Una noche para tomar un café con Rufino

Los Mirinda y Espantaperros fueron los mejor de la primera noche de preliminares

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

La primera noche del concurso de murgas 2018 del Carnaval de Badajoz fue una competición muy particular. Parece que las murgas decidieron retarse a ver quién escogía el tipo más difícil y lo defendía con éxito. Los Mirinda fueron los que salieron mejor parados, pero tuvieron que compartir protagonismo porque Espantaperros, y su particular café a dúo, sorprendió al público.

Los Chalaos, sin embargo, no supieron escoger y menos defender su propuesta mientras que Marwan, como arqueólogos, fueron los mejores en aprovechar el nuevo sistema con concha y sin micrófonos.

La noche comenzó con una genialidad por parte de los presentadores. Repiten Juan Ramón Rivera y Beatriz Castellano y decidieron disfrazarse de la nueva miembro del jurado, la cantante por Shatym. Esta pacense tiene muchos vídeos musicales llamativos en Internet y escogieron uno de sus ritmos para crear una canción sobre el Carnaval. Un gran trabajo de esta pareja de periodistas que empezó fuerte en su segundo año como presentadores.

En cuanto al sonido, se escucha bien a las murgas sin micrófonos aunque hay problemas cuando bajan el volumen. Se intuye que irán corrigiendo. La concha acústica, el techo que se ha instalado en el escenario paga distribuir el sonido por la sala, funciona bien.

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Los Chalaos no son para volverse loco

Los Chalaos han abierto el concurso de murgas 2018 y han estrenado la concha, el nuevo sistema para cantar sin micros. En general se escucha bien aunque a ratos se pierde la letra, especialmente cuando la murga canta bajo como recurso artístico.

En cuanto a Los Chalaos, han escogido un tipo muy arriesgado que no se entiende fácil ni engancha. Son locos que viven en el Casco Antiguo, al estilo de algunos personajes indigentes que hay en la ciudad. Les ha servido para hacer un muy buen repaso de la actualidad pacense pero no conquista demasiado.

Por lo demás su actuación ha ido de menos a más. Los cuplés han sido un despropósito que no se entiende y los pasodobles planos. Uno ha estado dedicado a una supuesta discriminación de las murgas femeninas que no hay ni se espera, pero era fácil para levantar al público.

El popurrí de esta murga, sin embargo, mejora mucho. Su mejor momento es la letra a la moda de que las murgas canten en las bodas. Realmente divertida, muy por encima del resto de la actuación.

Los Mirinda sí que ligan

A continuación llegaron Los Mirinda para dar una lección sobre crear un personaje. Ellos también han optado por un tipo difícil, imposible de resumir en solo una palabra, pero lo han defendido a la perfección. Ojo que está murga ha estado en tres de las últimas cuatro finales y todo indica que están cómodos en lo más alto.

Su personaje es Rufino. Un cincuentón que se ha divorciado y ha tenido que volver a casa de su madre. Su progenitora le ha guardado la ropa de su juventud así que ahora Rufino, con su calva, va vestido al estilo de los 70. Un tipo que parece complicado pero que consiguen que el público adore enseguida.

Le dedicaron un emocionante y merecido pasodoble a Toni, la regidora del López de Ayala y tuvieron sus mejores momentos en el popurrí. Solo la letra en la que le suben la compra a su madre por las escaleras, merece escucha su repertorio.

Dicen en su letra que no se comen una rosca, pero todo indica que en este Carnaval ligarán. Ya tiene uno de los personajes de esta edición.

Espantaperros vale por dos

Tras el descanso llegó Espantaperros. Si para explicar el traje de Los Mirinda hacen falta unas cuantas palabras, para describir el de esta murga es necesario un párrafo entero, pero el resultado merece la pena. Incluso vale por dos.

Espantaperros presenta este año uno de los tipos más arriesgados de los últimos años. Representan los dos tipos de murgas que hay en Badajoz, las llamadas divertidas y las más serias. Lo hacen representando su encuentro en una cafetería en la que cada tipo de conjunto luce un disfraz distinto. Además, lo más sorprendente, se han marcado toda la actuación a dúo. A pesar de cantar menos y de la concha, se les ha entendido bien a pesar de que solo cantaba la mitad del grupo por turnos para ir hablando entre ambas partes.

El tipo es dificilísimo y nadie por la calle podría entender de qué van, pero para los cafeteros del Carnaval es un puntazo. Además son divertidos. A veces merece la pena arriesgarse. Espantaperros se ha distanciado de ellos mismos y de lo que suele verse y conseguirán que se hable de ellos seguro.

Marwan no encuentra oro

Marwan cerró la noche con sus arqueólogos. Como explicó Espantaperros esta murga representa el estilo serio. En los últimos años han evolucionado hacia un estilo de comparsa gaditana, incluso con sombrero. Tienen disfraces bonitos y un escenario espectacular de Badajoz, pero al igual que las murallas de cartón, las letras a los monumentos pacenses ya no sorprenden.

Marwan tiene una actuación correcta con buena música, grandes voces y momentos fuertes de repertorio, como sus pasodobles, pero no hay oro. No brilla. Eso sí, fueron los que mejor aprovecharon la concha con sus voces y combinando su canción con el movimiento en escena.

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