Un trabajador recibe la incapacidad permanente absoluta por fuertes cefaleas

El trabajador afectado por la cefalea en racimos trabajaba en un bar de copas de Cáceres. :: hoy/
El trabajador afectado por la cefalea en racimos trabajaba en un bar de copas de Cáceres. :: hoy

El juzgado de lo Social número 2 emite una sentencia inédita en España por la que considera al afectado incapaz de trabajar

CRISTINA NÚÑEZ CÁCERES.

Es un dolor de cabeza, pero tan fuerte que implica que la persona que lo sufre sea incapaz de llevar a cabo cualquier tarea. La cefalea en racimos o síndrome de Horton, una enfermedad rara, surge en brotes muy dolorosos que pueden polongarse durante días, semanas o meses. Esto es lo que sufre desde hace 16 años J.F.P.D., a quien el Juzgado de lo Social número 2 de Cáceres reconoce su derecho a contar con la incapacidad permanente absoluta, un salto considerable respecto a la incapacidad permanente total (IPT) con el que se había valorado su caso inicialmente por el Instituto Nacional Seguridad Social y la Tesorería General de la Seguridad Social. Se trata de un autónomo que desempeñaba sus tareas en un bar de copas de la ciudad.

En 2002 empieza con esta patología. Según su abogado, Antonio Luis Díez, de Díez y Asociados, «ha hecho un periplo por todos los hospitales, Navarra, Salamanca, y hasta que tuvo el diagnóstico tardaron muchos años. Es en Oviedo en donde le tratan habitualmente, cuando lo tiene es un dolor incapacitante». La importancia que tiene la sentencia es que es pionera, porque «había muy pocas sentencias que en vía social reconocieran una incapacidad permanente absoluta por un dolor de cabeza».

Tanto el perito privado como el forense coinciden en señalar las dificultades que entraña esta enfermedad. Tal y como puede leerse en la sentencia, los tratamientos que se le han aplicado han sido hasta ahora ineficaces y nunca ha mejorado. Según el informe del perito privado «en el momento del informe experimenta de dos a cuatro episodios diarios y tiene migrañas muy duras que no sabe cuándo se pueden presentar». El forense confirma esta realidad. «En la actualidad los trastornos que sufre le impiden la realización de las actividades cotidianas que se exige de todo trabajador».

La enfermedad brota con dolores muy intensos que se repiten con frecuencia

Esta enfermedad se conoce como la cefalea de los suicidas, porque el dolor que genera es muy fuerte, al parecer el más intenso que puede soportar el ser humano antes de caer inconsciente. Se llama así porque hay personas que han llegado a quitarse la vida por no soportar este dolor.

Más en varones

La cefalea en racimos generalmente se sienten en un lado y tienden a producirse en grupos. Es cuatro veces más frecuente en varones y se inicia entre los 20 y los 50 años. Los brotes se mantienen entre 30 y 180 minutos y se acompaña de lagrimeo, rinorrea y signo de Horner homolaterales (pupilas contraidas, sequedad facial, aspecto hundido del ojo), según puede leerse en el informe pericial que acompaña a la sentencia.

La declaración de incapacidad permanente absoluta supone un cambio respecto a la total. Esta última incapacidad considera que la persona no puede desempeñar su trabajo habitual (en este caso camarero sometido a horarios nocturnos y música), pero sí otro empleo. «Pero esta persona no puede trabajar en nada, no puede ser productivo si tres semanas al mes no puedes trabajar». Díez explica que «esta sentencia firme viene a confirmar algo que no todo el mundo ha logrado».

En cuanto a lo económico, la diferencia entre la incapacidad permanente total y la absoluta es que en la primera se deja de trabajar con una pensión del 55% de la base reguladora, mientras que con la incapacidad permanente absoluta la pensión es el 100% de lo cotizado sin pagar el IRPF. Esta sentencia permite que este hombre pueda afrontar las etapas duras de su enfermedad con una situación legal más favorable.

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