Hagan sus apuestas

Los Jediondos, los Water y los 3W se aseguraron anoche su pase a la final, dejando al público sin saber dónde jugarse los cuartos el viernes

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

En los mentideros del Carnaval se dice que el ganador de este año cantó anoche, pero nadie se atrevió a jugarse los cuartos y dar un nombre. El runrún dice que Los Water son caballo ganador, pero quién pone el taco de billetes después de la actuación anoche de Los Jediondos y Los 3W. La apuesta segura es que estas tres murgas cantarán el viernes, de eso no hay dudas, pero ahora tiene que girar la ruleta. Hagan sus apuestas.

Ya se sabe que la suerte no tiene entendederas, porque si tuviéramos que fiarnos de las interpretaciones que hacen algunos de los temas que sacan las murgas en los pasodobles, sería mejor echarse un mus por aquello de los faroles.

En esto de las murgas, hay que hacer como con los rascas, meter la uña y descubrir qué hay detrás de la superficie (cuando hay algo detrás, dicho sea de paso). Pero este ejercicio cansa tantísimo, parece ser, que la mayoría prefiere comprar el boleto con los números al descubierto.

Pues bien, en el juego de probabilidades Los Water tienen todas las papeletas de ganar, por estadística los Jediondos volverían a ser segundos y por la gracia del espíritu santo, Los 3W podrían hacer podio.

Yo que apuesto con la razón (con mis razones), doy mi impar y rojo a los Jediondos. La complejidad de su actuación no es comparable con ninguna otra, teniendo en cuenta que una buena parte del peso de su propuesta es purita mímica.

Esta murga dice mucho, pero este año además dice tanto o más con los gestos que con las palabras. A Los Jediondos no solo se les escucha, se les ve y se les entiende mirándolos. Anoche cuadraron una actuación redonda, enfatizando más este aspecto y cantando en cuarta en vez de en quinta.

En letras dejaron el listón como nos tienen acostumbrados muy por encima del resto, consiguiendo que parezca nuevo cualquier tema, aunque ya haya sonado antes. Me explico. Este año ya hemos escuchado coplas a la moda de cantar pasodobles en las bodas de los murgueros, pues llegan los Jediondos anoche, te sacan el tema y parece nuevo.

Me explico otra vez. A los patos del Guadiana le han cantado casi tanto como al estrabismo de Junqueras, pero llegan ellos y hacen un cuplé (cupletazo) y se te olvida todo lo has escuchado antes de estos animalitos.

¿Cómo la hacen? Con ingenio y genio que para eso saben.

Su actuación gustó mucho anoche, el público les reaccionó muy bien, mejor que en sus dos últimos años juntos. Y fueron aplausos espontáneos, que no veas si se venden caros en este concurso.

La parroquia es suya

Los Water nos dijeron en preliminares que ellos habían inventado el Carnaval, pues parece que también echaron un ratito durante la creación para hacer el Concurso de Murgas, porque se las saben todas. Su actuación es un ratito a carcajadas limpias, tan pegadiza que es fácil seguir sus cuartetas.

Anoche cambiaron la puesta en escena de su presentación y en lugar de empezar a oscuras, lo hicieron a plena luz para enganchar a la gente desde el minuto uno. Lo consiguieron. También han conseguido que este año Pilo, además de tocar las congas divinamente, se sepa las letras. Eso sí que es un milagro y no lo de los cuplés.

Sus dos pasodobles estuvieron muy bien. Construidos en dos partes, la primera en tono cómico y la segunda con crítica, y desde el tipo. Los cuplés también estuvieron a la altura. Y con estos mimbres, encararon el popurrí más potente del Concurso y la despedida más bonita de este año.

Voy a sacarles una peguita (que dios me perdone), su repertorio es, casi en su totalidad, atemporal, es decir, podría cantarse dentro de 20 años y tendría el mismo buen efecto.

La parroquia del López de Ayala es suya y los despidieron tras su actuación como en una misa góspel, en pie y entre aplausos.

