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La poesía española rinde tributo a Góngora

  • Una antología que recoge una selección de poemas de 57 escritores conmemora el cuarto centenario de la difusión de Las Soledades

Las Soledades, de Luis de Góngora, difundidas en 1613 y 1614 son los poemas que encumbraron al escritor cordobés a ser considerado uno de los mejores poetas que han rimado en lengua castellana. "El gran poeta español es Góngora", asegura el crítico estadounidense Harold Bloom.

La I Soledad comienza con la narración en verso de un naufragio del que hay un superviviente, el peregrino que protagoniza la trama del poema. El náufrago, cegado por la oscuridad de la noche, observa una titubeante luz a lo lejos y se dirige hacia ella. A medida que se acerca, esta se hace más grande y resulta ser una gran fogata. "La presencia de Góngora en la poesía de la segunda mitad del siglo XX y de las décadas iniciales del XXI podría parecer un fanal diminuto, pero las apariencias resultan engañosas [...] Para aquellos que se acerquen a la lírica española de hoy aquello que podía parecer un pequeño punto luminoso resulta en verdad una inmensa hoguera". Jesús Ponce Cárdenas, editor de la antología Desviada Luz, que fue presentado hoy en la Universidad Complutense de Madrid con motivo del cuarto centenario de la difusión de la obra maestra de Góngora, explica con esta metáfora la influencia del poeta cordobés sobre la lírica contemporánea.

Así lo reconocen también los 57 poetas que participan en el homenaje al liricista barroco, entre los que encontramos autores tan reputados como Pablo García Baena, José Manuel Caballero Bonald, César Antonio Molina, Juan Antonio González Iglesias o Luis Alberto de Cuenca. Todos ellos han querido rendir tributo al poeta andaluz en este libro, que se compone de una selección de poemas escogidos por los propios autores, algunos de ellos inéditos y escritos expresamente para este homenaje.

Casi un año es el tiempo que ha costado reunir todos los textos incluidos en la antología y "no están todos los poetas que hubiese deseado que colaborasen", aclara Ponce. No obstante, "sí que están representadas todas las vertientes de la lírica española contemporánea", como demuestra "la presencia de la poesía experimental de Luis García Montero, la poética del silencio de Jaime Siles, el culturalismo neobarroco de Antonio Carvajal o el homoerotismo de Luis Antonio de Villena".

El legado de Góngora

Uno de los méritos que se le atribuyen a Góngora es el de reinventar el lenguaje poético. El escritor cordobés se apartó de la línea de expresión de sus coetáneos e introdujo nuevos elementos. Entre ellos destacan la musicalidad de sus versos o la aparición de numerosas metáforas que sugieren un abanico de imágenes al lector. Según Francisco Javier Ávila, uno de los autores que contribuye al homenaje con dos poemas, uno de ellos inédito, "la lección que aporta Góngora a un escritor de hoy es cómo afronta el reto de buscar caminos nuevos". "Él tenía a grandes maestros como Lope de Vega y eligió su propio camino", afirma Ávila.

La unanimidad respecto a la maestría de Góngora es hoy indiscutible entre la crítica literaria, pero no siempre fue así. No es hasta comienzos del siglo XX que una serie de estudios sobre la obra de Góngora, encabezados por Dámaso Alonso, reconocen la labor del poeta barroco. De hecho, la publicación de sus Soledades, escindió el panorama literario entre detractores y admiradores de su novedosa expresión artística. Góngora no fue comprendido por gran parte de sus contemporáneos y su innovación le costó la enemistad de otras grandes figuras del Siglo de Oro de la literatura española como Francisco de Quevedo o el propio Lope.

Las novedades ya mencionadas y las numerosas alusiones a la tradición literaria greco-latina hacían muy complicada la lectura de la poesía de Góngora, cuya comprensión exige un gran esfuerzo de atención por parte del lector. La dificultad que supone desentrañar los versos del escritor barroco llevó a que fuese conocido como "el poeta oscuro" o "el poeta maldito".