Dos viudas cacereñas luchan para que se las reconozca como familia numerosa

Marta muestra una parte de los documentos del proceso emprendido para ser familia numerosa. :: j. rey/
Marta muestra una parte de los documentos del proceso emprendido para ser familia numerosa. :: j. rey

La Junta de Extremadura se lo deniega al haber fallecido sus parejas durante el procesode adopción de la segunda de sus hijos

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Marta Doncel y Alicia Lancho han hecho un viaje vital de los que dejan huella. Una pelea con la vida de la que han salido exhaustas y con la sensación de que han dejado muchas cosas por el camino. Jalonan su conversación con frases que dan cuenta de su cansancio y también de la decepción con el sistema, principalmente con la administración que representa la Junta de Extremadura por ser la que tiene las competencia en su caso.

A ambas les une una circunstancia muy especial: las dos perdieron a sus maridos durante el proceso de adopción de sus segundas hijas, que proceden de China. Si hubieran estado embarazadas cuando fallecieron sus parejas hoy tendrían reconocido el derecho de familia numerosa, con las ventajas económicas, no demasiadas, que ello supone.

LO QUE DICE LA LEY

Familia numerosa
Para tener el reconocimiento de familia numerosa se deben tener tres hijos. En el caso de las personas viudas, se reduce la cifra a dos mientras sean menores. En este caso, las parejas de Marta y Alicia fallecieron antes de completarse el proceso de adopción, que ya se encontraba muy avanzado y que llegó a culminar. Hoy, ellas son respectivamente madres legales de dos menores y viudas.

Pero al ser hijas adoptadas, y el proceso no haberse completado en vida de los maridos, la Junta se lo deniega. «A veces buscan resquicios legales (expresión utilizada por el consejero de Sanidad y Políticas Sociales esta semana para referirse a la atención sanitaria y la exclusión social tras una sentencia contraria del Tribunal Constitucional) y a nosotras, en cambio, nos están aplicando toda la literalidad y toda la contundencia que han podido en nuestra contra», reflexionan ambas madres cacereñas, que prefieren no salir fotografiadas.

«Se demuestra que los hijos adoptivos no tienen los mismos derechos que los biológicos», lamentan

El Ministerio de Sanidad ha sugerido que una intepretación no literal de la ley les daría la razón

La circunstancia les ha hecho emprender una lucha en la que, hasta el momento, solo se les han cerrado puertas. Dicen que son los dos únicos casos que ellas conozcan, al menos, en España.

Marta Doncel ha llegado lejos iniciando un proceso judicial que llegó hasta el Tribunal Superior de Justicia, que en julio de 2016 desestimó el recurso contencioso administrativo en el que se le denegaba su derecho a ser familia numerosa. «Nosotros, que ya teníamos otra hija adoptada, habíamos iniciado los papeles en China en 2006 y él falleció en 2012, llevábamos seis años con el proceso de adopción, era algo que queríamos los dos», recuerda. La segunda hija de Marta tiene 4 años y llegó a España en enero de 2015.

La Junta de Extremadura alude a la literalidad de los artículos referentes a la adopción del Código Civil, en la que se dice que, hasta el momento en que se dicta la resolución judicial o administrativa de adopción, «no existen vínculos jurídicos de filiación entre el menor y el adoptante. Hasta ese momento existe, únicamente, una voluntad de adoptar pero la misma carece de efectos jurídicos vinculantes».

Por tanto, según el documento que se le remitió a Marta en marzo de 2015, la voluntad conjunta no tiene efectos jurídicos. Y tanto es así que según el Registro Civil las segundas hijas de estas mujeres no llevan los apellidos del padre fallecido, sino los de la madre, lo que también imposibilita pensión de orfandad o acceso a la herencia del padre. En ambos casos estas madres son madres viudas de sus hijos mayores, y madres solteras de las menores.

«Con esto se está demostrando que no tienen los mismos derechos los hijos adoptivos que los biológicos». Marta ha llamado a todas las instancias. El Ministerio de Sanidad, aunque apela a la protección a la infancia que el Estado tiene que garantizar, repite el argumento que esta mujer ha tenido que escuchar hasta la saciedad, y es que, aunque la legislación equipare derechos entre hijo adoptado e hijo biológico, el vínculo jurídico no nace hasta que no se produce la formalización administrativa.

