Robe Iniesta renuncia al «mundo» y a los móviles en una noche de culto

Robe Iniesta renuncia al «mundo» y a los móviles en una noche de culto

En una misma noche puede ser un sensible que dedica una nana a los niños refugiados y un provocador que amenaza a sus seguidores con tirarles «piedras» si le graban en vídeo, como ha ocurrido anoche en Madrid

JESSICA MARTÍN - EFE

Robe Iniesta es imprevisible. En una misma noche puede ser un sensible que dedica una nana a los niños refugiados y un provocador que amenaza a sus seguidores con tirarles «piedras» si le graban en vídeo, como ha ocurrido anoche en Madrid, donde el cantante ha renunciado «al mundo» y a los móviles.

El fundador, vocalista y compositor de la banda Extremoduro también ha obviado que el subtítulo de la tercera parte de la gira 'Bienvenidos al temporal' -a punto de llegar a su fin- reza 'Nadie se baña dos veces en el mismo río' porque es la segunda vez en lo que va de año que se le ve por la capital.

Las aguas del WiZink Center el Palacio de Deportes de la Comunidad, son menos íntimas que las del Teatro Circo Price -donde recaló en junio- pero le han servido a Robe para navegar con soltura por los temas de sus dos trabajos en solitario, 'Lo que aletea en nuestras cabezas' (2015) y 'Destrozares. Canciones para el final de los tiempos' (2016), ante unos fieles que vuelven a rendirle culto.

En las gradas y en la pista, muchas camisetas de Extremoduro, enfundadas por quienes tenían claras dos cosas: que hoy no iban a saltar sin parar con la cerveza en la mano y que usar el móvil estaba terminantemente prohibido.

La cita «a solas» con 'el Robe' ha arrancado con un violín que anunciaba que 'El cielo cambió de forma' y ha seguido con 'Querré lo prohibido', tras un saludo muy breve del protagonista de la noche.

«Esta canción no va de fistros pecadores ni de pecadoras», ha dicho el cantante antes de interpretar 'Por ser un pervertido', como un claro guiño en recuerdo del recién fallecido Chiquito de la Calzada.

Después, el de Plasencia -poco locuaz hasta el momento- ha dado rienda suelta a una de las canciones más sentimentales de su último trabajo, 'Donde se rompen las olas', seguida de 'Hoy al mundo renuncio'.

Al hilo de una confesión tan pesimista como tajante, Robe ha querido dedicar su 'Nana cruel' a «uno de esos niños refugiados» que mueren ahogados cada día en el Mediterráneo: «Va por ellos», ha recalcado.

Pero la delicadeza del momento se ha esfumado con una clara sentencia sobre «el asunto de los móviles»: «Veo que algunos estáis empeñados en grabar. Solo os pido que no molestéis a nadie y que no me enfoquéis a mí como antes he visto hacer a uno porque me voy a la calle, cojo un saco de piedras y a alguno le doy», ha advertido el músico.

Como si nada hubiera pasado, el extremeño ha continuado para describir la «densidad» del sol en 'Destrozares' y emocionar con la letra melancólica de 'Guerrero'.

El mismo tipo enjuto que, desde hace treinta años, reúne a varias generaciones en sus conciertos parece hoy más dolido con la vida cuando revela que ha llorado «tanto, tanto» que ha «apagado hasta el infierno» en 'La canción más triste', con la que ha sellado la primera parte del concierto.

Tras un una parada de 20 minutos para «beber, fumar o lo que sea», como las que son habituales en las actuaciones de Extremoduro, han sonado los acordes de 'Extramaydura', uno de los himnos de esa mítica banda, fusionado en el directo con otro tema de los que Robe alumbró el pasado año, 'Cartas desde Gaia'.

Sus seguidores lo han agradecido, aunque el veterano no ha necesitado tirar de estribillos del pasado para mantener el concierto siempre arriba; lo consigue también con lo nuevo, como ha demostrado con 'De manera urgente' y 'Puta humanidad', de las que ha salido victorioso sin desmelenarse.

Esa misma firmeza sobre el escenario es la que caracteriza a sus músicos y paisanos: Alber Fuentes (batería), Álvaro Rodríguez Barroso (piano, teclados y acordeón), David Lerman (bajo, saxo, clarinete), Carlitos Pérez (violín) y Lorenzo González (voz y bajo), que han brillado casi tanto como el vocalista.

Para los últimos «vuelos», Robe se ha guardado otras dos canciones de su nueva etapa con las que, una vez más, se ha crecido: 'Y rozar contigo' y 'Por encima del bien y del mal'.

Antes de despedirse con 'Un suspiro acompasado' - un adiós mucho más sutil que el familiar «iros todos a tomar por culo»-, el cantante ha decidido regalar 'Si te vas', una de las joyas de Extremoduro, perteneciente al álbum 'Material defectuoso' (2011).

Al Robe de ahora «se le nota en la voz» y en las canciones que, por dentro, no es «de colores». Sin embargo, tener la posibilidad de disparar versos tan tristes y terminar con toda una multitud en pie debería ser para él -poeta de lo extremo- la prueba irrefutable de que quizá ha renunciado «al mundo» antes de tiempo.

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