Tutores cacereños a los 16 años

Joaquín Velando junto a Alba Luna y Laura Jiménez; Joaquín Vázquez con Darío Cordero y Carlos Barrantes; e Iván Rojo con Alba Méndez e Inmaculada Muñoz . :: l. cordero/
Joaquín Velando junto a Alba Luna y Laura Jiménez; Joaquín Vázquez con Darío Cordero y Carlos Barrantes; e Iván Rojo con Alba Méndez e Inmaculada Muñoz . :: l. cordero

Alumnos de 4º de ESO del IES Universidad Laboral ejercen de hermanos mayores de los estudiantes de primer curso | El centro participa en un programa de la Junta de Extremadura que pretende mejorar la convivencia y reducir los casos de acoso escolar

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

El salto del colegio al instituto con apenas 12 años viene cargado de novedades y de incógnitas. Si, además, el centro elegido es el IES Universidad Laboral el cambio se magnifica por las dimensiones de las instalaciones. Desde este curso, este instituto cuenta con un programa destinado a favorecer la convivencia escolar en el que están involucrados un total de 230 alumnos. Los estudiantes de 4º de ESO, de 16 años, ejercen de tutores de los alumnos del primer curso. Les resuelven dudas frecuentes, les dan consejos y, en algunos casos, son los primeros en detectar si sus compañeros están sufriendo acoso escolar.

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Se trata de un proyecto desarrollado por la Junta de Extremadura y que el IES Universidad Laboral ha denominado 'Tutoría entre iguales'. Entre los participantes de este programa se encuentra Joaquín Velando, alumno de cuarto. Es el tutor o hermano mayor, como también se conoce a esta figura en el centro, de Alba Luna y Laura Jiménez, alumnas de primer curso. «Algunos niños de primero llegan al instituto sin tener amigos. Tampoco conocen las instalaciones. A mí me preguntaron sobre algunos profesores que yo había tenido. Querían saber cómo eran sus exámenes», apunta Joaquín al tiempo que se muestra encantado con la experiencia. «Me gusta ser hermano mayor», resuelve.

«Cuando tengo alguna duda intento recurrir a él», apunta Carlos Barrantes en referencia a Joaquín Vázquez, su tutor de 16 años. Carlos lo comparte con Darío Cordero, un dicharachero estudiante de primero. «Cuando llegué le pregunté por los profesores y dónde estaba la enfermería. No conocía nada aquí», ilustra el joven.

«Me preguntaron sobre algunos profesores y cómo eran sus exámenes» Joaquín Velando

La Junta de Extremadura describe este proyecto como «un modelo integrado de convivencia cuyo objetivo es impulsar medidas para la prevención, detección y solución pacífica de conflictos en el que el alumnado asume el protagonismo y la responsabilidad actuando como alumnado acompañante, cuya responsabilidad será favorecer la integración del alumnado que se incorpora por vez primera al centro o el que se encuentra aislado o con poca aceptación en su grupo», según se recoge en la convocatoria lanzada por la Consejería de Educación para la puesta en marcha del programa.

Esther Guerra y María Isabel Solís creyeron desde el principio en los beneficios del proyecto, al igual que Eulalia García y Juan Pablo Rosado. Integran el grupo de convivencia del IES Universidad Laboral, el equipo que ha coordinado la puesta en marcha de 'Tutoría entre iguales'.

«Cuando los niños pasan de la escuela a un instituto como este, que es tan grande, cuentan con un alumno ayudante que les va a hacer más fácil la integración en el centro. Además, nosotros creemos que es un programa preventivo de problemas como el acoso escolar», explica María Isabel Solís, profesora de Inglés. Al establecerse una relación entre iguales, los profesionales consideran que es más fácil detectar los casos de 'bullying' en sus etapas más iniciales porque hay más confianza entre los chavales.

«Cuando tengo alguna duda intento recurrir a mi hermano mayor» carlos barrantes

Los más difícil, cuenta María Isabel Solís, fue emparejar a los alumnos. Como hay más estudiantes de primero que de cuarto optaron por asignar a varios veteranos dos 'hermanos' pequeños. Una vez hechas las presentaciones, se decidió que durante los recreos del viernes se producirían las quedadas. Una vez a la semana, por tanto, los jóvenes se reúnen. «Ellos deciden dónde quedan y todos los viernes se ven», explica Esther Guerra, orientadora educativa. La máquina del café, el banco de la entrada...

Además, tanto los alumnos de primero como los de cuarto mantienen por separado un encuentro semanal con sus tutores-profesores donde reciben la formación necesaria. «Parece fácil, pero a los niños hay que enseñarles habilidades sociales», destacan las profesionales. Una vez a la semana el grupo de convivencia evalúa resultados. Si los hermanos mayores detectan que los chicos de primero pueden estar ante un problema grave, se lo comunican a su profesor-tutor o, directamente, a este grupo de convivencia.

«Recomiendo mucho esta experiencia porque nos beneficia a todos; ayuda a aprender valores», indica Iván Rojo, de 16 años, que tiene como compañeras tutorizadas a Alba Méndez e Inmaculada Muñoz. El IES Universidad Laboral, que cuenta con 1.200 alumnos, quiere repetir el próximo curso esta experiencia educativa.

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