«Nos sentimos amenazados por la mina»

Asistentes al acto de presentación de la plataforma.
Asistentes al acto de presentación de la plataforma. / ALTAMIRANO

Vecinos de Residencial Universidad apoyan a la Plataforma Salvemos la Montaña, que anuncia movilizaciones

MANUEL M. NÚÑEZCáceres

«Nos sentimos amenazados como vecinos. Me aterra tener eso al lado. Y si pensamos en Aznalcóllar mucho más». Así se ha expresado esta mañana el presidente de la asociación de vecinos Residencial Universidad, Luis Fernando Figueroa, que ha participado en el acto de presentación oficial de la Plataforma Salvemos la Montaña. Este «movimiento cívico» surge como respuesta al proyecto de explotación de una mina de litio a cielo abierto en la falda de la Montaña. Lo promueve Tecnología Extremeña del Litio, una sociedad integrada por Valoriza Minería y Plymouth Minerals. La nueva plataforma reúne a colectivos de todo tipo entre los que figuran asociaciones conservacionistas, colectivos vecinales, propietarios…

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De momento, se preparan movilizaciones y campañas de concienciación a la ciudadanía. Las redes sociales serán una herramienta fundamental para dar a conocer un mensaje de oposición a un proyecto que amenaza la salud de los cacereños. Lo ha señalado el nuevo portavoz, Eduardo Mostazo, al reseñar que no se cumple la distancia mínima de dos kilómetros al núcleo urbano que establece la regulación urbanística municipal. También destaca que el casco histórico estaría a menos de tres kilómetros de la explotación, la planta potabilizadora «a menos de un kilómetro» y el hospital a poco más de dos.

Este colectivo suma ya un millar de seguidores en Facebook y ha conseguido en unas horas cerca de 400 firmas en Internet en contra del proyecto de la mina de litio. Son los datos que ha aportado Eduardo Mostazo, que ha comparecido acompañado, además, por representantes de organizaciones ecologistas como Adenex o Seo BirdLife. «Desde que empezaron las prospecciones mineras se vienen produciendo barrenados, vibraciones y ruidos 24 horas al día, movimientos de maquinaria que rompen caminos públicos que habían sido arreglados, se ha arrancado vegetación, se ha agredido a la fauna…», se denuncia en un manifiesto que refrenda afecciones sobre las aguas subterráneas del valle del Arroyo Valhondo.

Lamenta que todo ello se haya llevado a cabo con el «desconocimiento, la permisividad y el respaldo de las autoridades locales y regionales». Eduardo Mostazo confirma que se ha solicitado el expediente completo a la Junta de Extremadura pero no se les ha facilitado. También apunta que con la ampliación del permiso de autorización a nuevas cuadriculas, las afecciones llegan al campus, a las inmediaciones del Centro de Cirugía de Mínima Invasión y otras áreas que debían contar con la protección necesaria en una ciudad que se presenta como referente para el turismo y quiere ser modelo de desarrollo sostenible.

La Plataforma quiere explicaciones y se las va a apedir al propio presidente regional, Guillermo Fernández Vara, y la consejera de Medio Ambiente, Begoña Bernal. Marcelino Cardalliaguet (Seo BirdLife) ya anunció que quieren reunirse con ambos. «Lo que esperamos es que nos digan que no vamos a tener una mina. Si no es así solicitaremos esas entrevistas», adelanta Antonio Luis Díaz, de Adenex. Según él, si sigue adelante la iniciativa de una mina de cielo abierto con posibilidad de actuar hasta 300 metros de profundidad y con un kilómetro de diámetro, «la Montaña se destruirá en gran parte».

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