«Hemos vendido un 70% menos»

Los escaparates veraniegos contrastan con un atíptico mes de junio en lo meteorológico . :: j. r./
Los escaparates veraniegos contrastan con un atíptico mes de junio en lo meteorológico . :: j. r.

El retraso de las altas temperaturas y la cercanía del período de rebajas hacen temer a algunos empresarios del calzado y el textil La atípica meteorología condiciona a la baja la campaña de ropa de verano

J. CEPEDA CÁCERES.

Si bien no han hecho estragos, sí han dejado su impronta de forma negativa. Las atípicas condiciones meteorológicas que han predominado durante buena parte de esta primavera en Cáceres, con temperaturas más bajas de lo que sería habitual para esta época del año, han alterado el normal desarrollo económico en sectores concretos del ámbito comercial, siendo el textil y el calzado los mayores damnificados.

La llegada tardía del calor, que ya se espera para la segunda mitad de esta semana, ha hecho que muchos cacereños retrasen la renovación estival de sus armarios, hasta el punto de que ya hay quien habla de temporada «prácticamente perdida» en el sector del textil. Solo basta pulsar algunos ejemplos para comprobar que la venta de ropa veraniega a estas alturas del año es inferior a la registrada en ejercicios precedentes, lo que en algunos casos está originando pérdidas económicas para los pequeños empresarios.

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Y es que, metidos ya de lleno en el mes de junio, la chaqueta de entretiempo ha sido en las últimas semanas compañera de viaje inseparable de los ciudadanos para salir a la calle. Una postal poco habitual.

«Los negocios dedicados al textil y al calzado están siendo los principales perjudicados», se reconoce desde Aeca

Desde la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (Aeca) se constata una preocupación que ya se ha hecho llegar por parte del gremio. Además, se da el agravante de que el actual es un escenario muy similar al vivido el pasado otoño, cuando en este caso las altas temperaturas retrasaron en demasía la adquisición de la ropa invernal, reduciendo así los porcentajes de venta en una campaña clave. Así lo reconoce la gerente del colectivo empresarial, María Ángeles Costa, quien mantiene que «los negocios dedicados al textil y al calzado están siendo los principales perjudicados porque son los que generalmente más suelen sufrir las inclemencias del tiempo. Luego hay otros sectores que también se ven afectados de forma un poco más indirecta».

Las terrazas, todavía a medio gas durante esta primavera
Las terrazas, todavía a medio gas durante esta primavera

A su juicio, este año está siendo especialmente negativo para los comerciantes: «Otras veces ha ocurrido lo mismo en meses como marzo o abril, pero en mayo ya habíamos remontado. Ahora ya estamos casi en mitad de junio y seguimos igual. Muchos de los negocios van a tener que verse abocados a vender la ropa de temporada en las rebajas, ya que son tradicionalmente en julio».

La cabeza visible de Aeca reconoce que se trata de una situación con difícil solución: «En otros sitios lo que se suele hacer es habilitar cuatro temporadas en lugar de dos, pero en Extremadura es muy complicado llevarlo a cabo porque solemos pasar directamente al verano. Algunos negocios han intentado salvar la situación metiendo ropa de media temporada».

El contraste de escaparates veraniegos con los transeúntes abrigados es la antesala de la resignación de algunos comerciantes. Es el caso de Raquel González, que regenta en Gómez Becerra un establecimiento dedicado a la venta de ropa de mujer, Yango. En sus percheros exhibidores, los bikinis y vestidos veraniegos esperan la llegada de potenciales clientas: «Durante esta campaña hemos vendido un 70 por ciento menos que otros años a estas alturas y a esto hay que sumarle que en la campaña de invierno ya pasó lo mismo porque en pleno mes de noviembre todavía no había llegado el frío. Las temporadas están al revés y esto nos origina pérdidas». Además, González precisa que muchas personas optarán por esperar al tiempo de rebajas. «Hay mucha gente que ya esperará al mes de julio para comprar en rebajas. La temporada está prácticamente perdida», lamenta.

Otro de los céntricos establecimientos que ha visto disminuida la venta de ropa de verano en comparación con años anteriores es la boutique Lilas, en el Centro Comercial Cánovas. Así lo reconoce también la propietaria del negocio, Inés Martínez. No obstante, en su caso ha podido compensar este descenso gracias a la venta de ropa de entretiempo: «Hemos vendido más parcas finas que vestidos. Afortunadamente tenemos una clientela fija», celebra.

En lo que al calzado se refiere, la disminución en las ventas se ha notado especialmente en las sandalias, que no suelen comprarse con tanta antelación, tal y como reconocen las empleadas de Calzados Nati, ubicada en la calle San Pedro.

Otro sector que ha sufrido, al menos en parte, las condiciones meteorológicas adversas es el de la hostelería, que aún no ha podido explotar todo su potencial. De todas formas, la situación no llega a ser alarmante. «Mientras no llueva, en la hostelería sí se puede solventar el tema de las terrazas. Con la feria han tenido una buena temporada y también ha habido mucho turismo», explica la gerente de Aeca.

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