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Un cerdo al que querer mucho

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Cerdo creado por Raimundo Silva 'Afrancesado':: L.G.

  • «Casi todos los sentimientos nos los enviamos por Whatsapp y cada sentimiento tiene un emoticono», afirma el artista Raimundo Silva 'Afrancesado'

Un gran lienzo tridimensional. Este es el reto que tienen por delante los artistas que se han embarcado en el proyecto de la Iberian Pork Parade. Uno de ellos es 'Afrancesado', el alias tras el que se esconde Raimundo Silva, que reconoce que nunca se había enfrentado a algo semejante. «Se trata de un proyecto muy bonito y bastante innovador. Hacer esculturas del cerdo y que se decoren o se creen obras sobre él y se saque a la calle me parece una buena idea», apunta este diseñador gráfico.

'Afrancesado' ha cubierto la escultura de Luis Martínez Giraldo de emoticonos impresos en una lámina de vinilo impermeable. «Mi musa ha sido mi sobrina María, que tiene 12 años. Creo que la mejor manera de acercarme a ella era a través de un lenguaje que ella usa casi todos los días. A partir de ahí, y con la premisa de hacer algo sencillo, claro, directo y con mucho color, surgió la idea de usar emoticonos», apunta Silva, que añade que su intención era tener un gesto de cariño hacia el cerdo, hacer algo empático o que tuviera que ver con el amor hacia los animales. «Ahora casi todos los sentimientos nos los enviamos por Whatsapp o por las redes sociales y cada sentimiento tiene un emoticono. Aunque cada persona entiende los emoticonos de una manera diferente, entonces tiene el sentido que cada uno le quiere dar», explica 'Afrancesado', que ha obviado los emoticonos que tuviesen que ver con la carne ni con el cerdo como alimento, «porque uno de los mensajes que le quiero dar era que deberíamos empezar a tomar conciencia de como nos relacionamos con el entorno».

'Te cerdo mucho' es el nombre que Silva le ha puesto a su obra y es lo que puede leerse en la parte superior de la escultura.

Una obra de arte a través del grafiti

Bejamín Tocha cogió su primer spray en 1992, cuando tenía 15 años. Desde entonces no ha parado de mostrar su arte a través del grafiti. Tanto es así que vive de ello.

Ha decorado numerosos espacios culturales, así como locales para negocios. Muchos en Cáceres, la ciudad en la que nació y cuyas paredes llevan su firma. La misma que ha plasmado en una de las 40 esculturas de Luis Martínez Giraldo que conformarán la exposición itinerante Iberian Pork Parade.

En ella ha unido dos elementos: su toque personal y la imagen corporativa de la empresa que patrocina esta obra, el centro deportivo Puerta Palma. «He usado los colores principales que utiliza esta empresa. No me he centrado en ninguna figura en concreto, lo que he hecho han sido cortes de diferentes tonalidades», detalla este artista que se define como «multidisciplinar, en continuo cambio y con ganas de explorar nuevos campos».

Ahora se está introduciendo en el mundo de la escultura. Sin embargo, ha pasado por muchas etapas. Ha hecho diferentes exposiciones en galerías de arte de Extremadura, Alicante y Madrid y, de todas ellas, recuerda con especial cariño un mural realizado dentro del proyecto 'Mina quimera 2.0' para el edificio Embarcadero de Cáceres. «Lo dediqué a la mina y a los trabajadores de este sector», explica Tocha.

Él ha visto como trabajos de ese tipo son cada vez más reconocidos por la población. «Desde hace ocho años la gente pide mucho grafiti. Algunos optan por él para que los grafiteros no pinten encima de las fachadas de sus negocios».