María Barranco: «En esta profesión, o te comen las ojeras o te comes las uñas por completo»

La actriz se estrenó en el Teatro Romano el pasado miércoles defendiendo el papel de Cántara en 'La comedia de las mentiras'. :: BRÍGIDO
La actriz se estrenó en el Teatro Romano el pasado miércoles defendiendo el papel de Cántara en 'La comedia de las mentiras'. :: BRÍGIDO

La malagueña se ha estrenado en el Teatro Romano dando vida a Cántara, una mujer despechada que ya no cree en el amor

MARTA PÉREZ GUILLÉN MÉRIDA.

Reconoce que su encuentro con la ciudad fue tan impactante que no pudo reprimir las ganas de vomitar. También que cuando Jesús Cimarro le llamó para proponerle participar en el Festival de Teatro Clásico en la representación de Pep Anton Gómez y Pepón Nieto, 'La comedia de las mentiras', pensó que le estaban dando «las sobras», como ella misma dijo entre risas en la presentación de la obra. Con todo y eso, la actriz María Barranco, tan divertida y simpática en las distancias cortas como lo es ante los medios, se siente una enamorada del Teatro Romano y la cita cultural.

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-¿Conocía la ciudad?

-Sí que había venido como espectadora. Tengo la suerte de haber conocido esta ciudad, de disfrutar de su Teatro Romano y de haberme comido gran parte de Mérida también (risas). Cuando venía entonces me daba una envidia tremenda. No pensaba que yo iba a ser una elegida, y estoy encantada.

-¿Cómo ha sido su llegada?

-Bueno, llegamos el domingo por la noche. No había pisado todavía la arena del Teatro Romano, pero fue llegar y verme en los banderines, y se me revolvió todo. Vomité. A medida que van pasando años, porque creas o no, yo soy una actriz veterana (que no mayor como han dicho en la presentación de la función algunos compañeros), pero sí que es cierto que cada vez sientes más responsabilidad. Se te mueven más las tripas. Yo no sé si las piedras hablan, pero mis tripas sí que lo hacen. Y te digo que sí, hay mucha responsabilidad. Por eso quizás también tenía tantas ganas de parirla. Pero te confieso que me puse mala. Me encontraba como extraña, y tan extraña que estaba que tuve que vomitar.

PERFIL

Fecha de nacimiento
11 de junio de 1961, en Fuengirola (Málaga).
Formación, debut y fama
Abandonó la facultad de Medicina para entrar en la Escuela de Arte Dramático de Málaga. Debutó como actriz en Madrid con la obra 'La venganza de Don Mendo'. Su debut cinematográfico fue en 1986 con el largometraje 'El elegido'. Alcanza la fama años después, en 1988, al participar en la película de Pedro Almodóvar 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'.
Reconocimientos relevantes
Tiene dos premios Goya como Mejor Actriz de Reparto por sus papeles en 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' y 'Las edades de Lulú'.

-¿Se había imaginado alguna vez trabajando en el escenario emeritense?

-Nunca me habían propuesto venir, entonces nunca me lo había planteado. Pero yo por mí sí, nunca saldría de este Teatro. Para mí esta oportunidad en 'La comedia de las mentiras' ha sido un regalo.

-¿Cómo llegó el proyecto a sus manos?

-Me llamó el productor y director del Festival de Teatro, Jesús Cimarro, allá por febrero. Y bueno, cuando lo hizo le dije 'vale, mándame el proyecto pero no creas que me hace a mí mucha ilusión'. Pensé 'a saber lo que me va a mandar'. Porque para meterte en una función de teatro te tiene que gustar mucho el proyecto. Te tiene que encantar. Porque hay que dedicarle mucho tiempo. Tiene que ser algo que te entusiasme de verdad. De esto que empecé y me encantó. Me pareció una maravilla.

«Mi personaje me lo he preparado como si me hubieran hecho un vestido a medida»

-Hábleme de su personaje, Cántara, ¿cómo se lo ha preparado?

