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Decálogo básico para sobrevivir a internet

Imagen del Mobile World Congress de Barcelona. :: AFP
Imagen del Mobile World Congress de Barcelona. :: AFP
  • Una guía da consejos prácticos y directos para navegar seguro y proteger la reputación y el patrimonio

España tiene 30 millones de usuarios de internet, 22 de los cuales navegan a diario con todo tipo de dispositivos, y 12 millones de hogares con conexión a la red. Prueba del elevado consumo del país es que a diario se descargan cuatro millones de aplicaciones. Sin embargo, solo uno de cada tres usuarios lee las condiciones legales y la política de privacidad en las altas o descargas y solo la mitad comprueba la seguridad de la web durante la navegación o compras. Como resultado de ello hay dos millones con dispositivos infectados o controlados sin saberlo y los incidentes comunicados por el uso de la red se han triplicado en un año. Para promover un uso responsable y seguro de internet la Agencia de Protección de Datos y el Instituto de Ciberseguridad han editado una guía breve, práctica y comprensible (se puede consultar en www.agpd.es y www.osi.es/guia-de-privacidad-y-seguridad-en-internet) con la intención de prevenir daños a la reputación y al patrimonio personales. «Un kit básico de supervivencia digital», como lo definen los autores.

El móvil, tu mayor base de datos

La pérdida, robo o el espionaje de tu móvil o portátil te pueden dejar sin la principal base de datos particular (imágenes, documentos, contactos, datos personales y financieros) y crear graves problemas. Para evitar accesos indeseados hay que bloquear la pantalla, cifrar la información sensible, instalar herramientas de localización, bloqueo y borrado de la terminal, un buen antivirus y realizar copias de seguridad en otros dispositivos o en la nube, que también ayudarán a prevenir borrados involuntarios.

Contraseñas «fuertes»

Las contraseñas que dan acceso al dispositivo y a los servicios y redes son tu principal protección contra ladrones, piratas o espías. Nunca se puede utilizar la misma, no debe ser fácil o previsible, hay que variarla y no se debe comunicar a nadie ni incluirla en correos o mensajes. Lo ideal es un código «fuerte», al menos de ocho caracteres, con mayúsculas, minúsculas, números y signos. Un truco es colocar delante de una contraseña compleja la inicial del servicio que se va a usar, y así se tiene una diferente y fácil de recordar. Es conveniente usar sistemas de verificación de dos pasos, con un código adicional a la contraseña que te suministren para cada operación.

¡Atención al 'wifi' público!

Las redes 'wifi' públicas son muy prácticas, pero totalmente desaconsejables para realizar compras y gestiones financieras o intercambiar información privada y confidencial. La razón es que no son seguras y no cifran la información que trasmiten. Son un caramelo para los delincuentes. Para cualquier tramite 'online', además de los consejos anteriores, hay que usar páginas seguras -con 'https' y candado en la barra de direcciones- y nunca dejar la sesión abierta al finalizar.

¿Tengo que dar mis datos?

La regla para evitar 'spam', chantajes, sustos o denuncias es no dar más información personal de la necesaria -nunca de terceros- y siempre sabiendo con seguridad quién te la pide y para qué (leer la política de privacidad y usar las opciones de configuración). No es lo mismo hacer una compra que contratar un seguro médico. Atención especial a las redes sociales, porque la información que compartes puede ser vista por terceros y, en muchos casos, no desaparecerá aunque la borres. Los perfiles no deberían incluir datos médicos y financieros, planes de vacaciones, claves, teléfonos, insultos o documentos inapropiados . «Tu reputación personal y digital van unidas».

¿Se pueden eliminar datos?

Si quieres acceder, cancelar o rectificar tus datos de una página web o quieres oponerte a la finalidad de uso puedes hacerlo dirigiéndote al titular que aparece en el aviso legal. También puedes ejercer el derecho al olvido para eliminar tu información de los buscadores. Si no se respetan tus derechos, la Agencia de Protección de Datos puede ayudarte.

La «navegación privada»

Muchos internautas no saben que cuando usan internet dejan en el navegador información sobre lo que han visitado, han comprado o la publicidad y temas que les interesan a la que pueden acceder terceros. Una solución es marcar la opción de «navegación privada» que tienen estas herramientas. También es conveniente no grabar las contraseñas, marcar tus opciones de configuración, borrar el historial y eliminar las 'cookies'.

El 'phishing', timos y otros riesgos

Los ciberdelincuentes utilizan el correo, las redes sociales y la mensajería instantánea para lograr información personal o bancaria ('phishing') o para instalar virus que permiten clonar o controlar nuestros servicios en el ordenador o móvil. No abras ni agregues mensajes de contactos desconocidos, no hagas clic en donde no sepas a qué página te redirige, no reenvíes ni contestes mensajes o cadenas alarmistas, ni tampoco los que solicitan información privada o financiera en nombre de una entidad o te prometen premios por rellenar una encuesta. Usa siempre mensajerías con cifrado.

Proteger el correo electrónico

Las normas de seguridad son claves con este instrumento. El acceso de un intruso puede causar robo de datos sensibles, perdida de documentación clave o secuestro de la cuenta para fraudes, delitos o ataques a la propia reputación. El acceso es fácil si la cuenta es pública y la clave poco segura. Se aconseja contraseña «robusta», usar servicio con verificación de dos pasos con código, cifrar o poner contraseña a archivos privados, y nunca abrir (y borrar) correos sospechos o de desconocidos.

Pulseras y relojes

Las pulseras y relojes que miden tus parámetros biológicos durante la actividad física pueden publicitar tus datos de ubicación, personales, de horarios y hábitos, y de salud en tus redes sociales sin que tú seas consciente, a través de la conexión de 'bluetooth', si no ajustas antes la configuración tanto de las opciones de privacidad y seguridad del dispositivo, de la 'app' de gestión y de tus propias redes sociales.

¿Cómo controlar el uso en menores?

Internet es un instrumento de educación para los niños, pero también una ventana al acoso sexual, al 'bullying', la corrupción sexual, los contenidos inapropiados o el daño a terceros. Se recomienda, además de consultar varios manuales concretos, conocer las amistades y aplicaciones que frecuenta el niño, marcar reglas y límites por edad y madurez (acceso a redes sociales) y usar herramientas de control parental que eviten accesos inapropiados, limiten tiempos, vocabulario y aplicaciones y permitan la monitorización de los sitios web que ha visitado.