Costaleros y músicos de Cáceres abren sus puertas

Javier, un niño de 6 años, prueba a tocar un tambor de la banda de música de la cofradía. /Jorge Rey
Javier, un niño de 6 años, prueba a tocar un tambor de la banda de música de la cofradía. / Jorge Rey

La hermandad y la agrupación musical de la Salud mostraron su labor e instrumentos en el Paseo Alto

J. J. GONZÁLEZ CÁCERES.

«Su meta es llegar un día ser costalero», dice la madre de Javier, de 6 años, que ayer acudió a la ermita del Paseo Alto a la jornada de puertas abiertas organizada por la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud y su agrupación musical. Se puede decir que músicos y costaleros de esta hermandad penitencial mostraron ayer su labor a quienes quisieron conocer la experiencia.

El niño Javier González probó a tocar el tambor, uno de los instrumentos que la banda de música de la hermandad mostraba y ofrecía a quienes quisieran probarlos para saber cómo suena la Semana Santa. En realidad, Javier es ya miembro de la cofradía de la Salud, como su padre, también Javier, y desfila de monaguillo. Pero, como dice su madre, Prado, a él le gustaría, de mayor, llegar a ser costalero, para sacar los pasos de la hermandad, que es una de las dos de la Semana Santa cacereña que utiliza este método para procesionar las imágenes, junto con la Esperanza del Vivero. El resto de cofradías de la ciudad tiene hermanos de carga, que sacan los pasos a hombros. Los costaleros, en cambio, los portan con la parte dorsal del cuello.

 «Estamos bien de costaleros, pero todo el que quiera sumarse, que venga a la cofradía»

«Estamos bien de costaleros, pero todo el que quiera sumarse, que venga a la cofradía» Pedro Cámara | Mayordomo Cristo de la Salud

«Estamos bien de costaleros, pero todo el mundo que quiera sumarse, que venga», explica a este periódico Pedro Cámara, mayordomo de la cofradía, que sale en procesión el Lunes Santo desde Santo Domingo. Es la primera vez que la hermandad, que tiene 70 costaleros, lleva a cabo una experiencia de este tipo, la de unas jornadas de puertas abiertas, celebrada ayer a partir de las 12,30 en la ermita del Paseo Alto. Se pudo probar la estructura metálica que sirve para igualar las alturas de los costaleros que han de meterse bajo el paso. También se mostró cómo hacer un costal, la pieza de tela que se coloca sobre la cabeza para cargar mejor la trabajadera o viga de palo del paso.

UNa joven en la estructura para igualar alturas de los costaleros.
UNa joven en la estructura para igualar alturas de los costaleros. / J. R.

La jornada de puertas abiertas sirvió, sobre todo, para una convivencia entre los propios miembros de la cofradía, que tomaron el aperitivo en el Paseo Alto en una mañana de frío.

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