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Niki de Saint Phalle, destruyendo a la mujer florero

Niki de Saint Phalle.
Niki de Saint Phalle. / Archivo
  • Vistió su feminismo combativo con papel maché de colores, pero su obra no siempre fue bien entendida. Una gran retrospectiva en el Guggenheim Bilbao reivindica su talento.

Durante años, sus nanas (enormes y coloridas figuras femeninas) fueron un terrible malentendido, poco más que juguetes en el siempre intenso (y, digámoslo todo, masculino) mundillo artístico. A la crítica le resultó difícil tomarse en serio a la hija autodidacta de un conde francés, propensa a las bromas infantiles y a los ataques de nervios. Pero Niki de Saint Phalle era mucho más que una aristócrata con ínfulas y, finalmente, los expertos descubrieron el talento oculto bajo una obra deliberadamente naif, que apuntaba al corazón de las convenciones burguesas.

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