«Cada vez tiendo más a 'escarbar' en la tierra»

Ricardo Cases en su taller. :: hoy/
Ricardo Cases en su taller. :: hoy

El alicantino expone 'Un ambiente soleado' en la galería pacense de Ángeles Baños Ricardo Cases Fotógrafo

MARTÍN CARRASCO BADAJOZ.

Ricardo Cases (Orihuela, Alicante, 1971) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. Forma parte del colectivo de fotografía Blank Paper y es profesor en EFTI, CASA, Escuela Blank Paper y el Instituto Europeo de Diseño. Junto a la diseñadora Natalia Troitiño dirige la editorial Fiesta Ediciones. Ha publicado los libros 'El blanco' (Dalpine, 2016), 'El porqué de las naranjas' (Mack Books, 2014), 'Podría haberse evitado' (Dalpine, 2015), 'Paloma al aire' (Photovision-Schaden-Dewi Lewis, 2011), 'La caza del lobo congelado' (Fiesta Ediciones-Universidad de Cádiz, 2009 y 'Belleza de barrio' (Universidad de Extremadura, 2008). Ha sido galardonado recientemente con el Premio de Cultura en el apartado de Fotografía por la Comunidad de Madrid.

-En primer lugar, me gustaría saber cómo llega a la fotografía.

-Todo sucede de un modo casual. Llego a la facultad de periodismo de la Universidad del País Vasco en Bilbao, animado por mi amigo y también fotógrafo Vicente Paredes, tras fracasar en las pruebas de acceso al IVEF en Valencia (soy de Orihuela, Alicante). Mi intención era ser profesor de gimnasia porque llevaba muchos años obsesionado con el atletismo. Y esta aventura vasca me puso en contacto con el que sería el gran parque de atracciones de mi vida: una cámara de fotos. Descubrí un laboratorio de fotografía en la facultad y desde entonces estoy continuamente buscando la manera de contar cosas con este aparato tan limitado y a la vez con tantas posibilidades. La relación con la cámara de fotos fue tan apasionada que no necesité más formación que jugar y trabajar.

«Podría considerarse mi trabajo como una crónica sentimental del lugar donde vivo»

-En un momento llega digamos la 'sistematización' de un discurso.

-Más adelante, en 2005, me encontré en Madrid con BlankPaper, un colectivo de fotógrafos que me ayudaron a tener una conciencia crítica sobre mi trabajo y apuntalaron mi formación con muchos libros y autores que desconocía.

-No es la primera vez que expone en la galería de Ángeles Baños, me viene a la cabeza las muestras 'Belleza de Barrio' y 'Paloma al aire'...

-La relación con la galería de Ángeles surge también de un modo casual. Expuse por primera vez Belleza de barrio gracias a la beca OFE que me concedió la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura, y ya han pasado 8 años y seguimos trabajando juntos. Estoy tremendamente agradecido tanto a la beca como a Ángeles por su confianza en mi trabajo.

-Hay algo de 'diablo cojuelo' en su obra.

-La primera publicación que hice fue un fanzine que se llamaba Supernormal y era un homenaje al portero del edificio donde vivía en Madrid. Desde que comencé a hacer fotos, mi cámara tiende como el palo de zahorí a arrimarse a este perfil de personas o situaciones. Encuentro el estímulo en la trastienda de los acontecimientos relevantes de una sociedad.

-Que en el fondo responde -creo- a su interés por lo antropológico...

-Supongo que todo esto tiene que ver con una educación, con la personalidad que se forma a través de muchos factores: el ser el menor de cuatro hermanos, unos padres que te dan mucho cariño y oportunidades para poder hacer lo que te interesa, la formación y la práctica periodística, la suerte de tener amigos que escriben y diseñan de maravilla, etc.

-Por otro lado, sorprende su capacidad para captar y representar fotográficamente los «rasgos de identidad" de colectivos humanos.

-Desde que me mudé a Valencia hace unos años comencé a desarrollar mis trabajos apoyándome en herramientas relacionadas con los clichés de la cultura local, son como el hilo conductor del que van apareciendo más capas. De algún modo, la excusa perfecta para tratar de cuestionar asuntos relacionados con la identidad y el contexto.

