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«La felicidad se ha convertido en otro elemento más de consumo»

La escritora Ángela Vallvey.
La escritora Ángela Vallvey. / Virginia Carrasco
  • La escritora Ángela Vallvey se atreve con un ensayo, 'El arte de amar la vida', en el que apuesta por la lectura como el mejor camino para mejorar el carácter y, en definitiva, la vida

La escritora Ángela Vallvey deja a un lado su faceta como novelista y se estrena con una obra encuadrada en el género de los libros de autoayuda, 'El arte de amar la vida' (editorial Kailas), aunque -eso sí- no exenta de cierta ironía. La ganadora del Premio Nadal en 2002 defiende que saber leer, saber escribir y saber hablar son tres cualidades fundamentales para sobrellevar las adversidades y desgrana en este libro algunos consejos, trucos, claves para enfrentarse a la vida y acabar amándola.

- Escritora de novelas, ¿cómo le dio por hacer ahora este libro?

- Me apetecía compartir un secreto que me ha ayudado a lo largo de toda mi existencia. Yo tengo mi propia fórmula para enfrentarme a la vida que ha sido eficaz y que creo que es de probada satisfacción para los usuarios. Y está basada en algo muy simple y a la vez maravilloso, que es la capacidad que tenemos todos para aprender a leer.

- Habla de que hoy en día se ha impuesto "la dictadura de la felicidad". ¿Existe demasiada presión para ser feliz?

- Sí, la felicidad se ha convertido en otro elemento más de consumo, como si fuese un producto que puedas adquirir en un supermercado pagando una cantidad. Y no es cierto. Hoy en día parece que si no eres feliz eres menos que los demás, y esa presión por ser felices puede suponer un elemento más de angustia. Ser feliz es muy difícil, pero el camino a la felicidad está plagado de grandes descubrimientos, y a mí me interesa más el camino que el objetivo. Lo primero que les digo a los lectores de este libro es que ser feliz no es ninguna obligación, que se liberen de esa carga, que no se sientan aprisionados por la necesidad de ser feliz.

- Si la felicidad no es el único camino. ¿Cuáles son esos otros?

- Lo que yo propongo en este libro es la autoeducación y la formación continua, la automejora del carácter y de la vida. Es una fórmula bastante sencilla y no es novedosa, pero sí está olvidada y yo la enfoco desde una perspectiva peculiar. Lo que tiene de interesante el libro es ver el acto de la lectura como un camino, como una maestría para mejorar el carácter, para mejorar la vida.

- En su dedicatoria dice que "la vida está llena de milagros como la amistad". ¿Hasta qué punto es imprescindible la amistad para vivir una buena vida?

- La amistad es una forma de amor de las más extraordinarias que se pueden disfrutar en el mundo. Y quien no tiene amigos indudablemente vive peor. A mí no me cabe duda: son un regalo de la existencia y también hacerlos y mantenerlos es una tarea de aprendizaje y de formación continua.

- ¿Y cómo se puede aprender a vivir?

- Las claves son muchas, pero quizá se pueda reducir a una: la actitud ante la vida. La actitud del sabio o la actitud del cretino.

- ¿Se atrevería a desgranar las claves para amar la vida?

- Yo propongo en este libro convertir nuestra vida en una obra de arte. Y para eso no hace falta ser un artista, un poeta, sino simplemente tener la actitud creativa ante su propia vida.

- "Tener personalidad es algo que se puede aprender", defiende en su libro. ¿Cómo?

- La persona que tiene personalidad demuestra con su carácter que sus ideas son propias y que se cuestiona los asuntos. Tiene una mirada crítica y es capaz de decir que no. Con esos dos pilares básicos está construyendo una personalidad.

- Habla con mucha razón de la importancia de la Oratoria. ¿Podría dar unos pequeños consejos para hablar bien?

- Lo fundamental es aprender a perder el miedo. La gente que tiene miedo nunca consigue hablar en público porque no consigue superar ese miedo.

- "La queja es inútil y lo único que se consigue con ella es perder tiempo". ¿Cómo alejar la queja de nuestra vida?

- Lo de quejarse es una pérdida de tiempo porque incurre en la repetición y la repetición es un error. La queja se supera siendo más estoicos de lo que somos, porque la queja es un síntoma de debilidad. Y tendríamos que hacer un esfuerzo de fortaleza de carácter y de fortaleza humana.

- Esto se relaciona con otra de sus ideas: que nuestros abuelos se preocupaban de las cosas verdaderamente importantes…

- Ellos tenían menos cosas. Y cuando tú tienes mucho de todo, cosas superficiales que no necesitas, amplías tanto el espectro, que realmente nos perdemos y las cosas más tontas se convierten en grandes problemas. Nuestro abuelos llevaban una vida más sencilla, sobre todo más simple. Pero no era malo, porque realmente esa desposesión lo que te hace es ver las cosas de una manera más pura, más esencial y poner cada cosa en su sitio y valorarlo de otra forma. Las grandes chorradas no pueden contar como grandes probemas filosóficos. Y nosotros nos dejamos aplastar por esas tonterías.

- ¿Cómo podemos hacer literatura con nuestra propia vida?

- Escribiendo una buena obra, pensando que solo tenemos una oportunidad y que es mejor que el producto sea bueno, que la obra sea maravillosa antes que dramática. Todas las vidas son preciosas y merece la pena contarlas bien.

- ¿Ha conseguido Ángela Vallvey amar la vida?

- No es un trabajo que dé por concluido; estoy en ello, cada día. Ojalá hubiese alcanzado la maestría, pero en absoluto. Yo cometo errores que reconozco y que, sin embargo, soy incapaz de no cometerlos. Pero si algo bueno tengo es que soy entusiasta, que creo que puedo seguir aprendiendo y que no me rindo.

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