Los dos supercomputadores Lusitania operan ya desde el CCMI de Cáceres

José Luis González, director genera de Computaex, en el espacio del CCMI que acoge las supercomputadoras Lusitania y Mare Nostrum. :: lc.

El traslado de la primera máquina desde Trujillo concentra en la capital este sistema de procesamiento de datos

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Cientos de armarios cuajados de cables capaces de mover datos en cantidades inimaginables. Un mundo informático a gran escala. Cáceres agrupa las dos supercomputadoras encargadas de realizar grandes cálculos en Extremadura para diferentes proyectos científicos. El pasado mes de noviembre se iniciaron los trámites para llevar a cabo el traslado del ordenador Lusitania, ubicado en Trujillo desde 2009. Su lugar de destino fue el CCMI (Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres), en donde, desde 2015, funciona el Lusitania II, otra supercomputadora que incrementó los recursos de cómputo de la primera máquina.

Hay que hacer algo de historia para comprender cómo se ensamblaron estos ordenadores. El primero lo financió la Junta de Extremadura, y después se creó la Fundación Computación y Tecnologías Avanzadas de Extremadura (Computaex), que se hizo cargo de él. Lusitania II ya fue adquirido por la propia fundación, que cuenta también con Centro Extremeño de Investigación, Innovación Tecnológica y Supercomputación (Cenits).

Los motivos del traslado es que el Centro de Procesamiento de Datos (CPD) de Trujillo, en el convento de San Francisco, no pertenece a la Fundación, y la idea es que «todos los equipos estuvieran consolidados en el mismo sitio, incurríamos en ineficiencia al tener que desplazar a personal, asumir el enfriamiento de las máquinas, por eso tomamos la decisión», explica del director general de Computaex, José Luis González, que reconoce que la extracción de los equipos fue difícil, pero que en dos días se pudo sacar el Lusitania de su primera ubicación.

La supercomputadora Lusitania está aún poniéndose en marcha. Durante la conversación con José Luis González todavía hay operarios terminando de rematar detalles de la casa de esta súper máquina.

Lusitania II estuvo en un primer momento en el exterior del edificio, una ubicación que le proporcionaba ventajas como la ausencia de calentamiento pero que también implicaba ciertos riesgos. Aunque es una máquina menos aparatosa, es 25 veces más potente que la anterior. La cesión temporal de MareNostrum 3, que también se encuentra en el CCMI desde el pasado mes de mayo ha imprimido otro cuádruple de potencia a la original.

Con estas nuevas posibilidades a partir de ahora Computaex podrá proporcionar a los investigadores y tecnólogos un recurso capaz de satisfacer requerimientos nuevos. Se potencia además la Instalación Científica-Técnica Singular (ICTS) que el Centro Extremeño de Investigación, Innovación Tecnológica y Supercomputación (CénitS) aporta a la Red Española de Supercomputación. Los usuarios de estas supercomputadoras son de la región, de España y del exterior. Se ha dado servicio a más de cien proyectos. «Hay muchos puramente de investigación básica, investigación aplicada, la Universidad de Extremadura, Elche, la Universidad de Oviedo, la Autónoma de Madrid, hospitales». Hay proyectos propios, ejecutados por la propia fundación y también proyectos en convenio con empresas.

Proyectos

Las iniciativas que se desarrollan están enmarcadas en tres grandes líneas: Ciencias de la Tierra, Ciencias de la Vida y Ciencias Informáticas y de Comunicaciones, dando soporte a investigaciones muy heterogéneas, que aportan soluciones en ámbitos tan diversos como la eficiencia energética, el impacto medioambiental, predicción climática, secuenciación genética y biomedicina, virtualización de puestos de trabajo, química computacional, observatorio del sector TIC en Extremadura, monitorización y telemetría para infraestructuras inteligentes, predictivilidad de flujos de tráfico en ciudades inteligentes, simulaciones electromagnéticas, procesamiento de imágenes o animación 3D. González destaca el interés de algunos de estos proyectos, que han generado publicaciones científicas de primer nivel.

La Fundación ha recibido ya una docena de reconocimientos y premios nacionales, internacionales y regionales. «No son premios que te los dan para hacerte una foto, sino premios competitivos».

También subraya que el rendimiento de la Fundación está siendo muy positivo, superando previsiones que no eran tan halagüeñas de partida «A la región no le ha costado nada, hemos utilizado fondos económicos europeos que si no no hubieran venido de ninguna de las maneras, y así contamos con un recurso importante para procesar nuestra propia información aquí, porque estamos trabajando con proyectos que tienen que ver con la agricultura y la agroalimentación, un sector en el que Extremadura destaca», apunta González.

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