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El Museo Vostell recrea los 40 años de su puesta en marcha en Los Barruecos

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La viuda de Vostell, Mercedes Guardado, enseña la exposición inaugurada ayer en el Museo. :: l. cordero

  • Inaugurada la exposición que recuerda la instalación de una de las obras más emblemáticas del artista alemán

Ni Malpartida de Cáceres ni el paraje de Los Barruecos serían lo mismo si artista alemán Wolf Vostell no hubiera encontrado este rincón de la naturaleza en los años setenta. Tampoco lo sería Extremadura ni la cultura que se ha generado en torno a su obra.

Cuarenta y dos años han pasado desde que Vostell declaró que el paisaje granítico de Los Barruecos es «una obra de arte de la naturaleza». Hoy es Monumento Natural y lugar de rodaje por la energía que transmite a sus visitantes. Dos años más tarde, en octubre de 1976, ejecutaba en este entorno una de sus obras más conocidas, lugar de peregrinación para quienes desean disfrutar de la perfecta comunión, efectivamente, entre arte y naturaleza.

Anoche, para celebrar estas cuatro décadas transcurridas de este espacio artístico, fue inaugurada la exposición 'V.O.A.EX. Un viaje de Wolf Vostell. 40 años de un museo sin muros', con fotografías que recuerdan el proceso creativo del Opel Admiral que aún hoy permanece 'hormigonado' en Los Barruecos.

La visión de estas imágenes deja también al visitante un poso nostálgico, especialmente porque ayudan a recrear la figura enérgica de un Vostell en todo su esplendor creativo.

El artista alemán falleció en abril de 1998 a los 66 años, cuando estaba a punto de ser inaugurada, tres meses más tarde, la ampliación del Museo aprovechando el antiguo lavadero de lanas y adquiriendo la forma que se conoce hoy.

La viuda de Vostell, la extremeña Mercedes Guardado, estuvo presente ayer en la inauguración de la exposición, acompañada del director general de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urban, y del director del Museo Vostell-Malpartida, José Antonio Agúndez, además de amigos y seguidores de Vostell desde su llegada a Extremadura.

Modernidad

La propia exposición reivindica esta obra del coche incrustado en la roca, como la «experiencia performativa que abría las puertas de la modernidad cultural en Extremadura», además de ser considerada la «piedra fundacional de un museo sin muros», que hoy en día resulta tan atractivo como las piezas que se pueden ver dentro del antiguo lavadero de lanas.

En la muestra que se podrá ver hasta el mes de marzo se exhiben cuadros-objeto preparatorios y fotografías del proceso de realización, en donde son visibles las caras de incredulidad de quienes ayudaron. De hecho, José Antonio Agúndez ha agradecido al pueblo de Malpartida de Cáceres su «implicación» en el proceso creativo de este espacio artístico.

También se puede visionar la película inédita que Ulrike Ottinger grabó sobre la pieza, así como una gran cantidad de material documental. Además, para rememorar el espíritu participativo de aquel octubre de 1976, ser irán incorporando a la exposición fotografías del público con la escultura.