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La Mejostilla y el Vivero adelantan la Semana Santa

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Jesús de la Humildad, el centurión y el sumo sacerdote. / ARMANDO MÉNDEZ

  • Numeroso público se concitó en los alrededores en la que era la primera gran cita de la Pasión en Cáceres

La Mejostilla y el Vivero adelantaron ayer la Semana Santa cacereña con las primeras procesiones. Hacia las seis de la tarde arrancaba en la iglesia de San Juan Macías el desfile de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria. Numeroso público se concitó en los alrededores en la que era la primera gran cita de la Pasión en Cáceres. Poco después se pudo ver una de las imágenes tradicionales de estas fechas, la del Cristo atravesando el puente que cruza la Ronda Norte. Es uno de los símbolos de una celebración que no solo llega al centro sino que también permite disfrutar en el extrarradio urbano la Semana Santa.

La novedad esta vez fue el paso de Nuestra Señora del Rosario, que se incorporaba. Se trata de una talla obra del cordobés Manuel Luque. Al salir con dos pasos, en lugar de uno como venía siendo habitual, la Cofradía de la Mejostilla contó con la colaboración de los hermanos de Jesús Condenado. El recorrido se cerraba en Santa María.

A las ocho de la noche, la cita estaba en otro punto de la ciudad. La Cofradía del Vivero, Nuestro Padre Jesús de la Humildad en su Prendimiento, sacó un paso con tres imágenes. A las de Jesús y el centurión romano se añadía la del sumo sacerdote, de madera de cedro y 1.80 metros de altura. Los tres salieron en dirección hacia la calle Doñana desde la parroquia del Beato Marcelo Spínola a las 20.19 horas. Media hora después aún no habían cruzado la rotonda que conecta las calles Gredos y Monfragüe. Apenas 125 metros de distancia, a un ritmo lento, con el acompañamiento de la banda La Pasión y en medio de una expectación notable. Las aceras estaban repletas de espectadores y los bares del barrio hicieron la caja del año. O casi.

El desfile continuaba hasta la medianoche. Para 2018 se preparan cambios. Las dos procesiones transcurrieron con una excelente temperatura, lo que animó al público a participar. Con cielo despejado y unos 23 grados, el escenario fue totalmente distinto al del sábado de Pasión de 2016. Entonces la procesión del Vivero, sin ir más lejos, tuvo que recortar el recorrido por la amenaza de lluvia.