Cacereños que vuelven por Navidad

Cacereños que vuelven por Navidad

Estas fiestas propician los más memorables encuentros familiares, los que consiguen unir a personas aunque vivan separadas por miles de kilómetros

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

No es sólo un anuncio de turrón grabado a fuego en el imaginario colectivo. La Navidad propicia los más memorables encuentros familiares, los que consiguen unir a personas aunque vivan separadas por miles de kilómetros. Ciudades como Cáceres reviven durante estas fechas. Hay un ambiente especial. Pedro Fajardo, Ana Martín y sus tres hijas, Lourdes Gómez y José Vicente Solana son ejemplos de un mundo en expansión, en donde cada vez es más común borrar fronteras.

Pedro Fajardo, Ana Martín y sus tres hijas Aventura en familia

Lejano destino fue el que tomó la pareja formada por los cacereños Pedro Fajardo y Ana Martín, con tres hijas que actualmente tienen 4, 6 y 8 años. Hace un año y medio que esta familia reside en Bogotá. A Pedro, que trabaja en la empresa suiza Hilti, de productos para la construcción, su compañía le propuso un cambio a Londres. Allí vivieron dos años hasta que llegó la oferta para residir en la capital colombiana.

«Se puede vivir la experiencia de irse fuera cuando se es joven y uno se va a la aventura o hacerlo en familia». Un reto total con hijas tan pequeñas. «Londres lo vivimos con mucha intensidad, un idioma distinto, otras costumbres...». La parte positiva, explica Pedro, es que recibían muchas visitas de familia y amigos, más que ahora en Colombia. «Aparte de los kilómetros (8.000) condiciona la diferencia horaria, por las comunicaciones», explica. Pero dice que están contentos con ese destino. «Colombia es un súper país, estamos viviendo una experiencia muy bonita». Les gusta la cercanía de la gente, lo arropados que se sienten. Cuenta como ejemplo que en el colegio, las profesoras de las niñas las abrazan para recibirlas, algo que crea un buen ambiente. Ana, pedagoga especializada en niños con trastorno del espectro autista, colabora con una asociación nacional, lo que también le está haciendo reengancharse a su profesión.

La familia está pasando 15 días en Cáceres. «Nos gusta vivirlo con intensidad, vivir aquí todas las fiestas, recibir los regalos de Reyes, para las niñas es fundamental, y están todo el año con la motivación de ver a sus primos y abuelos», explica Pedro.

Pedro Fajardo y Ana Martín viven con sus tres hijas en Bogotá desde hace tres años.
Pedro Fajardo y Ana Martín viven con sus tres hijas en Bogotá desde hace tres años. / Jorge Rey

Lourdes Gómez Ciudad de cuento

Lourdes Gómez lleva ya 16 años fuera de España. Primero fue en Reino Unido y, desde hace una década, en Alemania. Es profesora de español en Bremen, una ciudad de cuento al noroeste de Alemania. «No es una ciudad muy grande, nos conocemos todos», explica. Está muy satisfecha por la solidez de un trabajo en el que ya tiene la categoría de funcionaria. Por las mañanas imparte clases a adolescentes en un colegio y por las noches a adultos, muchos de ellos con parejas españolas, por lo que el interés personal es la causa para sumergirse en nuestro idioma. En cuanto a los niños y jóvenes del centro escolar, para muchos de ellos es el cuarto idioma. «Hay una gran cantidad de población turca y extranjera que tiene su lengua madre, después el alemán, el inglés y aprenden español, aunque no es obligatorio». Lourdes también trabajó en el Instituto Cervantes de Bremen.

Aunque parte de la idea de que su vida está bien en territorios germanos, hay cuestiones de su país de acogida con las que se muestra crítica. «Es un país muy burocratizado, con muchas normas, pero, a pesar de lo que pensamos no todo es eficacia allí». Le toca defender en muchas ocasiones la seriedad de España ante personas que le llegan con prejuicios. «Nos tienen por una sociedad poco responsable, pero yo constantemente insisto en que no es así». Hay una importante colonia española en esta ciudad en la que los hermanos Grimm basaron su cuento ‘Los cuatro músicos de Bremen’, sobre todo muchos ingenieros.

Como la distancia no es excesiva, viene alrededor de cuatro veces a Cáceres al año. Y lo tiene claro: «Vengo a disfrutar de la familia, me encanta estar con ellos». También le dedica un capítulo especial a la gastronomía casera. «Le preparo una lista a mi madre para que me haga comidas y las voy tachando», asegura Lourdes medio en broma, medio en serio.

Lourdes Gómez reside en Bremen desde hace diez años, tras seis en Reino Unido.
Lourdes Gómez reside en Bremen desde hace diez años, tras seis en Reino Unido. / Jorge Rey

José Vicente Solana 25 años en un pequeño país

José Vicente Solana lleva 25 años en Luxemburgo, un micropaís en el corazón de Europa. Con solo medio millón de habitantes (y 115.000 la ciudad de Luxemburgo), tiene el Producto Interior Bruto más alto del mundo. Solana es funcionario en el servicio de traducción del Parlamento Europeo de Luxemburgo, en donde se encuentra la Secretaría General de esta institución comunitaria, ya que las sesiones plenarias se celebran en el Parlamento ubicado en Bruselas.

Hay muchas cosas de Luxemburgo que le gustan a José Vicente. «La vida cultural es muy rica, el poder adquisitivo es elevado, está muy cerca de todas partes, te puedes mover». Rodeado de Francia, Alemania y Bélgica, están a tiro infinidad de destinos. También está en contacto este funcionario europeo con muchos españoles que habitan este país. en donde, como curiosidad, hay gran cantidad de portugueses. «He estado en distintas asociaciones, como en un grupo de fanfarrias o en una revista literaria en español».

La Navidad le sirve a José Vicente para hacer vida social y disfrutar del contacto con los suyos. Le gusta la vida de puertas afuera que se hace en ciudades como ésta, la forma de habitar los lugares públicos, tapear, quedar. «Allí es muy raro irte a tomar una cerveza, la gente suele ir a cenar».

Viene unas cuatro veces al año, ya que tiene casa propia. Aprovecha la ocasión para manifestar las malas conexiones de la ciudad con la capital. «Tardo menos en llegar de Luxemburgo a Madrid que de Madrid a Cáceres, si llego a las ocho de la tarde ya no tengo conexión». Disfruta de los dos ámbitos, del cambio, de la gente de aquí y de allá.

José Vicente Solana lleva 25 años en Luxemburgo como funcionario del Parlamento.
José Vicente Solana lleva 25 años en Luxemburgo como funcionario del Parlamento. / Jorge Rey

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