Hoy

Vino y rosas para Badajoz anoche en el López

“A verte mi vida cuando empieza a amanecer a sentir tu aliento cuando me vuelvo a caer a sentir tus caricias cuando me siento perdido y no encuentro el camino a sentir tus males como si fueran míos a darnos calor en el invierno gris y frío al fin y al cabo a querernos los dos porque si hay alguien que trastorne mis sentidos, cariño mío, esa eres tú, Badajoz”.

Este es solo un fragmento de la declaración de amor que anoche Dakipakasa le hizo a la ciudad, que quiso el azar además, que le cantara por San Valentín. Y Badajoz perdió los sentidos, hasta el sexto, el que ellos pusieron sobre las tablas.

Esta murga, a la que se ama y se odia, volvió anoche al teatro tras un año en blanco para cantar a quien inspira sus letras, a su musa morita y gitana. Y Badajoz fue la envidia, la que se llevó todos los piropos.

Intentar explicar la sensibilidad que Dakipakasa puso anoche en teatro López de Ayala no haría justicia a una actuación que hay que escuchar, sentir, ver, oler, paladear, tocar y repensar. Los que anoche pudimos disfrutarla en el teatro saben de lo que hablo. Volvieron con toda su artillería pesada para desarmarnos.

Todo lo que se esperaba de ellos estaba. Una escenografía artística salida de las manos de Arturo Lucas, con tres figuras picassianas y una bola del mundo. Por cierto, desde aquí lanzo un guante al Ayuntamiento ¿y si aprovechamos esas piezas para ponerlas en alguna plaza y disfrutarlas?

Su disfraz, una alegoría de su proyecto como Sexto Sentido, colorida y elegante como viene siendo habitual en esta murga (salvo el desbarre del año de cerdos).

Las música, íntegramente original (y esto lo escribo con el sombrero quitado porque nadie más lo hace), y unas letras cantadas en prosa pero escritas en verso con la pluma de Juan Carlos González.

Como se esperaba también, sus pasodobles fueron el punto culminante de su actuación. El primero (al que pertenece el fragmento que encabeza esta crítica) fue un grito de orgullo pacense a esta ciudad que acarrea complejos, y el segundo a los males del concurso de murgas (los asientos vacíos, los forofos del teatro, el mal gusto sobre el escenario y los piques entre grupos).

Los cuplés, como también se esperaba, no fueron cuplés. Esta copla del repertorio se les resiste, ellos lo saben, y por eso le dedican la parte más corta de su actuación. Es más, yo diría que los cuplés para Dakipakasa son un trámite obligado por las bases del concurso, que procuran salvar recreándose en el estribillo.

Y con el popurrí despejaron las dudas. Aquí es donde la balanza se decanta en cada actuación de Dakipaksa. Teniendo en cuenta que son los únicos que hacen un popurrí lírico, siempre corren el riesgo de caer en la monotonía y aburrir. Pero eso no fue lo que pasó anoche. Crítica, actualidad y Badajoz se sucedieron en las cuartetas sin resultar cansinos. Y esta fue su actuación en preliminares.

Apoteosis Chimixurri

Y si Dakipakasa se declaró a Badajoz, Las Chimixurris llegaron erigiéndose como su defensa. La aparición de esta murga en el teatro dejó con la boca abierta al respetable. Repartidas en un escenario de trincheras, la fuerza de su puesta en escena se dejó sentir desde que subió el telón.

Las Chimixurris son este Carnaval unas revolucionarias afrancesadas, con una estética inspirada en Los Miserables pero sacando la identidad pacense con el carmesí de sus banderas. Con un disfraz, un maquillaje y un peinado con el que acertaron de pleno y con el que bien podrían participar en el desfile de comparsas.

La murga hizo anoche su mejor actuación y eso es decir mucho, teniendo en cuenta que el año pasado fueron quintas en el concurso. Que cada uno eche sus cuentas.