-Un discurso -el de la identidad- que te lleva a tensar las situaciones, a extremarlas, de ahí el kitsch, ese ir más allá de la superficie de lo banal...

-Ya he contado anteriormente que cada vez tiendo más a escarbar en la tierra, a prescindir de los relatos «responsables», dejándome llevar por ideas tan básicas como intentar representar el sol o coleccionar naranjas podridas.

-No es el reportaje al uso.

-Aunque suene muy cursi, podría considerarse mi trabajo como una crónica sentimental del lugar donde vivo, es decir, aunque mi herramienta es la realidad, mis fotos están llenas de caprichos personales tanto en la forma como en el mensaje. Los libros han supuesto una liberación de mi trabajo profesional. Encontré la manera de hacerme encargos a mí mismo, de usar mi propio medio de comunicación, para bien o para mal. Me considero un afortunado por contar con el apoyo de espacios como el de Ángeles Baños o editoriales como Dalpine.

-¿Cuál es el nexo entre 'El porqué de la naranjas' y 'Sol'? ¿Cómo surgen?

-Uno es consecuencia del otro y los dos son consecuencia de las necesidades que van apareciendo en la vida. Empiezo a producir El porqué de las naranjas cuando en 2010 decido mudarme a Valencia (llevaba 13 años en Madrid) para salir de un bache personal. Se me ocurrió proceder de una manera diferente a lo habitual en mis trabajos, planteando un título sin contenido aparente y en forma de pregunta, de manera que me despreocupaba del contenido y salía a hacer fotos dejando que la propia experiencia fuera llenando de ideas el trabajo y que las mismas fotos que iba seleccionando me marcaran la pauta o el guion. El trabajo, al igual que el título, se nutre de situaciones absurdas y de tópicos, de preguntas y de cuestiones relacionadas con experiencias como fotógrafo y como vecino en un lugar lleno de contradicciones.

-¿Qué «necesidad» se te presentó en 'Sol'?

-Sol es un juguete que surgió cuando nació mi hija, seguramente debido a la incontinencia fotográfica que apareció por un subidón de energía. Supongo que debe ser una cosa normal, que cuando eres padre la naturaleza te concede un súper poder para afrontar tanto trabajo. La idea es muy sencilla, me propuse el reto de contar el sol de muchas maneras. Es un ejercicio de representación de un motivo, de un símbolo que condiciona notablemente la manera de ser y de vivir de un lugar. La intención, una vez más, es contar este lugar de otra manera, con otros recursos.

-Los montajes «hablan»...

-Ambos trabajos están expuestos en la misma sala, pero con soluciones diferentes, sin una intención de continuidad. Como ha podido observar El porqué de las naranjas mantiene la idea del libro, con un formato pequeño y una propuesta que facilita en la medida de lo posible la lectura individual de cada una de las fotos, haciendo hincapié en la secuencia y en las relaciones entre las imágenes. No voy con una idea preconcebida de montaje, me gusta tener en cuenta las posibilidades de cada sala y acostumbro a cerrar del todo la idea cuando estoy montando la exposición.

-Disfruto con sus catálogos, son el ejemplo de una magnífica correlación entre continente/contenido...

-Para mí es fundamental trabajar con un diseñador gráfico. En mis libros el trabajo en equipo es necesario, por mucho que tengas una idea muy clara creo importante contar con profesionales que lleven a buen puerto el proyecto. En el caso de 'Sol', (lo presenté ayer en la galería), he contado con la colaboración del diseñador Ángel Álvarez y de Luis López Navarro, que vuelve a escribir un maravilloso texto, como en cada trabajo que hago.

-Para finalizar, me gustaría saber cuál es su opinión sobre el panorama fotográfico actual.

-Creo que hay mucho movimiento en las redes sociales pero pocas exposiciones que muestren a esta generación para poder valorar si realmente se trata de un buen momento. Paralelamente a todo esto, veo que hay gente que se toma muy en serio el trabajo y sigue perseverando e investigando para encontrar nuevas formas de contar sus cosas sin dejarse llevar por esta ola de ansiedad.

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