El aplauso ensayado

La concha, esos paneles blancos en el techo del escenario, ha logrado que este año los aplausos del público lleguen cuando toca, al final de cada copla o cuarteta. Menos en la actuación de Los 3W, que tienen al público más visionario del mundo y aplauden antes de que terminen los chistes. Y a mí me entra complejo de siesa.

Verán, yo creo que esta murga ensaya con su público las actuaciones, no le encuentro otra explicación. Me imagino la transcripción de su repertorio repleta de paréntesis donde después de cada punto y seguido pone: Aplausos. Me imagino también que les pasan los folios a sus fanes como si se tratara del guion de un programa de televisión. Y entonces, cuando llega la actuación, aquello parece una coral donde la murga no son solo los que están en el escenario, sino también los que desde el patio de butaca siguen las instrucciones. Aplausos.

Esta es una estrategia como otra cualquiera, lícita pero artificial y, sobre todo, innecesaria teniendo en cuenta que su actuación este año es buena. Como innecesario es que Mariano sobreactúe de esa manera, haciendo que anoche hubiera tres tipos en el escenario: las madres antiguas, las madres modernas y la madre eufórica.

Anoche mantuvieron el nivel de preliminares, que ya fue alto, hay que reconocerlo. Se marcaron un buen primer pasodoble al mal comportamiento de los padres en el fútbol base y reivindicando los valores del deporte. El segundo pasodoble me pasa como en preliminares, que no lo comparto. Nos hicieron ver que además de la madre antigua, la madre moderna y la madre eufórica hay otra, la mala madre, la que mete a su padre en una residencia. No voy ni a comentarlo.

Los cuplés estuvieron bien y en el popurrí echaron el resto. Tienen buenas cuartetas donde realmente provocan risas espontáneas, buenas voces y toda la entrega del mundo, pero les sobran los fuegos artificiales que les echan desde el patio de butacas.

Más feministas

Los Chungos apretaron anoche con más activismo en su repertorio nuevo. Bien. Tampoco tenía dudas de que fuera así, detrás del cachondeo de esta murga, siempre hay un poso de compromiso social.

Cambiaron su presentación para hacerse eco de la huelga general feminista que se está organizando en todo el país de cara al día 8 de marzo. Justa causa a la que dieron altavoz anoche desde el escenario antes de empezar su MAC-HO-TE.

Hablaron en su primer pasodoble de la desigualdad de género en toda su dimensión: la familiar, la laboral, la salarial y la social. Y en el segundo, abordaron el machismo en Carnavales, llamando la atención sobre la falta de murgas femeninas, sobre la petición del gremio de Enfermería para que no se vendan la versión ‘putón’ de su uniforme y reclamaron que sean ellas quienes tomen la fiesta.

Los cuplés también estuvieron muy bien. Hicieron un chiste de los que fueron a Madrid no para reclamar un tren digno, sino para aprovechar el viaje gratis y hacer compras. Tan real como la vida misma. Y en el segundo, que estuvo mejor, se hicieron eco de las críticas recibidas por su actuación y anunciaron que iban a seguir cantando a lo que quisieran. Vamos, lo que es el Carnaval.

Pese a ser uno de los fijos en la final, este año no son apuesta segura. La pantalla de San Francisco dirá esta noche si vuelven a cantar el viernes.

Cumplen con el expediente

Las Polichinelas cumplieron con el expediente e hicieron una actuación digna de semifinal, por si había alguna duda.

Cantaron mejor que en preliminares, se marcaron un cuplé (que era de obligado cumplimiento hacerlo) con el despiste del jurado del viernes pasado, cuando solo dieron el nombre de catorce semifinalistas. Estuvo muy bien, con un guiño muy ‘salao’ a Los Jediondos, pero tampoco valía por dos como para volver a cantar un cuplé de preliminares.

Defendieron bien el popurrí, pese a que volvió a resultar muy espesito.

Fuera de la competición, anoche cantó la murga juvenil de La Compañía, ganadora del Combita el pasado domingo. Espero que algunas murgas adultas hayan tomado nota de su actuación.

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