movió más, sin la clase del que le antecedió; el tercero sin un pase, al igual que cuarto y quinto; y el sexto empezó mejor pero terminó áspero y con medias embestidas.

Ginés Marín, que confirmó el doctorado, toreó al primero con elegancia con el capote realizando una faena que no tomó vuelo al ser parco en las series de muletazos, muy cortas. Mató de estocada. Leve petición de trofeos y vuelta al ruedo con ligeras protestas. Con el sexto, de inferior calidad, siempre decidido con el capote, entusiasmó a la afición, pero con la muleta no tuvo opción pese al sitio y buenas maneras que mostró. Dos medias y descabello. Silencio final.

Garrido el domingo

En la corrida del domingo los mexicanos Fermín Rivera y Sergio Flores, que cortaron una y dos orejas respectivamente, tuvieron una tarde importante y dieron realce a la cuarta corrida de la temporada grande en la Monumental Plaza México, mientras que el extremeño José Garrido, que confirmó la alternativa, no pudo manifestarse ante un mal lote.

Los diestros aztecas, en cambio, mostraron que se encuentran en un momento importante. Fermín, con elegancia, con un toreo de gran desparpajo, hizo gala del buen toreo bueno. Por su parte, Sergio le dio la respuesta, con el mejor toro, de no dejarse ganar la pelea. Toreó con disposición y con un trazo de gran dimensión y ligazón que calaron.

Con una entrada calculada en unos siete mil aficionados, se lidiaron seis toros del hierro de El Vergel, en una corrida sin problemas, que en su presentación no fue fácil pues exigieron mucho. El mejor fue el quinto, con movilidad en el recorrido y buen son. Se dejaron el segundo y cuarto y sin muchas opciones, primero, tercero y sexto.

Garrido, debutante en la Plaza México, estuvo bien con el capote en el primero y realizó un trasteo, pero sin llegar a conectar con el público. Debido a las malas condiciones de la res, mató pronto, silencio. Con el sexto, estuvo apurado con el capote y machacón, pero no pudo sacar nada. Silencio, su confirmación no tuvo impacto.