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El extremeño Paco Ruiz retrata la vida de Escacena en un libro

El pintor y Paco Ruiz en la bodeguita de Tomares. :: Paco Campos
El pintor y Paco Ruiz en la bodeguita de Tomares. :: Paco Campos
  • El apoderado de Tomás Angulo dice que para ser figura del toreo antes ha tenido que ser retratado por el sevillano

«El toreo, para mí, es mi más eficaz medicina». Desde que con 20 años Paco Ruiz se quedó en silla de ruedas por un accidente de tráfico, la tauromaquia ha sido su válvula de escape, su entretenimiento y su modo de vida.

Ahora, con 35 años, es apoderado del torero Tomás Angulo, ha dirigido la revista taurina 'Afición' y ha publicado su primer libro. Se ha atrevido con la biografía del reputado pintor taurino Pedro Escacena.

Todo comenzó como una entrevista para 'Afición'. Llegó a la casa de Tomares del pintor de la Macarena y enseguida se le abrieron las puertas de la bodeguilla.

Entre vinos, jamón y almendras saladas, la conversación cada vez se hacía más fluida, hasta el punto de que lo que empezó como una entrevista, acabó siendo una confesión mutua sobre la vida de dos personajes, que aparentemente tenían tan poco que ver entre sí, ni por edad, ni por vivencias, pero con un nexo de unión demasiado puro, el amor por la tauromaquia.

Pedro vio rápidamente en Paco a un confesor, admirador e ilusionado con la historia de su vida que le iba relatando. Así que cuando terminó el encuentro, el pintor más reconocido de entre los retratistas taurinos confesó que, a sus ochenta y cuatro años, había llegado el momento de publicar su biografía y le pidió al almendralejense que fuera el encargado de firmarla.

Así el libro, que ya ha sido presentado en Sevilla y en Almendralejo, es el resultado de seis o siete encuentros de confesiones en la bodeguita de esa casa típica sevillana de jardín andaluz y llena de carteles taurinos.

Paco es ahora un escritor reconocido por firmar la biografía de una persona clave en la historia de la tauromaquia. Gracias a «aplicar una filosofía necesaria en la vida. Ahora no puedo hacer las cosas que antes del accidente hacía, pero hago cosas que antes no podía hacer. Así que son las que tengo que potenciar».

Autodidacta, pero gran amante de la literatura, Paco ha sabido plasmar la vida de Escacena con naturalidad en un libro, gracias a la utilización del relato en primera persona.

Testigo las penurias de la vida de posguerra, Escacena cuenta a través de la pluma de Paco cómo quiso ser torero. Fue el primero de sus hermanos que logró sobrevivir a las infecciones de la época. Su afición al toreo le llevó a escaparse para ir a torear a Cádiz, fue perseguido por un toro y se tuvo que esconder en un charco mientras el astado le perseguía en la marisma sevillana. Pero supo compaginar esa pasión con la de los pinceles, estudiando en pintura. «Papá, por si acaso», le decía a su padre cuando le animaba a dejar la pintura para volcarse en el toreo.

Dicen muchos aficionados que por suerte, Escacena no triunfó con el capote, ya que si hubiera sido así, la tauromaquia se hubiera perdido uno de los artistas más grandes. «He intentado ponerme en su pellejo y escribirlo como si fuera él, dándole mi toque, pero todo supervisado por él y todo es verdad, no hay nada inventado», confiesa Paco a HOY.

Paco relata cómo hace 60 años, Escacena conoció a la que ha sido su musa, Aurora, su esposa, a la que nada más ver espetó «tienes cara de gitana de cartel de toros», una mujer que a la postre inspiraría la mayor parte de los carteles taurinos del pintor de la Macarena.

Escacena es autor de los más conocidos carteles taurinos editados en España, ha sido cartelista oficial de la Real Maestranza de Sevilla. Pero su faceta de pintor no sólo se plasma en carteles, ha sido retratista del rey Juan Carlos I y de los toreros más reconocidos del mundo. «Yo digo que un torero, para que sea considerado primera figura del toreo, es que ha tenido que pasar por lo pinceles de Escacena varias veces», apunta.

En 342 páginas, divididas en 60 capítulos, separados por apartados o 'tercios' (a lápiz, carboncillo, manchar y profundizar) cuenta la vida del autor del cartel de la corrida de Pozoblanco en la que murió Paquirri, mezclando la narrativa con fotografías de 35 carteles, 64 cuadros y 57 fotos. El libro, editado por viveLibro, está prologado por el escritor Fernando del Arco.