El amanuense que alumbró el español

El amanuense que alumbró el español

Veinte años después de que la UNESCO declarara Patrimonio de la Humanidad los orígenes del español, La Rioja presenta en Colombia la gestión de ese legado

LUIS J. RUIZ

Para alcanzar los orígenes del español hay que hacer un doble viaje. Uno físico, el que llevará el ‘explorador’ al corazón de La Rioja, hasta San Millán de la Cogolla, un pequeño pueblo ubicado a 40 kilómetros de Logroño, al pie de la sierra de la Demanda, a orillas del río Cárdenas y con el pico del San Lorenzo como vigía perenne. Allí comenzará la traslación temporal, la que conecta directamente con las postrimerías del siglo VI para situar al viajero en lo que entonces era poco más que una cueva excavada en la roca. Es el lugar al que se retiró San Millán para llevar una vida de ascetismo y que hoy, más de 14 siglos después, conocemos como el Monasterio de Suso (de arriba). Siglos después de la muerte del santo, con la ermita ya convertida en cenobio, se escribieron no ya las primeras palabras en romance encastradas de manera aislada en un texto netamente latino sino una oración completa, con su estructura propia diferente a la latina. Es la glosa 89 del códice 60 de San Millán de la Cogolla. “Ahí aparece por primera vez la nueva lengua”, sostiene Claudio García Turza, filólogo y director del Instituto de Orígenes del Español del Cilengua, que cierra así el debate sobre si el español nació en San Millán de la Cogolla o en Valpuesta (Burgos).

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Fue en aquella pequeña ermita, calculan los historiadores que hacia el año 950, donde un monje, con suma paciencia y precisión y probablemente ante su propia incapacidad para entender alguna de las frases que se recitaban en las homilías latinas, decidió sentarse en su ‘scriptorium’ y anotar al margen del texto principal su equivalencia en el habla del pueblo, en romance, para enterarse de lo que allí se contaba. “Cono aiutorio de nuestro dueno dueno Christo, dueno Salbatore; qual dueno get ena honore et qual duenno tienet ela mandatione cono Patre cono Spiritu Sancto enos sieculos delo sieculos, facamus Deus Omnipotes tal serbitio fere ke denante ela sua face gaudioso segamus. Amén”, escribió el monje. [“Con la mediación de nuestro Señor, don Cristo, don Salvador, que comparte el honor y la jerarquía con el Padre y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos, Dios omnipotente nos haga servir de tal manera que nos encontremos felices en su presencia. Amén”.] Esa es la glosa 89 del códice 60, el origen de un idioma que hoy comparten más de 550 millones de personas.

Si damos otro salto en el tiempo y nos situamos en el 4 de diciembre de 1997, San Millán de la Cogolla está de celebración. La UNESCO acaba de declarar los Monasterios de Suso y Yuso de San Millán como Patrimonio de la Humanidad por razones históricas, artísticas, religiosas, lingüísticas y literarias. Este año se cumple el vigésimo aniversario de esa declaración y desde el Ejecutivo riojano se ha puesto en marcha todo un intenso programa de conmemoración y difusión de aquella fecha histórica. En Bogotá, en el marco de las jornadas Futuro en Español, la consejera de Desarrollo Económico e Innovación del Gobierno de la Rioja y vicepresidenta de la Fundación San Millán de la Cogolla, Leonor González Menorca, ha presentado ‘El valor cultural del español. Los orígenes de la Lengua’.

“La Declaración no era la culminación de un proceso, sino el inicio de otro y la continuación de un compromiso histórico adquirido hace más de mil años. Es, sin duda, un privilegio tener el calificativo de Bien Cultural de Interés Mundial, pero este privilegio hay que seguir mereciéndolo día a día”, explica González Menorca. Así el reto era que, una vez convertido en un centro cultural y de visita universal no perdiera “su idiosincrasia ni las condiciones que propiciaron su declaración”. González Menorca cree que, de momento, se ha alcanzado ese objetivo: “Sirva como ejemplo su elección el año pasado por la UNESCO como ejemplo de Bien Patrimonio Mundial en el que conviven en perfecta sintonía religiosidad, turismo y cultura. Hoy se sigue trabajando en pro de la cultura. Y sigue siendo un centro religioso, con miles de visitantes”. Sólo este año cerca de 150.000.

En ese trabajo desarrollado durante los últimos veinte años ha jugado un papel fundamental la Fundación San Millán, nacida, explica Almudena Martínez, coordinadora Fundación San Millán, para “asumir la nueva responsabilidad adquirida en relación a la conservación y difusión de los Monasterios y de la lengua que entre sus muros se puso por primera vez en escritura”, pero con el español como referente. “Debemos tomarnos en serio de una vez por todas el prestigio del español. Nuestra lengua necesita adquirir más y mejor representación internacional. Y debemos hacerlo en coordinación con los países americanos. España e Iberoamérica deben articular una diplomacia cultural Panhispánica”, sostiene.

Así, uno de los grandes pilares de la Fundación es el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), referente internacional en la investigación del español que desarrolla sus actividades por medio de tres institutos de investigación: el de ‘Orígenes del Español’, el de ‘Historia de la Lengua’ y el denominado “Literatura y Traducción”. En su biblioteca, hace poco más de un mes vio la luz el "Club de Amigos de Futuro en Español", impulsado por las jornadas que organiza Vocento como un nuevo foro de reflexión constante sobre el idioma español y cómo desde los medios de comunicación y de la creación literaria se puede mejorar uso entre todos los hispanohablantes.

Y todo empezó hace más de un milenio.

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