Los últimos días de la bolsa gratis

Los últimos días de la bolsa gratis

Los comercios se adaptan a una normativa que dice que todas las bolsas de plástico tendrán que empezarse a cobrar este semestre

CRISTINA NÚÑEZ CÁCERES.

María Gregoria Simón, una mujer que acumula años y experiencia, no se sorprende mucho por el hecho de que las bolsas de plástico de la compra ahora sean de pago. «Antes no había bolsas, íbamos con cestos a la tienda», explica la octogenaria mientras saca sus bolsas ya usadas del carrito. Está en el súper Tambo de Alfonso IX, en donde desde el pasado 1 de marzo, y por primera vez en su historia, las bolsas se cobran. Esta situación ha generado un considerable revuelo entre la clientela. Ángel Pérez, responsable de marketing de esta cadena de supermercados, explica que la nueva situación está siendo «complicada». «Tenemos que contar a los clientes que lo de cobrar las bolsas nos es para recaudar dinero, sino que es una normativa europea que tiene que cumplirse», explica Pérez.

Se trata de la directiva 2015/720 del Parlamento Europeo y del Consejo en donde se indica que los actuales niveles de consumo de bolsas de plástico en el medio ambiente «producen unos altos niveles de basura dispersa, suponen un uso ineficaz de los recursos y es previsible que aumenten si no se toman medidas». En el punto 11 de esta directiva se especifica que las medidas que pueden tomar los Estados miembros pueden incluir el uso de medidas económicas como los precios, los impuestos y las tasas, «que han demostrado ser particularmente eficaces para reducir el consumo de bolsas de plástico y restricciones a la comercialización».

En Tambo se ha fijado en 10 céntimos el precio de cada una de las bolsas. Según la directiva, el precio de cada unidad puede oscilar entre los 5 y los 15 céntimos, dependiendo del tamaño que tenga. Es el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente es el organismo nacional encargado de la aplicación de esta norma. Aunque en principio se indicó que el 1 de marzo era el día en el que ya había que empezar a cobrar todas las bolsas dispensadas, el Ministerio ha dado una pequeña prórroga para que éste Real Decreto quede aprobado definitivamente, y, aunque no ha dado una fecha concreta, espera que esto suceda antes de terminar el primer semestre de 2018. El objetivo es que en 2020 desaparezcan todas las bolsas de plástico en el comercio. Esta etapa puede considerarse una fase intermedia. Las grandes cadenas de supermercados como Carrefour o Eroski llevan años cobrando por las bolsas como una forma de concienciar sobre su reducción. En el supermercado Spar de la Avenida Virgen de Guadalupe llevan tiempo también cobrando por las bolsas, cinco céntimos.

En el supermercado Tambo de Alfonso IX se despacharon 700.000 bolsas el año pasado

Los pequeños

Ángel Pérez, de Tambo, explica que durante el año pasado solamente en su sede de Alfonso IX se despacharon 700.000 unidades. Un no parar de bolsas que terminan haciendo daño a la ecología. Insiste en que quieren transmitir una imagen positiva a su clientela, a la que durante años les han dispensado bolsas de manera gratuita. En las cajas el público explica su parecer. Teresa Molina dice que le parecen caras y que ha optado por comprarse una de varios usos, pero que le parece que «duran poco». Otros usuarios muestran sus carritos y asumen que son pasos que hay que dar.

En este nuevo periodo son los 'pequeños' los que se están apuntando al cobro de las bolsas. Jennifer Galán está al frente de la panadería de la calle Santa Joaquina de Vedruna. Ha colocado un cartel en el que explica las nuevas condiciones de la tienda. «Por el bien del medioambiente le aconsejamos reutilizar sus bolsas, no olvide su bolsa», puede leerse. La bolsa de asa la despacha por tres céntimos y las grandes por ocho. Jennifer explica que a ella le parece «una buena idea», pero que la clientela muestra sus resistencias.

No alimentación

Va a ser un reto importante también para los comercios no dedicados a la alimentación, ya que ellos también tienen que cobrar sus bolsas. Aquí cambia mucho el concepto de la venta, ya que no es premeditada como la de los alimentos. Juan Rodríguez Fernández es el gerente de Rosso, la tienda de productos para el hogar y muebles situada en la calle Gómez Becerra, todo un clásico del comercio cacereño. «Nosotros estábamos ya preparados para empezar a cobrar las bolsas, pero en el proceso nos dimos cuenta de que había una nueva prórroga, y en esas estamos», explica Rodríguez.

A él le parece una buena idea la de eliminar los plásticos, aunque siempre hay que prever la reacción del cliente. Lo que no ve tan claro este comerciante es que las bolsas se eliminen de forma permanente. «Habrá que buscar fórmulas», reflexiona en voz alta.

En la juguetería Ávila también tienen colocadas las tarifas de las bolsas, aunque aún no han empezado a cobrarlas. Su precio oscila entre los 10 y 15 céntimos, y también han puesto a la venta una por un euro que puede utilizarse. Cristina Municio explica que, por ahora, su labor se ha ceñido en explicarle a la gente la vigencia de la normativa europea.

«Creo que no habrá mucho problema y que el cliente lo aceptará bien», explica.

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