Destacó su primer pasodoble, dedicado a la educación y en defensa de los profesores, que recibió la ovación del público, y un popurrí que fue una crónica política y social, como es habitual en el grupo. Hay algo que me llamó mucho la atención, lo bien elegidas que están las músicas de cada cuarteta, sirva de ejemplo la dedicada a Trump.

El alcalde siguió su actuación en primera fila, desde donde escuchó como Las Chimixurris empezaron su popurrí diciendo que iban a acabar con él y con la corporación municipal. Lo encajó bien. Estas cositas solo pasan allí donde existen las coplas de Carnaval.

El trabajo que hay detrás de esta actuación y lo bien que la ejecutaron en el escenario se lo reconoció el teatro.

Los Camballotas cogen alas

Será porque son buitres pero el caso es que Los Camballotas este año han cogido alas. Ya vuelan solos y sin titubear. Si el año pasado (el primero al que se enfrentaban a hacer su propio repertorio de música y letra) se les notó nerviosos, anoche dominaron la escena. Se les vio cómodos y disfrutones y eso le llegó a la gente.

Su salida al escenario con un bailecito de no conocer lo que es la vergüenza reventó. Con su tipo de 'le entro a todo lo que se menea', llegó al teatro un nuevo personaje carnavalero, la faceta que mejor encaja con su forma de entender la murga. Que sí, que suenan a Los Niños, a Los Murallitas y a Los Chungos pero ¿eso es para quejarse?

Iban con sus coloretes pintados, una mano estampada en un lado de la cara, una caña de pescar en el bolsillo de su pantalón y un cinturón en el que podía leerse 'Se ofrece'.

Estos 'albañiles del amor' derrocharon desparpajo y descaro en sus letras y en sus bailecitos. ¡Que le gusta al público de Badajoz un popurrí bailongo!, que sacó carcajadas, aplausos y con el que despertaron las ganas de fiesta del respetable.

No hubo ni una letra seria ni crítica, su actuación fue entera al tipo. Destacaron sus pasodobles: 'Es muy fácil ligar en una discoteca pero a ver quien tiene huevos de ligar en un convento y en el Congreso'. Y su primer cuplé es de momento el mejor que ha sonado en el concurso, sobre la regulación del horario de los ensayos de las murgas y la ventaja de que ellos son de Olivenza. Por cierto, su alcalde también estuvo anoche en el teatro. Que van a pillar cacho en semifinales está claro.

El enterrador y el dueño del gimnasio on line

Los últimos de la noche fueron Los 3W y como nos tienen acostumbrados le echaron toda la fuerza y un poquito más. Presentan a un tipo simpático y en el que mucha gente se reconoce, el del autónomo, que les dio para encadenar chiste tras chiste: que si no tienen el vídeo de su comunión porque ellos todo lo 'desgravan', que no saben lo que es un día de asuntos propios, que si tienen pesadillas con Montoro...

Muy cómicos como siempre, destacando sobremanera el tándem Mariano, el dueño del gimnasio on line 'Gusilú', y Dani, el propietario de la funeraria. Sus pasodobles me resultaron flojitos.

Serendipity ¿De qué va?

Salieron los primeros al escenario, con una idea de disfraz genial: el personaje carnavalero, inspirado en 0 Carrabouxo, que ilustra el cartel del Carnaval. Pero se presentaban como Juan Carlos I, en teoría porque son los primeros en llegar a todos sitios pero después en sus letras lo que venían a decir es que estaban en todos los saraos.

Vamos que aún no sé cuál de estos tres personajes son. La impresión que me da es que tenían su actuación pensada sobre el personaje que está en todos los saraos y el disfraz les cayó del cielo cuando vieron el cartel del Carnaval.

Su actuación en general estuvo bien, pero deberían darle una vuelta al abuso que hicieron anoche de los figurantes. La misma chica despampanante salió varias veces al escenario en una exhibición que poco aportaba a las letras y que flaco favor le hace a la imagen de la mujer, por mucho Carnaval que sea.