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Fallece el historiador extremeño Fernando Serrano Mangas

Fernando Serrano Mangas, en una imagen de archivo
Fernando Serrano Mangas, en una imagen de archivo / HOY
  • Fue el profesor que consiguió poner en pie los datos de la vida del dueño de unos volúmenes comprometidos del siglo XVI que hoy conocemos como La Biblioteca de Barcarrota

El historiador y profesor extremeño Fernando Serrano Mangas falleció ayer en Cáceres, a los 60 años de edad. Era doctor en Historia por la Universidad de Sevilla y profesor de la Universidad de Extremadura en la capital cacereña.

Natural de Salvaleón, donde nació en 1954, Serrano Mangas era reconocido, sobre todo, por sus investigaciones sobre España y el comercio marítimo con las Indias, un tema que había desarrollado en varias de sus obras. También fue un gran conocedor del mundo judío converso de la época de finales del siglo XV y XVI.

El historiador será recordado por ser el profesor que consiguió poner en pie los datos de la vida de la persona propietaria de unos volúmenes comprometidos del siglo XVI que hoy conocemos como La Biblioteca de Barcarrota. Fue Francisco de Peñaranda, un médico judeo-cristiano nacido en Llerena que tuvo que huir de la Inquisición. Pero la investigación que hizo Serrano Mangas habla de algo más, del entramado sociológico y cultural de la Extremadura de aquella época. Su libro fue editado primero por Hebraica Ediciones y luego por la Universidad de Huelva, en un proyecto al que también contribuyó la Editora Regional de Extremadura. Desde entonces, el nombre de Fernando ha quedado unido a este médico judío cuya personalidad pudo rastrear y definir.

Una tercera faceta que le distinguió fue la de ser un bibliófilo experto que le permitió encontrar obras importantes, alguna de las cuales regaló a la Biblioteca de Extremadura. Serrano Mangas donó algunos libros importantes que había conseguido adquirir como aficionado e investigador, enriqueciendo así el patrimonio el patrimonio cultural extremeño con estas aportaciones.

En el plano personal, sus amigos le recuerdan como una persona reservada, muy sencilla, amable y muy servicial. Tenía un hondo espíritu crítico. Aunque aparentemente podría parecer tímido, en cuanto tenía un poco de confianza era muy grato mantener una conversación con él, no sólo por sus grandes conocimientos sobre Historia y Literatura, sino por el sentido fino del humor que manejaba y la ironía. Asimismo, sus conocidos destacan que a pesar del prestigio con el que contaba en el mundo universitario y de la investigación, era muy dado a hablar con todo el mundo de la forma más llana y personal.

Su valiosa labor como investigador, divulgador y escritor ha quedado plasmada para el recuerdo en más de una docena de obras: "El secreto de los Peñaranda", "El triunfo de los aventureros", "Armadas y flotas de la plata", "Naufragios y rescates en el tráfico indiano", "Vascos y extremeños en el nuevo mundo durante el siglo XVII", "Los tres credos de Andrés de Aristizabal", "La crisis de la isla del oro. Ensayo sobre circulación y política monetaria en la Española (1530-1580)", "Vellón y metales preciosos en la corte del rey de España (1618-1668)", "La segura travesía del "Agnus Dei", "La encrucijada portuguesa", "Crónica de Hernando Enríquez", "Función y evolución del galeón para la Carrera de Indias", "Los galeones de la carrera de Indias. 1650-1700", así como otras publicaciones en jornadas de historia y congresos.

El sepelio tendrá lugar hoy, a las 17.00 horas, en la parroquia de Santa Marta de Salvaleón.