Cuando Vargas Llosa bailaba con su tía Julia en Cáceres

Desde la moto de papel

SERGIO LORENZOCáceres

Mario Vargas Llosa causó sensación, el pasado domingo, al dirigirse a miles de personas en Barcelona en la multitudinaria marcha contra el independentismo. Llamó la atención por el vitalismo y energía que mostró a sus 81 años, y por la clarividencia de sus palabras:«Todos los pueblos modernos o atrasados – dijo –, viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión. Y es verdad que la pasión puede ser generosa y altruista cuando inspira la lucha contra la pobreza y el paro. Pero la pasión puede ser también destructiva y feroz cuando la mueve el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista». Son palabras de un sabio escritor forjado en mil batallas y aventuras, una de ellas vivida con gran intensidad en Cáceres.

En la Redacción sabíamos que el escritor había estado en Cáceres de joven, participando en los Festivales Folclóricos Hispanoamericanos, pero poco más sabíamos... hasta que el compañero Claudio Mateos nos mostró el blog ‘El prontuario de José Temes’. Ahí Temes recuerda a Vargas Llosa como los dos, con varios jóvenes peruanos, participaron en los II Festivales Folclóricos Hispanoamericanos que se desarrollaron en Cáceres del 12 al 15 de junio de 1959. En su blog le dice: «Supongo que algún día el alcalde de Cáceres, o el de Palma de Mallorca, por citar dos ciudades en cuyas plazas te vieron bailar, sabrán rememorar la presencia en ellas de quien muchos años después sería Premio Nobel de Literatura: ‘En recuerdo – diría yo en la placa que bien podrían colocar en lugar visible – y homenaje al excelentísimo señor Don Mario Vargas Llosa, Marqués de Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, escritor insigne en lengua hispana, que bailó danzas incas en esta plaza con el grupo folclórico de Perú, en el verano de 1959. El Pueblo y la Corporación Municipal de esta ciudad’».

Cuando Mario Vargas Llosa vino a bailar a Cáceres tenía 23 años y ya llevaba cuatro casado con Julia, su tía política por parte materna, que era 11 años mayor que él. El matrimonio vivía en Madrid en donde él disfrutaba de una beca para hacer un curso de posgrado en la Universidad Complutense. Mario y Julia tenían relación con universitarios peruanos que residían en Madrid y decidieron participar en el festival que organizaba el ultraderechista Blas Piñar. Así hacían turismo por España gratis.

José Temes señala que el grupo peruano que vino a Cáceres lo formaban un trío de guitarras y voces, un tañedor de cajón y cinco o seis parejas de bailarines, una de ellas formada por el Premio Nobel y su primera mujer. «Julia y tú – escribe Temes a Vargas Llosa – erais la pareja sobresaliente de aquel cuerpo de baile. Destacabais por vuestra donosura, por la agilidad y elegancia de los giros, saltos y zapateados. (…) Todo os salía perfecto, poseíais esa clase propia de los profesionales, bailando con el pañuelo en mano galanteadora, pies descalzos, sombrero alado de paja, pollera ampulosa, desplegada en abanico. (…) Tú y Julia bailabais como dioses, lo decían todos. En aquella gira se os veía felices, aunque absortos en vuestros pensamientos y en vuestra relación».

A principios de junio de 1959 estuvieron en la presentación del Festival en El Retiro de Madrid. Luego actuaron en Televisión Española y después vinieron a Cáceres, en donde los peruanos compartieron escenario con grupos de Argentina, Chile, Uruguay, Panamá, Bolivia, Colombia, México y Filipinas. En ejemplares del Diario HOY de esas fechas se puede leer que la ciudad se volcó para acoger a cerca de setecientas personas. Una noticia del 9 de junio de 1959 indica: «Colegios, sanatorios, el grupo escolar de Las Delicias, aún no estrenado, y las instalaciones de la Ciudad Deportiva, cedidas con tal fin por la Organización Sindical, estarán a disposición de los organizadores para el alojamiento de la considerable masa humana».

