«Estamos rodeados por diferentes tipos de putrefacción»

Carlos Fortea. /
Carlos Fortea.

El escritor Carlos Fortea retrata las dos últimas décadas de la historia de España en la novela policiaca 'El mal y el tiempo'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

«Los 22 años que transcurren entre 1990 y 2012 son la crónica del paso de la ilusión a la desilusión», afirma el escritor Carlos Fortea (Madrid, 1963), que explora estas dos décadas de la historia de España en su nueva novela, 'El mal y el tiempo' (Nocturna), en la que la aparición del cadáver de una mujer sirve para reflexionar sobre la amistad, la política o el amor.

«La novela policiaca es la que mejor explica nuestras sociedades porque permanentemente tenemos la sensación de amenaza, de que estamos rodeados por distintos tintos de putrefacción», asegura el autor, que por su anterior libro, 'Los jugadores', recibió el favor de la crítica.

Fortea cree que 'El mal y el tiempo' puede interesar a lectores de edad variada. A sus contemporáneos les recordará la etapa en la que, tras la caída del Muro de Berlín, todo parecía posible. A los jóvenes les enseñará cómo era el mundo entonces, una manera de entender cómo es ahora.

«La crisis económica no solo nos hizo más pobres, sino que sacó a relucir todas nuestras carencias. Descubrimos que nuestras creencias y valores se sostenían solo por el dinero. Volvimos a una España de cutrez moral», sentencia Fortea. Una cutrez moral cuyo mejor ejemplo es la corrupción, retratada también en la novela. «La gente se pone en venta por pequeños privilegios y a veces, por nada. Ha dejado de tener un código moral», agrega.

«El dinero ha demostrado tener un poder corruptor total. Nos hemos apropiado de esa idea de que lo único que vale la pena es aquello que se puede comprar», continúa Fortea, que sin embargo, considera que, en cuanto a los valores, «la escasez es productiva». «Donde hay pobreza hay valores», asevera, antes de lamentar que en España se perdiera esa calidad humana. «En los años del boom económico fuimos por el mundo fanfarroneando y ahora nuestros emigrantes lo están pagando, están viendo cómo en muchos lugares se les rechaza. Es la otra cara de la moneda», indica.

Carlos Fortea ha construido una trayectoria muy sólida dentro de la literatura juvenil, con obras como 'Impresión bajo sospecha', 'El diablo en Madrid', 'El comendador de las sombras' y 'A tumba abierta', antes de publicar 'Los jugadores', con la que fue finalista del Premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón. Además, es profesor de las universidades de Salamanca y de la Complutense de Madrid y es un reputado traductor de alemán. «La traducción es una gran escuela para los escritores porque enseña la escala de la exactitud y desarrolla la capacidad de buscar soluciones a los problemas lingüisticos», subraya.

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