Jueves Santo de fervor, saetas y solera en Cáceres

M. J. T. CÁCERES.

Lucía Durán procura no ausentarse ninguna Semana Santa de Cáceres. «Me gusta vivirla aquí, en mi ciudad. Mis padres me han llevado desde pequeñita a ver las procesiones», cuenta esta joven opositora desde la Plaza de San Mateo. Hasta aquí se desplazó ayer por la tarde para ver la salida de uno de los desfiles con más solera de la ciudad. La cofradía de la Vera Cruz sacó sus pasos con agilidad ante una abarrotada Plaza de San Mateo.

Tras los pasos de la Oración en el Huerto, el Beso de Judas, la Flagelación y el Cristo de la Salud, se incorporó la Cruz de Lampedusa, convertida en el icono de la situación que viven los migrantes y refugiados. Fue llevada a hombros por jóvenes cofrades de distintas hermandades. El último paso en salir fue el de la Dolorosa de la Cruz, conocida popularmente como 'La Zapatona'.

Las primeras saetas para estos pasos llegaron desde el balcón de la casa que la familia Oriol tiene con vistas a San Mateo. Felisa Rodríguez fue la encargada de poner banda sonora a una tarde fría, pero despejada de nubes y lluvia.

El sol acompañó por la mañana a la cofradía de la Sagrada Cena. Un año más ha vuelto a estar arropada en su desfile por la banda de Llerena, que tiene la particularidad de cantar, además de tocar, la marcha 'La saeta', de Joan Manuel Serrat, en puntos como la Plaza Mayor. Es uno de los momentos más valorados por el público.

Desde la capilla del colegio San José, con su amplia cantera de cofrades, partió a las siete y media de la tarde la cofradía del Amor con Nuestro Padre Jesús de la Entrega, el Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Caridad.

Mientras tanto, la cofradía del Humilladero llevó el fervor hasta el barrio del Espíritu Santo a la diez de la noche con una procesión muy especial y muy esperada por su 525 aniversario. La hermandad estrenó, además, su banda infantil, que se incorporó al desfile junto a la banda adulta de la cofradía.

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