«El Plan de Empleo margina a los necesitados»

Alfonso Sánchez y Felipe Carballo, a la derecha, a las puertas del IMAS con sus solicitudes. :: a. méndez/
Alfonso Sánchez y Felipe Carballo, a la derecha, a las puertas del IMAS con sus solicitudes. :: a. méndez

Felipe Carballo y Alfonso Miguel Sánchez no han podido acudir a la última convocatoria, dirigida a parados de larga duración Dos desempleados se sienten desprotegidos por no poder presentar su solicitud al cobrar un subsidio de 430 euros

MANUEL M. NÚÑEZ CÁCERES.

Felipe Carballo está desesperado. Tiene 48 años y en su currículo figura un listado con los nombres de 15 empresas constructoras en las que ha trabajado. Es oficial de albañilería, peón y conductor de maquinaria pesada. Sin embargo, sus 25 años de experiencia quedaron reducidos a la nada cuando llegó la crisis al sector y comenzó a faltarle trabajo.

Los últimos tiempos han sido un suplicio para este cacereño que ha abanderado la Plataforma de Parados. «Me he visto sin recursos, sin que se me tenga en cuenta», relata justo antes de comprobar como un nuevo tren pasa de largo.

LOS REQUISITOS

uParados
«Ser parado de larga duración a la fecha de cumplimiento de los requisitos, en exclusión o riesgo de exclusión social».
uDuración
No haber trabajado más de 30 días en los últimos doce meses.
uExcepción
La convocatoria solo contempla la excepción de contratar personas paradas si no las hay de larga duración.
uPrestación
«No ser beneficiario ni perceptor de prestación contributiva por desempleo».

El Plan de Empleo Social de la Junta de Extremadura era una oportunidad a la vista. El Ayuntamiento ha convocado 82 plazas cuya contratación arrancó hace una semana. Felipe aspiraba a ocupar una de ellas. Ser tenido en cuenta al menos. Pero no podrá participar. Se lo impide una cantidad pequeña, pero que veta su presencia en el proceso de selección: los 430 euros que cobra de un subsidio de desempleo.

«Trabajar en verano y tener ahora un subsidio de 430 euros ha sido mi ruina», afirma Felipe Carballo

En el mismo caso está su compañero Alfonso Miguel Sánchez, desempleado de 51 años. Ambos claman contra un plan que, sostienen, «margina a los que más lo necesitamos».

«Cuando acudimos a por la instancia en los servicios sociales del IMAS (Instituto Municipal de Asuntos Sociales), la trabajadora nos lo dijo muy claro: no podíamos presentarnos por estar cobrando ese paro. Es injusto. Porque en mi caso yo estoy al límite», confiesa Alfonso Miguel Sánchez, separado y con los únicos ingresos mencionados de 430 euros. Con esta pequeña cantidad no solo vive sino que además pasa la pensión que corresponde por su separación, 100 euros.

«Con lo que me queda me las arreglo para vivir. Apenas me llega para comer, porque esto no es hacer equilibrios, es hacer magia», añade con resignación. Alfonso ha trabajado de forma esporádica en el último año. «Siempre trabajos precarios y eventuales», se lamenta. Incluso por días en labores de administración en el Servicio Extremeño de Salud (SES) y por pueblos de la provincia.

«Casi lo comido por lo servido porque por ejemplo en enero fueron tres días fuera. Encima me toca pagar a mí la gasolina». Al sumar más de 30 días con contrato al cabo del año tampoco puede acudir a la segunda convocatoria del Plan de Empleo Social.

Exclusión social

Es una especie de pescadilla que se muerde la cola, coinciden ambos. Los dos están en ese riesgo de exclusión social. Son personas a las que en teoría trata de dar cobertura con su decreto 131/2017 de 1 de agosto la Junta de Extremadura. Pese a todo, esa prestación de desempleo, aunque mínima, o haber trabajado más días de los estipulados les cierra las puertas a presentar sus solicitudes.

Solo en Cáceres ciudad se han recibido alrededor de un millar de solicitudes para optar al Plan de Empleo Social, que ofrece puestos de seis meses de duración. Alfonso y Felipe aspiraban a cualquiera de las 82 plazas que el Consistorio ha convocado: nueve de administrativo, 36 de ordenanza, 27 de operario múltiple y 10 de limpiador.

«Me salva que mi mujer pasa a cobrar también los 430 euros. Si no, no sé qué sería de nosotros. Es una injusticia, una discriminación absoluta», reitera Felipe Carballo, que exhibe formación complementaria en media docena de cursos. «Trabajar en verano fue mi ruina, cuando en teoría debería ser bueno», se queja amargamente.

Las condiciones del Plan de Empleo son claras. «Ser parado de larga duración» equivale a «personas que en los últimos 12 meses no hayan trabajado más de 30 días». Además está «no ser beneficiario ni perceptor de pensión contributiva por desempleo».

Encontrarse en exclusión social o en riego de ella no cambia nada. Felipe y Alfonso lo saben de sobra en su día a día de los 430 euros mensuales.

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