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Inma Chacón novela el dolor y el drama de la inmigración

Inma Chacón
Inma Chacón / HOY
  • Homenajea a las «viudas de vivos» de la Galicia profunda en 'Tierra sin hombres', su sexta novela

«Es un doble homenaje: a las mujeres que se quedaron, a aquellas 'viudas de vivos' de las que habla Rosalía de Castro, y a los hombres que se marcharon para ofrecerles un futuro mejor». Así se refiere Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954) a su sexta novela. 'Tierra sin hombres' (Planeta) es un caleidoscopio de soledades y desarraigos. Un retrato de la Galicia rural, a caballo entre los siglos XIX y XX, cargado de «magia, supersticiones, rumores, mentiras, adioses, amor, celos, y algunas certezas» según su autora.

Gemela de Dulce Chacón, escritora de enorme talento cuya vida truncó el cáncer demasiado pronto, Inma dio por casualidad con una historia familiar, la de una de aquellas 'viudas de vivo' en la que se encarnan la tragedia de la inmigración y toda sus calamidades. Las tribulaciones de aquellos aldeanos que buscaron lejos una vida mejor y de las mujeres que dejan atrás. Una situación «que por desgracia es algo totalmente actual». «Hace un siglo aquellos hombres se marchaban para buscar el beneficio de sus familias; hoy se van los jóvenes más y mejor preparados y sin esperanza de regreso». «Se emparejan en el destino y su ausencia nos empobrece a todos» lamenta la escritora.

Explora Chacón el desarraigo de los que se van «pero también el dolor de quienes se quedan». «Quedarse es a menudo más difícil que irse, no hay un dolor único», asegura la escritora, finalista del Premio Planeta en 2011 con 'Tiempo de arena', autora de novelas como 'La princesa india' y de dramas como 'Las Cervantas'.

Inma Chacón ha encontrado en su corazón muchos los sentimientos que asaltan a sus protagonistas. Asegura que los experimentó en carne propia cuando su familia dejó su Extremadura natal en los sesenta para trasladarse a Madrid. «El deseo de volver a mi tierra no me he abandonado nunca. Cuando son las circunstancias las que te obligan a irte nunca dejas de sentir esa nostalgia», asegura la escritora.

 La insondable soledad de Rosalía, una de aquellas «viudas de vivos», es la piedra angular de una novela «en la que el clima y la rumorología son también protagonistas» De un relato «en el que la naturaleza construye a los personajes». Habla Chacón de la niebla y la lluvia, de las densas fragas y los agrestes acantilados y, sobre todo, del mar «sustento de la aldea pero también un muro infranqueable que separa a las mujeres de sus maridos que lo cruzaron buscando un futuro mejor para ellas».

Rosalía es una de aquellas viudas sin muerto que ni siquiera podían heredar a su marido. Debe sacar adelante a sus dos hija Elisa y Sabela, acosada por la curiosidad malsana y la insidia de los vecinos que murmuran sobre la ayuda que presta la mujer a un cuñado que vive en la casa familiar. Rosalía es un víctima del «qué dirán» y quiere liberar a sus hijas de ese suplicio. Para lograrlo casará a Elisa, su hija mayor, con Eloy, hijo del pescadero del pueblo. Pero quien de verdad está enamorada del joven es Sabela, la hija pequeña, que quedará al cuidado de la granja. Los planes de la madre fracasan y las vidas de las hermanas se separan. «Nunca sabrán hasta qué punto el control y la maledicencia de los vecinos de la aldea han marcado sus destinos», explica al autora.

Situada en el ambiente brumoso y cargado de la Galicia profunda, la escribió Inma Chacón en la soleada costa del Sol. «Me encerré durante seis mese en la finca de una amiga en Vélez Málaga y fue un placer escribirla», confiesa. Tanto que fue incorporando como personajes a muchos de los amigos que visitaron la casa en esos meses «en los que la escritura fue un placer». «Jamás sufro escribiendo; como mi hermana Dulce soy terca y disclipinada y creo que escribir es un regalo que me ha hecho la vida», se felicita.