-Me lo he preparado como si fuera un vestido que me han hecho a medida. Yo creo que Pep Anton Gómez, además de un buen dramaturgo, es un pedazo de director de actores. A veces una se siente como desnuda y te tienes que estar tapando tú misma el culo, pero él me ha hecho un traje a medida. La hemos trabajado juntos, aunque ha sido fácil de hacer. Pero porque está muy bien escrita. Es un personaje muy completo. Ella es una mujer que ha sido despechada y se lo ha tomado a la tremenda. Aun así le pasan cosas y provoca que salga la luz que lleva dentro. Pasa de ser una mujer muy avinagrada a comerse la vida. Y hasta aquí puedo contar. El resto lo podrán ver los asistentes al Teatro Romano.

-¿Qué atractivos tiene la obra para que los espectadores la escojan para pasar una noche de teatro?

-Yo creo que la gente se va a sentir muy identificada con esta función. Porque para empezar hablamos de amores, que eso a todos nos toca. Y después, todos, quieran o no, lo reconozcan o no, han dicho alguna mentirijilla. Lo que pasa es que en esta obra se pasan, eso también tengo que decirlo. Pero el público se va a sentir identificado con los amores, los desamores, los enredos y los líos. Porque esta obra es muy lianta; de uno que entra, otro que sale... Yo creo que el espectador cuando lo vea se lo pasará genial viendo cómo resuelve un conflicto y se inicia otro. Yo creo que se lo van a pasar muy bien. Por el sentimiento tan único que hay en la obra que es el amor, y eso es universal.

-¿Qué tipo de humor se deja ver en la obra?, ¿de risa fácil o irónico?

-Hay mucha ironía en todo el texto de Pep Anton Gómez y Sergi Pompermayer. Yo creo que las intervenciones de todos los personajes de la representación son irónicos. Y hay gags que son muy de carcajada. Pero también tiene su puntito de mala leche, sueltan tantas píldoras envenenadas que yo creo que aquí se repasa a todo quisqui.

Antes del estreno

-¿Cree que el público encontrará divertida la función?

- Yo creo que se lo pasará bien. Por ahora lo digo con la boca pequeña porque todavía no hemos sentido la reacción de los espectadores. Pero yo espero que sí (contestó la actriz dos días antes del estreno).

-¿Con qué sensación le gustaría despedirse el domingo 20 de agosto, día en el que celebra el último pase la obra, de la ciudad?

-Hombre, con la sensación de haber triunfado totalmente. Es lo que deseo, para todos mis compañeros por supuesto, y para mí. Es un lujo estar en este Festival, en Mérida, una cita cultural que está asentada de esta manera. Lo quieras o no es un reclamo. La gente viene a ver las obras aquí sean de donde sean. A mí me gusta siempre decir cuando me preguntan qué espero de una película que estreno o de una función, que lo que quiero no es otra cosa que haya colas, que haya colas interminables. Que no quepa ni un alfiler en el teatro.

«Me gustaría que la gente hiciera colas interminables para ver la comedia que defendemos en el Teatro»

-Además de 'La comedia de las mentiras', ¿qué otros proyectos tiene entre manos?

-Ahora mismo estoy grabando la serie de televisión 'Amar es para siempre', que es horrible porque he tenido que compaginarlo con la representación. Aunque es como todo, o como yo digo, 'en esta profesión o te comen las ojeras o te comes las uñas completamente'. O no te llama nadie o te llama todo el mundo. Pero sí, ahora represento un personaje en 'Amar es para siempre' que yo la llamo estudiar es para siempre, porque hay que estudiar muchísimo y estoy a caballo entre la grabación y los ensayos. Ahora cuando descansemos esos dos días, el próximo miércoles y jueves, entre semana tendré que regresar para grabar. Por eso también tengo la voz un poco tocada, de no parar. De estar hasta arriba de trabajo, pero sobre todo estoy con la función.

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