Carine Fernández vuelve la vista al exilio español en 'Mil años después de la guerra'

Portada de 'Mil años después de la guerra'. /Planeta
Portada de 'Mil años después de la guerra'. / Planeta

La escritora francesa recrea la vida de un republicano que siempre soñó con regresar a su país

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

La escritora francesa Carine Fernández (Givors, 1955) regresa a España, el país de su padre, en 'Mil años después de la guerra' (Planeta), una reflexión sobre la irracionalidad de los conflictos desde la perspectiva de dos gemelos separados por las trincheras, una metáfora de lo que les sucedió a tantas familias, enfrentadas en una guerra civil cruel y sin sentido.

Hija de un republicano que huyó a Francia, Fernández vuelve la vista al país de sus raíces familiares. «No es la historia del exilio, sino la visión literaria sobre mi padre, un personaje humilde que representa a los vencidos y al que quiero homenajear», cuenta la escritora, que recuerda las palabras de su progenitor: «Mi padre siempre decía: 'No teníamos que haber perdido la guerra, la historia nos ha traicionado'».

Ya en el país de acogida, a los exiliados las cosas tampoco les resultaron fáciles. «Cuando llegaron a Francia en 1939, no fueron muy bien acogidos. Primero estuvieron en campos de refugiados y cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, lucharon contra el nazismo y el fascismo», recuerda Fernández. Aquella confrontación internacional abrió una esperanza entre los republicanos, que creían que las democracias, una vez vencidos los totalitarismos, iban a ayudarles a derribar el régimen franquista. Pero eso no ocurrió y la frustración se multiplicó.

Pero lo que nunca olvidaron los españoles era su país natal. «Mi padre decía que su casa era España y siempre soñó con poder regresar. También había mucha solidaridad entre los españoles», asevera la escritora.

Carine Fernández es una autora original, en su vida y en su obra. Colaboradora de revistas y poeta, en el año 2003 publicó la novela 'La Servante abyssine', un retrato sobre Arabia Saudí, país que conoció bien tras casarse con un ciudadano de esa nacionalidad. En aquella época vivió también en Líbano, Egipto o Estados Unidos, donde se empapó de las diferentes culturas y abrió los ojos a un mundo abierto que ahora, en su Francia natal, encuentra detractores. «La extrema derecha gala se está aprovechando de los refugiados para ganar votos, pero también, para acabar con el tabú. Ya no da vergüenza decir que uno vota al Frente Nacional», cuenta Fernández, autora de una obra llamada 'Identidades bárbaras'.

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