Saetas y lágrimas para el Cristo de la Victoria

El viento marcó el inicio de la procesión. En la imagen, a su paso por el puente de la Ronda Norte. / JORGE REY

La primera procesión de la Semana Santa cacereña partió ayer desde Mejostilla desafiando al fuerte viento

M.J.T.

«¡Atentos, al hombro!». La Semana Santa ha llegado. Ayer, a las seis de la tarde, el jefe de paso del Cristo de la Victoria, Juan Carlos Barrantes, pronunció esta frase tan familiar para los cofrades cacereños y que tantas veces se repetirá durante los próximos días en la ciudad. Es la consigna que marca el arranque de cada procesión y que define el momento en el que los hermanos de carga se echan a sus hombros el peso de las imágenes para iniciar el recorrido.

A pesar de la previsión de riesgo de lluvia, el tiempo permitió la salida de la primera procesión de este 2018. La Pasión cacereña arrancó en el barrio de la Mejostilla, de la mano de la cofradía del Cristo de la Victoria y Nuestra Señora del Rosario. No hubo paraguas a la salida, pero sí un fuerte viento. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), a las seis de la tarde se registraron rachas de 51 kilómetros por hora.

Fue necesario dar puntadas de refuerzo al vestido de la Virgen.
Fue necesario dar puntadas de refuerzo al vestido de la Virgen. / JORGE REY

Nada de eso parecía importarle a María Jiménez, miembro de la cofradía. «Siempre me emociono porque lo vivo mucho. Llevamos todo el año esperando este momento», aseguraba. Las suyas no fueron las únicas lágrimas vertidas a la salida de los pasos. Se vieron muchos rostros emocionados.

Por segundo año consecutivo, esta joven cofradía salió en procesión con dos imágenes. Junto al Cristo de la Victoria desfila también Nuestra Señora del Rosario, que ayer estrenó manto.

A las dos les dedicó saetas Manoli Delgado. «Canto todos los años», indicaba tras su actuación. La que tampoco falta cada primavera en San Juan Macías es Felisa Morán. A sus 94 años es la hermana mayor de la cofradía. Antes participaba en el desfile. Ya no puede realizar el recorrido pero lo siguió con detalle desde la primera fila.

La primera procesión de la Semana Santa regala una estampa única: el paso de las imágenes por el puente de la Ronda Norte. Desde aquí continuaron por Pinilla y San Blas hasta el casco viejo. La banda del Humilladero y la agrupación Nuestra Señora de la Misericordia pusieron la música. 

25 hermanos de carga se colocaron bajo las andas del Cristo.
25 hermanos de carga se colocaron bajo las andas del Cristo. / JORGE REY

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