Padres del preso herido tras incendiarse su celda: «Quienes salvaron a mi hijo de morir fueron las presas»

Jesús Haro. :: cedida/
Jesús Haro. :: cedida

Los padres del recluso hospitalizado tras el incendio en su celda dicen que no lo hizo de manera intencionada

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Tiene quemaduras de tercer grado. Ha estado grave, porque ha permanecido un día en la UCI. Tiene quemados los brazos, un costado y la cara... las orejas y la nariz», afirma al Diario HOY Jesús Haro, padre del preso del mismo nombre que se encuentra ingresado en el Hospital Nuestra Señora de La Montaña de Cáceres, después de que este fin de semana se produjera un incendio en la celda en la que se encontraba.

Más información

El padre y su mujer, Magdalena, afirman que su hijo llegó a la prisión de Cáceres el pasado viernes, y que el incendio fue en la madrugada del sábado, no en la noche del sábado al domingo como han visto en los medios de comunicación. «No nos avisaron hasta el lunes, a las nueve de la mañana», se quejan.

Ellos sostienen que el incendio no fue intencionado como ha asegurado la Subdelegación del Gobierno. «Fue un accidente y ocurrió porque los funcionarios no hicieron bien su trabajo; tenían que haberle cacheado, porque en la celda los presos no pueden tener ni mecheros, ni cerillas. Fuman en el patio, no en las celdas».

También advierten de que la celda no tenía detector de humos y que el colchón no era ignífugo.

El padre relata que se quemó el almohadón y luego el colchón, produciendo una gran cantidad de humo, «mi hijo intentó apagar el fuego y por eso se quemó. Y está vivo no gracias a los funcionarios, como ellos dicen, sino gracias a las presas que dieron la voz de alarma. También a que mi hijo perdió el sentido, pero lo recobró un momento y pudo darle a un botón para pedir ayuda. Casi se muere. Ha estado un día en la UCI por culpa del humo».

Su hijo, Jesús Haro, tiene 38 años y es natural de La Moheda de Gata, entidad local menor perteneciente a Gata. Su padre afirma que cuando llegó el viernes al centro penitenciario, pidió que le dieran una pastilla de su medicación, pero que no le hicieron caso, «él quería una pastilla de las que le dan para tratar la esquizofrenia que padece, para poder dormir, porque estaba agobiado, pero le dieron otra pastilla distinta a la suya que no le hizo nada, un tranquilizante».

7 de junio

La madre y el padre insisten en que su hijo es un enfermo por culpa de las drogas que consume desde los 15 años. «Lleva preso nueve años porque comete pequeños robos en bares, en máquinas tragaperras, para tener dinero para seguir drogándose. Es un enfermo y no debía de estar en la cárcel, tenía que estar en un centro de rehabilitación. Una vez que le cogen por una y le condenan, viene otro juicio y le condenan a más».

«Él ahora está cumpliendo condena por haber robado en un almacén una garrafa de 20 litros de gasolina. Y le iban a dar la libertad el 7 de junio, dentro de tres meses», añade su padre, quien afirma que habían traído a su hijo a Cáceres para declarar por una pelea en la que intervino en el centro penitenciario.

Su madre también lamenta que lleve tanto tiempo en la cárcel por lo que considera delitos de poca importancia, «nueve años por tonterías, mientras que los que roban millones no van a la prisión nunca».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos