Rebajada la pena a una enfermera cacereña condenada por espiar el historial de su exyerno

Rebajada la pena a una enfermera cacereña condenada por espiar el historial de su exyerno

Accedió en más de un centenar de veces a los datos clínicos del padre de sus nietos para comprobar si tenía problemas de drogas

REDACCIÓN HOY.ES
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La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rebajado hasta los dos años la pena de cárcel impuesta por la Audiencia Provincial de Cáceres a una enfermera de un centro de salud, el Manuel Encinas, que, obsesionada por la seguridad de sus nietos, accedió a los historiales clínicos de su exyerno y de la pareja de éste -ambos médicos anestesistas- para comprobar si tenían problemas con las drogas.

La sentencia del alto tribunal dada a conocer ayer, según informa Europa Press, considera que «los estímulos tan poderosos por los que actuaba, no sólo contraían las normas socioculturales, sino que atienden a un bien normativo constitucionalizado como es el interés del menor, y además actúa ante la creencia de un peligro inminente y constante, creencia pues de una causa de justificación».

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La sentencia que se le había impuesto inicialmente era de 3 años y 8 meses de prisión, 5 años de inhabilitación y multa de 2.190 euros por dos delitos continuados de descubrimiento de secretos cometidos por funcionario público, con las atenuantes de obcecación y reparación del daño.

En la vista oral, celebrada en diciembre del 2016, fiscalía solicitó precisamente una pena de dos años de cárcel, adhiriéndose a esta petición la propia defensa ya que ella confesó su delito. La acusación en cambio solicitaba 10 años de cárcel, además de inhabilitación y multa. La enfermera ya se encuentra jubilada.

Por el contrario, el Supremo ha desestimado los recursos interpuestos por el matrimonio cuyos historiales consultó la enfermera sin permiso.

El fallo recurrido consideró probado que la condenada accedió en más de un centenar de ocasiones, desde 2011 y hasta 2015, al historial clínico del padre de sus nietos y de su actual pareja (en cuatro años miró 108 veces el historial clínico del que fue su yerno, y 107 veces de ella), que trabajaban como anestesistas en el Servicio Extremeño de Salud. Él tenía problemas de adicciones por las que estuvo de baja y de las que tuvo que ser tratado por el Equipo de Salud Mental. Todo ello generó en la acusada una intensa preocupación por el bienestar de sus nietos cuando se encontraban en compañía de su padre, temiendo por la seguridad de éstos, llegando a convertirse en una verdadera obsesión, que le producía un importante estado de ansiedad, según los hechos probados.

Con el ánimo de tratar de proteger a los dos menores, accedió a los historiales clínicos de ambos facultativos, ya que la acusada sospechaba que la mujer también tenía adicciones, sin que haya quedado acreditado que hubiera trasladado dicha información a terceros.

En su recurso, la enfermera condenada había pedido la rebaja de la pena en dos grados y no en uno como hizo la sentencia recurrida atendiendo al número y a la entidad de las atenuantes aplicadas.

El tribunal explica que la sentencia recurrida, aunque apreció las dos atenuantes, omitió en su motivación elementos que revelan una menor culpabilidad y una relevante menor antijuridicidad, por lo que accede a la petición de la defensa, fijando la nueva pena en la que había solicitado el Ministerio Fiscal en la instancia.

La Sala afirma que las omisiones que tienen «más trascendencia» se produjeron en la relevancia e intensidad de la atenuante de obcecación. El tribunal recuerda que la propia resolución recurrida es la que narra que la acusada actuaba movida por un estado obsesivo que ha terminado afectando a su conducta, desconectándola de los parámetros de la normalidad.

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