Pero, y Marta se agarra a este importante pero, el Ministerio le escribió en 2014 que «la interpretación de las normas compete en primer lugar a quien debe aplicarlas (en este caso son las Comunidades Autónomas las que reconocen los títulos de familias numerosas). Además, en octubre de 2017 , el Ministerio reconoce que en este caso «sí se daría el supuesto de hecho básico que la norma pretende proteger, que es el de la situación familiar de necesidad en que se encuentra una persona viuda con dos hijos a cargo, y la atención al interés superior de los menores afectados, por lo que una interpretación en este sentido de la norma podría permitir el acceso al título en estos casos».

Decisión conjunta

Alicia Doncel es madre de un hijo biológico de 18 años y una hija adoptada de seis años. Antes de que su marido se pusiera enfermo ellos ya contaban con el certificado de idoneidad para la adopción. «Nosotros firmamos un documento pidiendo a China el aplazamiento de la adopción». La niña llegó a España un año y medio después del fallecimiento de su padre, que se produjo en 2010.

Alicia no se ha adentrado en el proceso judicial que sí ha emprendido Marta, pero sí ha apelado a la Junta y al Ministerio de Sanidad. «No le estamos pidiendo dinero a la Junta, solamente estamos pidiendo tener los mismos derechos que otros niños, no es algo que pidamos para nosotras, es para ellos».

Alicia insiste en que tanto su marido como ella querían esa niña. «Nos han llegado a decir que cómo no fuimos al notario para que dejáramos por escrito que los dos estábamos de acuerdo», explica Alicia. «Pasamos un trámite horroroso para obtener el certificado de idoneidad, miraron nuestra casa de arriba abajo, comprueban todo lo que ganas, eso significa que quieres seguir con la adopción». Lo que sí firmó la pareja cinco meses antes del fallecimiento del esposo fue un documento pidiendo el aplazamiento de la adopción por la enfermedad. Tanto los abuelos paternos como los hermanos del padre fallecido han firmado documentos dejando claro que la intención de su familiar era adoptar una hija en China, prosigue. Pero nada de eso sirvió. «La ley está obsoleta, las familias han cambiado, imagínate una mujer que se ha casado, ha tenido un hijo y se ha quedado viuda, se ha vuelto a casar, ha tenido otro hijo y su marido también fallece, esa mujer no tiene derecho a tener una familia numerosa, esto va en contra de la mujer y de esos hijos».

Idoneidad

Marta y Alicia hacen mucho hincapié en el proceso que siguió a la muerte de sus maridos, y a la lucha que también implicó la propia adopción. «A mí me quitaron la idoneidad durante seis meses y tuve que empezar todo de cero, por el tema del duelo». Tuvo que volver a empezar con la andanada de trámites para que la Junta volviera a considerarla idónea para adoptar a su segunda hija. Alicia no tuvo que renovar la idoneidad, pero sí que tuvo ciertas trabas. «Después de pensármelo mucho decidí con mi hijo mayor que quería continuar, lo solicitamos a China y ese país no ponía ningún problema, pero la Junta volvió con los test y volví a pasar por todo». A pesar de esto, ella fue con el expediente anterior, no lo hizo como monoparental.

A Marta le duele especialmente el trato de la Junta de Extremadura. «Ha ido a degüello contra nosotras, parece que le va la vida en ello. Hemos mantenido conversaciones con el consejero José María Vergeles, con la directora general. Muy buenas palabras, pero nada». También subraya las dificultades de acceso a su expediente. El siguiente paso que han intentado es el de reunirse con el presidente Guillermo Fernández Vara, pero desde su gabinete, tal y como explican, se lo han denegado.

El Defensor del Pueblo, al que también recurrió Marta, tampoco ha podido darle su apoyo después de la sentencia de lo contencioso. Se sienten también «abandonadas» por las asociaciones de Familias Numerosas.

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