Los videoclubes supervivientes de Cáceres

Ana Trejo, dependienta de 'Cinema Paradiso', colocando películas. :: armando Méndez/
Ana Trejo, dependienta de 'Cinema Paradiso', colocando películas. :: armando Méndez

La mayoría de los clientes que quedan son muy cinéfilos, personas que buscan cintas específicas o que se encuentren en buen estado

SORAYA SALGADO CÁCERES.

«Videoclub, ¿y siguen existiendo?» es la frase más frecuente cuando se pregunta por ellos en la calle. En Cáceres, una ciudad que llegó a tener 30 locales de alquiler de películas activos, sólo quedan tres supervivientes después de la oleada de cierres que se ha sucedido en los últimos años en todo el país. Según datos de la Asociación Nacional de Empresarios Mayoristas del Sector Videográfico (Anemsevi), en 2005 había en España unas 7.000 tiendas de este tipo. En la actualidad quedan abiertas menos de 450.

Los problemas comenzaron cuando los videoclubes habían adaptado su catálogo de películas al DVD. Primero por la piratería callejera; después, por el aumento de las descargas ilegales. Ya no era necesario salir de casa, y se fue perdiendo la costumbre de alquilar.

«Aunque la piratería ha sido la base de toda nuestra crisis, creo que en los últimos años ha afectado mucho la llegada de plataformas tipo Netflix, que lleva en España dos años y desde entonces nosotros hemos notado un bajón importante», explica a este diario Ana Trejo, dependienta del videoclub 'Cinema Paradiso', uno de los tres supervivientes en la avenida Isabel de Moztezuma.

«Es un milagro que sigamos abiertos», asegura Ana, dependienta de 'Cinema Paradiso'Javier, de 'Bluster Vídeo': «Ya casi no alquilamos videojuegos, la gente luego no los devuelve»

Además de este, también mantienen sus puertas abiertas 'Bluster Vídeo', situado en la avenida de Cervantes; e 'Intervideo', en la calle Obispo Jesús Dominguez (cerca de la gasolinera de Mirat), y uno de los más innovadores cuando finales de los años 90 fue el primero en instalar un cajero 24 horas para el alquiler de vídeos. Sus responsables han declinado aparecer en esta información.

'Cinema Paradiso' está abierto desde hace 15 años, y Ana Trejo lleva ocho siendo su dependienta. Sin embargo, su relación con el establecimiento comenzó mucho antes. «Yo trabajo aquí porque era clienta habitual. En mi época de estudios venía cada día a alquilar películas, y fue mi jefe quien me propuso quedarme», explica.

La clientela que sigue acudiendo a los videoclubes en su mayoría son, como Ana, cinéfilos que agradecen en estos establecimientos el consejo de sus empleados, o van buscando productos muy específicos. «Son gente a la que le gusta ver bien el cine, las descargas de internet tienen muchos problemas de audio y vídeo, ellos quieren disfrutar con lo que ven», asegura Javier Avilés, encargado de 'Bluster Vídeo'.

Los establecimientos de este tipo se han visto obligados a reinventarse e incorporar otros productos secundarios que ayudan a completar la caja. Ahora son tiendas de regalos, de golosinas, videojuegos... «Ya casi ni alquilamos juegos para videoconsolas porque nos daban más pérdidas que beneficios. Son muy caros, la gente se los llevaba a casa y no los volvían a traer», se lamenta Javier. «Los tuvimos en alquiler hasta navidades, pero nuestros clientes no lo requerían mucho, y son productos muy difíciles de amortizar», coincide Ana.

«El futuro lo veo muy turbio», se sincera el encargado de 'Bluster vídeo'. «No sabemos el tiempo que nos que queda aquí, cada vez descienden más los alquileres. Con esto me da apenas para vivir, pero si lo cierro no hay muchas más opciones», añade. «No creo que sea un negocio a largo plazo, es un milagro que sigamos abiertos», opina Ana.

«Es difícil reinventar un videoclub. La única salida del cine, que no sea soporte físico como el DVD, es colgarlo en internet, y la gente preferirá descargársela gratuitamente que pagar por un alquiler online», reflexiona la joven.

«La misma empresa que nos gestiona el alquiler tiene la opción de alquilar películas desde su web. Nosotros, sin embargo, no contemplamos esa alternativa, sería trabajar para la empresa que nos distribuye las películas y no obtendríamos apenas beneficios», responde Javier a la pregunta de cómo ve el futuro del videoclub.

El perfil de los que siguen acudiendo a estas tiendas es variado. «La media de edad estaría en torno a los 40 años, porque viene gente muy joven, y también muy mayor», dice Ana. «Los que acuden a nuestro videoclub, o no saben descargar películas porque no están en las nuevas tecnologías, o les gusta disfrutar del cine», añade.

En cuanto a las descargas ilegales, la dependienta de 'Cinema Paradiso' explica: «Mentiría si digo que nunca me he descargado nada. A veces no encuentras en Cáceres filmaciones muy específicas y como última opción utilizas internet».

«Este es un negocio romántico, los que seguimos alquilando películas es porque sentimos nostalgia de encontrar cosas nuevas, aceptar recomendaciones, encontrar películas 'raras'. Es bonito, tiene algo de fetichismo», concluye Ana desde su postura como cinéfila.

Netflix, uno de los motivos que Ana señala como culpables de la crisis, paradójicamente en sus inicios fue un videoclub. Con el tiempo acabó convertido en una plataforma en 'streaming'. En la actualidad vale más de 60.000 millones, y cuenta con 94 millones de suscriptores.

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