«Me siento agradecido, pero no me enteré de nada»

«Me siento agradecido, pero no me enteré de nada»

Luis, el joven que sufrió un paro cardiaco en un aula y salvó la vida gracias a dos compañeros, regresa a la rutina académica

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

«No he sido consciente de lo que me ha pasado, estoy normal, no noto nada y ahora tengo que recuperar el tiempo perdido». Nunca una vuelta a clase fue tan dulce y significó tanto como la de Luis Rodríguez, el joven de 16 años que el pasado 8 de enero sufrió una parada cardiaca en un aula del IES Norba Caesarina. Dos compañeros de su clase de 1º de Bachillerato, Sergio Lasso y Aitor González, lograron mantenerle con vida con las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Han sido más que héroes por un día, porque su gesta ha calado en la ciudad y también ha generado un debate profundo sobre la necesidad de formar en Primeros Auxilios y de contar con desfibriladores.

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La alegría, la historia positiva, el lado feliz de la noticia es que el pasado viernes Luis regresó la rutina, a esa rutina con fechas de exámenes en la agenda, con ritmo que recuperar y las risas de siempre como banda sonora. Regreso a la vida después de que ésta quedara pendiente de un hilo durante unos minutos. «Me están entrevistando», dice con media sonrisa en la cafetería del Norba a un par de chicas un Luis de pocas palabras, algo cortado por la situación. Le parece un poco extraño ser protagonista. «Del momento en sí no me acuerdo, no me dolió nada», detalla a cuentagotas este joven altísimo. Se refiere al momento en el que se desvaneció y fue auxiliado por Sergio y Aitor y posteriormente atendido por el 112 y trasladado al hospital San Pedro de Alcántara. Todo se le fundió a negro y despertó en la UCI del centro sanitario con una laguna que le impedía recordar los últimos días.

Agradecimiento

La normalidad ha llegado después de menos de un mes. Pasó aproximadamente dos semanas en el hospital y otras tantas en casa terminándose de poner bien. Su primer día de clase fue el 2 de febrero, el viernes. «Tengo sentimientos encontrados, porque por un lado tengo que sentirme agradecido pero por otro no me enteré muy bien de la película, no fui consciente». Se pone en la piel de Sergio Lasso y Aitor González. «Para ellos ha tenido que ser difícil también». Tiene claro que él no hubiera podido desenvolverse como lo hicieron sus compañeros en ese momento. «Ahora voy a aprender Primeros Auxilios, me parece importante». Quiere extender sus gracias a toda la clase. «Por todo lo que hicieron, por llamar al 112». En cuanto a la parte médica lleva un desfibrilador interno automático por si surge un nuevo problema, pero según la información médica puede hacer su vida con normalidad. «No tengo que tomar ninguna pastilla, el corazón está en buen estado y puedo hacer deporte».

Sergio y Aitor, que durante estos días han contado repetidas veces su historia llegan a la cafetería con una actitud mucho más relajada que la que tenían dos días después de que sucediera todo, cuando su amigo aún estaba ingresado. Entonces, aún con cierto escalofrío en el cuerpo, sólo pensaban en la recuperación de Luis, a quien fueron a visitar varias veces, primero cuando estaba en la UCI y luego en planta. Los padres de este adolescente agradecieron profundamente a estos dos jóvenes el papel desempeñado durante esos minutos del 8 de enero que fueron esenciales para que su hijo siguiera con vida. En privado y en público una sola palabra: gracias. Tanto los sanitarios del 112 que atendieron al joven como los que le trataron en el hospital hicieron hincapié en la buena actuación de estos dos chavales, que fueron aplicando todo lo aprendido mientras se mantenían en contacto telefónico con los sanitarios de emergencias, que les iban dando instrucciones.

«Seguimos igual otra vez, todo ha vuelto a la normalidad», describe Aitor. El próximo 27 de febrero estos dos chicos recibirán un reconocimiento oficial en el Teatro López de Ayala de Badajoz. Se lo concede la Academia de Policía de Badajoz junto a Judith Muriel, estudiante también del IES Norba Caesarina y miembro de los scouts. En el seno de estas formaciones estos tres jóvenes han logrado su formación para desenvolverse con soltura y valentía ante circunstancias como ésta.

En la escalinata de entrada del Instituto, con un frío que pela, todo el grupo posa, salta y ríe para la foto que ilustra esta información. Y con esa alegría parecen querer arropar a Luis en esta vuelta a clase, en esta vuelta a la vida.

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