La primera unidad antitabaco en la atención primaria de Cáceres ha tratado ya a unas 100 personas

Un paciente en la consulta con la doctora Ana Bravo (en el centro) y la enfermera Laura Casero. :: j. rey/
Un paciente en la consulta con la doctora Ana Bravo (en el centro) y la enfermera Laura Casero. :: j. rey

La consulta, en el centro de salud de la Plaza de Hernán Cortés, cumple nueve meses desde su apertura

J. J. González
J. J. GONZÁLEZCáceres

«Si no hubiera sido por ellas ya estaría con él oxígeno puesto». Así de sincero y rotundo se expresa Eliseo Galán, de 59 años, al referirse a la ayuda que recibe en la unidad contra el tabaquismo del centro de salud de la Plaza de Hernán Cortés, la primera abierta por el Servicio Extremeño de Salud, SES, en la atención primaria. Ellas, las destinatarias del agradecimiento de este paciente, son una médica, Ana Bravo, y una enfermera, Laura Casero, integrantes de la consulta, por la que han pasado ya un centenar de pacientes que, como Eliseo Galán, buscan ayuda para librarse el tabaco. Ambas profesionales han adquirido formación específica para desarrollar esta tarea, que compaginan con su habitual labor asistencial.

El SES abrió esta unidad el pasado marzo convencido de que había que llevar la lucha contra el tabaquismo hasta el umbral más cercano al ciudadano: el centro de salud. Así nació esta consulta, que es pionera en la región, una iniciativa aprobada por la Gerencia del Área de Salud de Cáceres y respaldada por el neumólogo responsable de la unidad de tabaquismo del Hospital San Pedro de Alcántara, Juan Antonio Riesco.

En los nueve primeros meses ha atenido a un centenar de pacientes, de los cuales 72 están en pleno proceso de abandono del hábito de fumar, sometidos a un tratamiento para el cual hay distintas opciones farmacológicos, con posibilidad de recurrir a pastillas, chicles o parches. El resto, hasta el centenar, ha desistido de continuar, un porcentaje de deserciones que entra dentro de las estadísticas habituales. Y es que es necesario estar realmente motivado y decidido a dejar el tabaco. Además, la unidad tiene alrededor de 200 personas apuntadas para empezar a ser atendidas. Cuando comenzó a funcionar se ofrecía una consulta a la semana y a veces tres. Actualmente la consulta es diaria y para acceder a ella los pacientes del centro de salud Zona Centro lo pueden solicitar cita directamente. En estos nueve meses se han pasado más de 1.200 consultas.

La doctora Ana Bravo se muestra realmente reconfortada por el trabajo que realiza en la lucha contra el tabaco. «En los 15 años que llevo como médica de familia, lo que más me ha llenado de satisfacción es ayudar a los pacientes a dejar de fumar», afirma tras confesar que ella, personalmente, nunca ha tenido este nocivo hábito: «yo nunca he fumado, jamás». La doctora despliega todo un arsenal de argumentos para persuadir a los fumadores a dejarlo y pronuncia una frase que fue muy difundida en el último encuentro sobre tabaquismo al que ha asistido: «dejar de fumar es la mejor medida de salud que un paciente puede tomar por su vida». Por su parte, la enfermera Laura Casero insiste en un mensaje: «yo sigo diciendo que el tabaco es un veneno silencioso, que cuando de quieres dar cuenta ya te ha matado».

La unidad es una experiencia piloto para el SES, pendiente de decidir si extender la experiencia a otros centros de salud de la ciudad y la región. El tratamiento es muy individualizado y con un seguimiento igualmente personalizado, incluso telefónico para resolver cualquier duda o hasta para recibir ayuda puntual con el fin de despejar posibles tentaciones puntuales de recaer.

Este tratamiento y atención personalizada lo recibe desde hace seis meses Eliseo Galán, quien se muestra del todo agradecido del resultado. Ya lleva siete consultadas desde que empezó. «Llevo fumando toda la vida. Desde que me despertaba empezaba a fumar», explica para reconocer que lo ha intentado en varias ocasiones y tan sólo ha conseguido mantenerse libre del tabaco durante nueve meses seguidos. Ahora lleva seis, pero cree que será la definitiva. Está sometido a un tratamiento con pastillas, pero sobre todo se refiere al hecho de que Ana Bravo y Laura Casero se han volcado con él: «he estado en terapias con psicólogos, pero lo que he sentido en esta unidad no lo he sentido nunca. Aquí me tienen las puertas abiertas». Galán ha estado en tratamiento en la unidad de neumología del Hospital San Pedro de Alcántara por un enfisema pulmonar.

¿Se puede hacer una evaluación positiva de esos primeros nueve meses? La respuesta es claramente afirmativa para la doctora Bravo, quien no deja de insistir en los peligros del tabaquismo, hasta el punto de resaltar que en el sistema de salud se tratan muchas veces las consecuencias de las enfermedades y no las causas, que es el tabaco en muchas ocasiones. Según indica, hay por lo menos 25 enfermedades relacionadas con este hábito, entre respiratorias, tumorales y cardiovasculares. «La EPOC sería una enfermedad rara ni no existiera el tabaco», afirma y se refiere también a los riesgos para los fumadores pasivos: «el humo del tabaco no sólo molesta sino también causa enfermedades a quien está al lado».

Laura Casero también se muestra satisfecha y orgullosa del trabajo en la unidad: «es un proyecto en el que le hemos puesto toda la ilusión del mundo y estamos satisfechas de que esté dando resultados», dice y subraya que la experiencia cuenta con la colaboración e implicación del personal de todo el centro de salud. En su opinión, hay que incidir en la comunidad educativa, en la lucha contra el tabaquismo allí donde está su origen como hábito, entre los más jóvenes, en los institutos: «las primeras caladas se dan a los 13 o 14 años».

«Es la primera causa evitable de mortalidad», resalta la doctora, que recuerda, precisamente, el caso de un paciente que acudió a la consulta. Era un hombre de 63 años que llevaba 45 fumando. En la prueba del aparato que mide el nivel de monóxido de carbono en el aire espirado de los pulmones, denominado cooxímetro, arrojó un 28 de porcentaje y un 5,11 de carboxihemoglobina o falta de oxigenación en la sangre. Ella le advirtió al paciente del riesgo de ataque al corazón. Al cabo de una semana, ese hombre, en efecto, sufrió un infarto.

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