Museos eclipsados por su jardín

El espacio Casa Pedrilla, que recoge la intrahistoria cacereña, y el del artista ecuatoriano Guayasamín sobreviven con tímidas cifras de visitantes mientras triunfa su verde patio

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Es difícil pasar por los jardines del Museo Pedrilla y no soñar que ese lugar de ensueño es propiedad de uno y que allí se podrían realizar todas las actividades recreativas imaginables, desde cumpleaños hasta largas tardes de lectura a la sombra de sus frondosos árboles. El jardín de la Casa Pedrilla es conocido por la mayor parte de los cacereños, pero no tanto el contenido de su museo, que recoge la historia de personalidades de la ciudad y de la provincia. Durante los meses de julio y agosto estos jardines frescos y románticos se llenan con el ciclo de conciertos que organiza la Diputación, a quien pertenece ese inmueble. Es tanta la asistencia, que las filas de público suelen ser largas antes de las actuaciones, que desde hace 21 años ofrecen a la ciudad un menú de ritmos variados con artistas muy relevantes.

María Jesús Herreros de Tejada es la directora de este museo. Ella explica que aunque cuentan con el hándicap de estar fuera de los circuitos turísticos, lo cual disminuye el número de visitantes que llegan hasta este recinto, no es un museo que esté muerto. «El turista que viene tiene interés y nivel cultural, y también vienen escolares», explica. «El Pedrilla explica la historia interior, recoge investigadores, políticos, escritores, músicos...». El diputado de Cultura, Álvaro Sánchez Cotrina explica que son 300 la media de las personas que visitan este museo mensualmente a lo largo del año, sin contar los programas escolares, que añaden 400. En julio y agosto esta cifra alcanza las 5.000 personas por los conciertos.

«Nos interesa atraer al público más joven y crear una cultura en torno a las artes plásticas, porque el problema que tenemos es que no somos capaces de fijar al público joven a que entre en el museo».

Los grandes personajes cacereños de los siglos XIX y XX se encuentran representados en el Pedrilla

Sánchez Cotrina explica que durante la semana de los museos se confecciona una lista de centros escolares de la provincia y se les da la oportunidad de conocer este museo. Se les hacen visitas específicas guiadas, en las que se les van diseccionando las diferentes personalidades con las que nos encontramos. «Se han hecho visitas con escolares pero menos de las que esperábamos». Espera que el próximo curso pueda incrementarse este número. Es un museo gratuito.

El edificio, ideado por el arquitecto cacereño José María López Montenegro fue adquirido a principios de 1990 por la Diputación Provincial de Cáceres a la familia Martín Pedrilla, de ascendencia portuguesa. Se rehabilitó entre los años 94 y 95. La idea que alumbró la apertura como museo de este recinto fue la de aunar la historia reciente cacereña, la de los siglos XIX y XX.

El edificio está distribuido en tres plantas. La baja es imprescindible para todos los que quieran sumergirse en los datos de las personalidades principales de la ciudad durante esta época. Muchos de ellos dan nombre a las calles o centros educativos de la ciudad. Gracias a los objetos cedidos por las familias y a los resúmenes que cuelgan de las paredes uno puede saber la dimensión de estas personalidades, como el filósofo, abogado y astrónomo Mario Roso de Luna, el pintor Eulogio Blasco, el geólogo Eduardo Hernández Pacheco, el escritor y folclorista Rafael García de Plata y otros muchos más. Pueden verse periódicos de la época, enseres personales que, a ojos de nuestro siglo XXI, nos parecen llenos de encanto, como las gafas de Publio Hurtado, historiador y etnógrafo, o del propio Roso de Luna. Hay infinidad cámaras de fotos también, y un entrañable ciervo en el que el fotógrafo Santiago Caldera colocaba a los niños para que se fotografiaran.

Entre un abrumador mundo de hombres se encuentra la pintora Teresa Chaparro, a quien se enmarca artísticamente en la generación del 27 y se dice que formó parte «de un grupo considerable de mujeres que vieron anuladas sus posibilidades dentro de un mundo de hombres».

Importante es la sección musical que se encuentra en esta parte baja, y en donde se rinde honores a músicos como la pianista y profesora de música Angelita Capdevielle. Puede verse su piano. Muy importante es la presencia del maestro Solano, uno de los grandes compositores de copla, de origen cacereño. María Jesús Herreros de Tejada cuenta que en las visitas infantiles se les llega a tararear a los niños canciones como el 'Porompompero' para que sepan que su autor es de Cáceres. Una figura que no es conocida ni siquiera para muchos cacereños.

Ascendiendo a la primera planta de esta casa de estilo portugués se puede encontrar un curioso espacio artístico con obras pictóricas que abarcan desde el romanticismo hasta el siglo XX. Hay obra de la propia Chaparro, Lucenqui, Carlos María Esquivel, Juan José Narbón y escultores tan destacados como Pérez Comendador.

Más exposiciones

La tercera planta del Pedrilla cuenta con unos interesantes paneles calificados como 'Didáctica de la Historia', que presentan un recorrido por los distintos hitos de la historia, desde la prehistoria y la relación con América hasta nuestros días. Es un interesante trabajo, que, tal y como cuenta Herreros de Tejada, atrae a muchos estudiosos.

En el museo Pedrilla se han llevado a cabo también distintas exposiciones temporales. Tal y como detalla Álvaro Sánchez Cotrina la idea es retomarlas con fuerza para el inicio del próximo curso.

«La visión de la Diputación de Cáceres es mantener la esencia de cada uno de los museos, pero es verdad que las visitas se mantienen y no se incrementan». Cuenta que en el museo Pérez Comendador de Hervás se están haciendo más exposiciones temporales y que «nos está yendo muy bien». El público va a ver la muestra puntual, pero termina haciendo un recorrido por el resto de salas.

En eso anda embarcada la Diputación en ese intento de insuflar nueva vida a este museo.

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