La 'Plaza de Italia' urge aplicar la sentencia que ordena retirar las antenas

La Torre del Trabajo, situada en Antonio Canales, se inauguró el 28 de mayo de 1939. :: jorge rey/
La Torre del Trabajo, situada en Antonio Canales, se inauguró el 28 de mayo de 1939. :: jorge rey

La nueva junta directiva de la asociación vecinal trabajará para que la Torre del Trabajo se abra como mirador turístico

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Benjamín Gómez alza la mirada hacia la Torre del Trabajo y exclama: «Ojalá quitaran las antenas». Manuel Gómez, su compañero de banco en el parque, apostilla: «Ojalá, ojalá». La desaparición de las antenas de la Plaza de Antonio Canales, conocida popularmente como Plaza de Italia, parece estar cerca. O, al menos, en parte. El pasado mes de noviembre el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Cáceres dictó un auto por el que obligaba, en un plazo de dos meses, a quitar las antenas de telefonía móvil que están situadas en la torre y que son propiedad de Vodafone.

Este auto venía a ratificar una sentencia emitida hace un año y medio por la que se declaraba extinguido el permiso que dio en el año 2000 el Ayuntamiento a la compañía de telefonía, entonces Airtel.

La cuenta atrás ha comenzado y los residentes urgen que se cumpla esta sentencia. Así lo manifiesta Juan Carlos Ribera, el nuevo presidente vecinal de Antonio Canales. «Estamos muy contentos por el trabajo realizado por las anteriores juntas directivas que han contribuido, junto al Ayuntamiento, a que esta lucha vaya a dar sus frutos. En enero tienen que estar retiradas», expone. No obstante, la asociación vecinal no parará hasta que desaparezcan todas las antenas, no sólo las de Vodafone.

Eulogio Orgaz, Residente: «La torre es un monumento y las antenas quedan mal»

Jesús García, Residente: «Por mí que las quiten cuanto antes, pero aún siguen ahí»

Benjamín Gómez, Residente: «Ojalá las quitaran; me parece estupendo»

Manuel Gómez, Residente: «Dos de los cuatro relojes de la torre no funcionan bien»

«No es fácil quitarlas de hoy para mañana. Pero, si podemos, queremos eliminarlas todas. Tenemos que hacer los trámites en colaboración con el Ayuntamiento. La torre está ubicada en nuestro barrio, pero no es nuestra», avanza el presidente vecinal.

Una vez que se retiren las antenas de Vodafone, por las que el Ayuntamiento percibe una cuota anual de 204,97 euros, la Torre del Trabajo seguirá conservando las antenas de Retevisión, cuya eliminación afectaría a la recepción de los canales de televisión de muchos cacereños. El Ayuntamiento también se ha pronunciado en este sentido y ha puesto de manifiesto que su objetivo es ir desalojando, poco a poco, las antenas de telefonía que continúan en el edificio.

La asociación vecinal tiene un plan para esta torre. No es una construcción más. Tiene una personalidad propia dentro de la arquitectura local y, además, está situada en uno de los puntos más altos de la capital. «Queremos intentar adaptarla y adecuarla para que sea un mirador. No sabemos si será posible. Pero lo vamos a intentar. Nuestra intención es decorar el interior con fotos de toda la zona», avanza Juan Carlos Ribera, que toda su vida ha vivido en este barrio.

Sobre el terreno

A media mañana un grupo de jubilados echa la partida en el bar de la sede vecinal, situada justo junto a la torre. Entre ellos está Eulogio Orgaz. Lleva 51 años residiendo en la zona. «Esta torre es un monumento y las antenas hacen un efecto muy feo. Queremos que las quiten y que los ciudadanos podamos subir porque desde arriba se ve todo Cáceres», ilustra junto a una antigua foto de la torre en blanco y negro que decora una de las paredes de la cafetería.

Más allá de la estética, Eulogio repara en otra cuestión que inquieta a los residentes. La retirada de las antenas acabará con los temores que hay en el barrio por los posibles efectos en la salud. «Son nocivas. Eso lo sabemos todos», asegura sin vacilar.

Mientras tanto, Jesús García se muestra algo escéptico con el anuncio de la retirada de las antenas. «Queremos que las quiten cuanto antes, pero lo cierto es que todavía siguen ahí», dice mientras apunta con el dedo a la torre.

Durante su charla matinal, Benjamín y Manuel hablan de las antenas. «Me parece estupendo que las quiten», sentencia el primero. Manuel, mientras tanto, aprovecha la oportunidad para señalar que dos de los cuatro relojes que tiene la torre no funcionan bien.

En enero de 2014 el Ayuntamiento declaró la extinción de la autorización mediante una resolución de alcaldía y dio a Vodafone el plazo de un mes para la retirada de las antenas y el resto del material. Entonces, Vodafone recurrió en vía administrativa y posteriormente se encontró con una demanda presentada por el Ayuntamiento. En abril de 2016 el juzgado falló a favor de la administración. Y una año y medio después ha llegado el auto definitivo. La cuenta atrás está en marcha.

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