Mario, su mujer y sus amigos hicieron visitas a Guadalupe y Trujillo, asistieron a una comida en el Castillo de Las Arguijuelas, en donde toreó Antonio Chanel ‘Antoñete’ y bailaron, como grupo profesional, en la Plaza de Toros de Cáceres.

Después recorrieron media España bailando. A los pocos meses se terminó su beca y el matrimonio se fue a vivir a París. Se divorciaron en 1964. Un año después Mario se casó con su prima Patricia (10 años más joven que él), con la que ha tenido tres hijos. Con Patricia ha vivido su pasión por la política, acompañándole en la campaña para presidir Perú en las elecciones de 1990 que perdió frente al corrupto Fujimori. También ella fue testigo de las desavenencias con su amigo García Márquez, cuando el 12 de febrero de 1976 Mario, que tenía 40 años, tumbó de un puñetazo en el ojo izquierdo, a un amigable Gabo (9 años mayor que él) que le iba a saludar con los brazos abiertos. Unos dicen que Mario agredió a su amigo porque éste intentó propasarse con su mujer, otros que no le gustó un comentario en el que el autor de Cien años de Soledad decía de él que sólo tenía relaciones sexuales serias con familiares. Hace sólo diez años que el fotógrafo Rodrigo Moya, enseñó dos retratos que le hizo a García Márquez con el ojo morado.

Con Patricia, Vargas Llosa vivió la búsqueda de sus orígenes en Trujillo. Él cree que es descendiente de alguno de los Vargas que acompañaron a Pizarro en la conquista de Perú, y con ella vivió la entrega del Premio Nobel de Literatura en 2010. Hace un año el matrimonio se divorció y ahora el escritor tiene como pareja a la musa de Hola, a Isabel Preysler que tiene 15 años menos que él.

Sí es verdad que a partir de los 80 te acuerdas más de tu juventud, igual ahora Vargas Llosa recuerda sus aventuras en Cáceres, su primer mujer que le sirvió para, en 1977, escribir La tía Julia y el escribidor, contestándole ella en 1983 con otro libro Lo que Varguitas no dijo. La tía Julia se murió en 2010, asegurando que sin ella... Vargas Llosa no hubiera llegado al Premio Nobel.

Igual ahora se acuerde de aquella canción que en los Festivales de Cáceres de 1959, cantaban los participantes y los cacereños con la música de la canción mexicana Ya vamos llegando a Pénjamo. La letra es esta:

«Ya vamos llegando a Cáceres./ Ya brillan allá sus cúpulas./ Desde Trujillo, diviso el camino/ que viene a Cáceres./ Y sus cigüeñas se ven muy serenas/ tendidas al sol.

¡Qué me sirvan las otras por Cáceres!/ Viva Cáceres, viva Cáceres./ ¡Qué me sirvan las otras por Cáceres!/ Por mi Cáceres voy a brindar.

Su gran variedad de pájaros/ que silban de puro júbilo./ Su barrio antiguo,/ tan llenó de embrujo,/ que tiene Cáceres./ Con sus leyendas y con sus palacios/ que me llenan de amor.

¡Qué me sirvan las otras...

En Cáceres hay belleza/ para conquistar el mundo./ Si una muchacha te besa sonriendo/ es que es de Cáceres./ Y si te mira y luego suspira, /también es de allí.

¡Qué me sirvan las otras...

Si un hombre por una pérfida,/ se mata con otro prójimo./ Si es decidido y muy atrevido,/ es que es de Cáceres./ Si a quemarropa, te invita a la copa/ pos ya ni que hablar».

Los periódicos dijeron que el autor era un participante, «fue compuesta por el señor Vargas».

¿Pudiera ser ese Vargas, Vargas Llosa? Pudiera...

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