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«Hemos perdido internet en manos de la cultura del odio»

Fernando Trueba, director de 'La reina de España', durante la entrevista. :: josé ramón ladra
Fernando Trueba, director de 'La reina de España', durante la entrevista. :: josé ramón ladra
  • 'La reina de España' recupera los personajes de 'La niña de tus ojos' y supone el regreso a la comedia del cineasta, ganador del Oscar

  • Fernando Trueba Director de cine

Fernando Trueba (Madrid, 1955) vuelve a la comedia casi dos décadas después de 'La niña de tus ojos'. El director recupera aquellos personajes en 'La reina de España', la crónica del rodaje de una superproducción histórica en la España franquista, con la racial Macarena Granada (Penélope Cruz) en la piel de Isabel la Católica. La película, que llega este fin de semana a las salas, destila el amor por el cine y sus gentes que siente Trueba y dibuja en tono tragicómico un país de supervivientes.

Tras 18 años vuelve a la comedia.

Me he sentido muy bien. El otro día las conté: la mitad de mis películas son comedias. Todos los directores que admiro han hecho de todo. Hasta Chaplin rodó dramas. ¿Por qué dejé pasar tanto tiempo? Probablemente, porque en la vida te pasan cosas que te hacen perder el humor. La comedia es el arte mayor, la capacidad de reír es lo que nos distingue de los animales.

¿Se puede hacer comedia con Franco y el Valle de los Caídos?

Se puede hacer comedia con todo. Monicelli decía que la 'commedia all'italiana' nace cuando se dan cuenta de que se puede hacer humor con la muerte.

El filme es un homenaje al cine y a sus gentes.

Sí. Yo he vivido en el cine, le tengo que agradecer tantas cosas... He conocido a la mejor gente, la más generosa, loca y divertida: Fernán Gómez, Paco Rabal, Bresson, Billy Wilder, Azcona... He querido transmitir el amor por las personas que hacen películas. Sin hacerlas heroicas, porque son igual de valientes y mezquinas que en cualquier otra profesión.

¿Necesitamos reírnos en tiempos de crisis?

Siempre necesitamos reírnos. Nuestros clásicos del cine español son comedias. Y en la literatura clásica también, desde Cervantes a la picaresca. Me gusta la generosidad del que te hace reír por reír. La risa tonta es bonita, liberadora y terapéutica. El gag no es algo artificial, viene de la vida. Azcona me decía qué no sabía qué era un gag. Yo le ponía ejemplos: cuando en 'El verdugo' Pepe Isbert le mira el cuello al reo y dice «un 36». Y Rafael me respondía: «Eso no es un gag, eso es la vida».

«Los del cine no importamos», se escucha en la película.

En España se ha utilizado despectivamente la palabra titiritero. El cómico siempre ha sido un apestado al que no enterraban en sagrado. ¡Y qué sería de nosotros sin la gente que nos hace reír y nos cuenta historias...! Steiner se sentaba a comer con Henry Moore y descubría que toda su conversación era banal. De repente, se volvía a ver sus esculturas y se le saltaban las lágrimas. El artista es alguien que hace algo bello y a veces no sabe ni por qué, pero da al resto de los humanos un alimento necesario. Cada vez que vemos algo hermoso o leemos un texto inteligente mejoramos en nuestra relación con otros seres humanos y el mundo.

Leí una entrevista con Penélope Cruz en un diario digital y todos los comentarios eran ofensivos.

Son friquis, la gente normal no tiene tiempo de escribir esas cosas. Jean-Claude Carrière emplea una expresión que me encanta: la revancha de los gilipollas. Son pocos, pero están todo el día dale que te pego. El resto de la gente tiene una familia que atender, un trabajo, libros que leer... Hemos perdido internet en manos de la cultura del odio. Hemos pasado de que todo el mundo pueda decir lo que quiera en aras de la libertad de expresión a que se pueda insultar y mentir impunemente. Y eso es un veneno. El único lado positivo es que sea un desahogo y la gente vomite así su bilis.

Usted también sufrió ataques cuando recogió el Premio Nacional de Cine e ironizó al afirmar que no se sentía español.

Fracasé. Dije cosas arriesgadas en un contexto de humor que se sacaron de contexto. Vivimos en la cultura de la frase corta, del tuit, no hay sitio para algo que vaya más allá de dos líneas. Cualquier cosa que digas se vuelve peligrosa. Quizá todo esto se tranquilice y regule. Internet es una plaza pública, no hay por qué insultar a todo el mundo. Puedes decir si te ha gustado una película o no, pero si no la has visto, te callas.

Le pidieron que devolviera las subvenciones.

Se deben apoyar todas las industrias del país. También el cine, que da imagen del país y da trabajo a mucha gente. Lo que pasa es que durante años la palabra subvención solo se ha aplicado al cine. Una intoxicación que ha calado entre la gente menos informada. Por eso votan lo que votan.