Premio por educar con empatía

Los alumnos participantes en este proyecto posan con las camisetas que se hicieron para las actividades que llevaron a cabo. :: jorge rey/
Los alumnos participantes en este proyecto posan con las camisetas que se hicieron para las actividades que llevaron a cabo. :: jorge rey

Un proyecto sobre refugiados en el que se implicaron 30 alumnos y dos docentes es seleccionado por su carácter participativo

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

«Llamé a mi madre para decirle que gracias por todo, gracias por lo que ha hecho por mí». A la joven Nerea Salgado asistir a la proyección del filme 'Nacido en Siria', a la que acudió junto a su clase del ciclo formativo de Intervención Social, le removió todo y su primer impulso el fue agradecer. Lo cuenta temblando todavía, aunque ya han pasado unos meses de aquello. Nerea, junto a una treintena de alumnos del IES Al-Qázeres se implicó el pasado curso en un proyecto sobre refugiados que este verano consiguió un premio nacional de altura: el de Educación para el Desarrollo Vicente Ferrer. Toda una aventura que les fue enganchando y a la que entregaron horas y energía.

La profesora Ana Amigo, impulsora de este proyecto, explica que una de las tareas que tienen que hacer es enseñar a los alumnos a elaborar proyectos sociales. Eligieron el tema de los refugiados. «Vieron el documental Astral de Jordi Évole, que les interesó mucho, y fueron implicándose en el asunto». Continuaron formándose. Acudieron a Madrid para ver cómo funciona CEAR, la Comisión de Ayuda al Refugiado, y a uno de los estrenos del documental que tanto impactó a Nerea, 'Nacido en Siria', de Hernán Zin. «Fue un mazazo ver que son personas como nosotros». Decidieron iniciar una serie de intervenciones. Se convirtieron en un punto de recogida de víveres dentro de la campaña que articuló la Plataforma de Refugiados de Cáceres en el mes de febrero, destinado a los campos de Grecia, en donde se concentran muchos ciudadanos sirios. Hicieron labores divulgativas a alumnos de niveles inferiores del IES El Brocense y también a personas con diversidad funcional de Aspainca. La experiencia, además, será expuesta en el Congreso de plena inclusión y accesibilidad cognitiva que se celebra en Cáceres el próximo 19 y 20 de octubre.

Ana Amigo considera que esta iniciativa ha ayudado al alumnado «a trabajar la empatía, la capacidad de ponerse en la piel de otras personas, les ha enseñado que conocer un hecho les sirve para opinar y para contrastar la información y les ha hecho mejores personas, y a nosotras también». María José Galán es otra de las docentes implicadas en este proyecto. «Ellos han entrado en contacto con lo que va a ser mañana su trabajo, porque la intervención social no se aprende en el aula, se aprende a pie de campo, es muy interesante que hayan estado en contacto con otras personas», explica Galán. Las dos profesoras participarán en octubre en Senegal en el seminario de intercambio y formación en buenas prácticas para la educación para el desarrollo. Es un curso de 40 horas al que acuden dos profesores de cada uno de los centros premiados de España. Además del Al-Qázeres hay colegios e institutos de Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Murcia y Navarra. Se presentaron una cincuentena de proyectos. Es un curso que se celebra bajo el auspicio de la Agencia Española de Cooperación (AECID). Además, estas docentes tienen la intención de poder entrar en contacto con escuelas de Senegal para poder llevar a cabo proyectos conjuntos. Lo que aprendan, lo revertirán en sus alumnos.

Dos docentes del ciclo viajarán a Senegal a un curso sobre buenas prácticas educativas Otros 14 centros educativos españoles fueron seleccionados junto al insitituto cacereño

Objetivos

La convocatoria, tal y como puede leerse, premia experiencias educativas, proyectos o propuestas pedagógicas destinadas a sensibilizar, concienciar, desarrollar el espíritu crítico, y fomentar la participación activa del alumnado en la consecución de una ciudadanía global, solidaria, comprometida con la erradicación de la pobreza y el desarrollo humano y sostenible.

Vicente Ferrer se ha convertido en todo un símbolo de la ayuda y la movilización social. Fallecido en 2002 a los 89 años, su Fundación recoge hoy su legado humanista, un papel que sin duda los alumnos del Al-Qázeres hoy conocen mejor. Con sus camisetas amarillas y azules (hechas ex profeso para ser identificados en las distintas actividades) recuerdan en su aula los que le supuso sentirse parte de esta iniciativa educativa. Ernesto Río, de 32 años, explica que «la clave fue la voluntariedad, estás acostumbrado a hacerlo todo por obligación y esto era algo distinto». Dice que es crítico con su generación, pero que esto demuestra que les corre sangre por las venas y ganas de cambiar cosas. Cuidado con los 'millenial', que vienen con fuerza. Daniel, Paula, Juanita o Tamara consideran que esta iniciativa les ha «despertado», aunque ya tenían conciencia previa. «Tenemos fuerza, quizás no para cambiar el mundo, pero sí podemos aportar algo a ese cambio» dice ésta última, Tamara, que procede de Argentina, y sabe lo que es llegar a una tierra nueva.

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