15 millones de tapones para ayudar a Manuel

La familia del pequeño, que sufre retraso madurativo, recibe 6.000 euros de la Fundación Seur tras el reciclaje de plástico

Los ediles Marisa Caldera y Raúl Rodríguez acudieron a la entrega de la ayuda.
Los ediles Marisa Caldera y Raúl Rodríguez acudieron a la entrega de la ayuda. / Jorge Rey
SORAYA SALGADOCáceres

Manuel, un niño cacereño de seis años, sufre retraso madurativo. Los escalones de su casa, que hasta ahora han sido un obstáculo para él, van a dejar de serlo gracias a su nuevo salvaescaleras. Su familia lo podrá adquirir gracias a la donación de 6.000 euros que la Fundación Seur entregó ayer a su madre, María Isabel De la Torre.

El retraso madurativo es una enfermedad que afecta a varias áreas del desarrollo, como la psicomotricidad, el lenguaje, el desarrollo cognitivo o la interacción social. Estas zonas afectadas mantienen las características de niños de menor edad cronológica.

Manuel es el beneficiario número 135 a nivel nacional de la campaña ‘Tapones para una nueva vida’ que la empresa de mensajería puso en marcha en el año 2011. La familia de Iker, un niño bilbaíno, fue la primera que se benefició de esta iniciativa. Desde entonces, se ha conseguido recaudar 915.000 euros, el equivalente a 4.363 toneladas de tapones que se han recogido durante este tiempo.

Lo que se pretende desde la Fundación, según explican sus promotores, es ayudar a «niños sin recursos a acceder a un tratamiento médico no reglado en el sistema sanitario y al mismo tiempo concienciar a toda la sociedad sobre la facilidad de realizar una acción social y humanitaria con un simple gesto, en este caso guardar tapones en lugar de llevarlos sin más a la basura».

Moisés Polo, jefe de operaciones de Seur, explicó ayer este medio el proceso: «Nosotros transportamos cada día todos los tapones que acumulamos en los puntos de recogida. Los enviamos a Alicante, donde se encuentra la recicladora. En el caso de Manuel se han necesitado 30 toneladas, que equivalen a 15 millones de tapones».

Con un toneladade tapones se logran unos 200 euros; tras su reciclaje se convierten en cajas de fruta

En la provincia de Cáceres los puntos donde se recogen tapones son cuatro: en la capital se reúnen en el polígono de las Capellanías; en Plasencia también en el polígono industrial; y los dos restantes se sitúan en Coria y en Navalmoral de la Mata. Son los lugares donde se encuentran las naves de Seur.

«Mucha gente a nivel particular guarda tapones y hacen sus pequeñas aportaciones con una bolsa o dos bolsas. Los centros educativos son los suelen acumular más, por la cantidad de gente que allí convive. En estos sitios colocamos cajas en centros estratégicos para que la gente los deposite allí», explica Polo.

«El boca a boca ha conseguido que la gente participe espontáneamente, hay muchos puntos de recogida, desde un cámping o una piscina, a empresas que ponen las cajas donde más trabajadores hay, por ejemplo al lado de la máquina de café», añade.

Material valioso

Los tapones de plástico son tan valiosos por varios motivos:en primer lugar, el material del que están hechos es polietileno de alta densidad, un plástico de calidad y con gran valor en el mercado. Por otro lado, es un material que llega muy limpio a las plantas de reciclaje, ocupa muy poco espacio y es muy fácil de almacenar.

Todas estas condiciones hacen que la recolección de los tapones sea rentable. Cada tonelada (alrededor de 500.000 unidades) se paga a 200 euros de media.

En las recicladoras los tapones se someten a un proceso de lavado, clasificación, trituración y fundición. Una vez sometido a este procedimiento, el precio del material resultante asciende a 400 euros por tonelada, y en la mayoría de los casos acaban siendo cajas de fruta.

Todo un proceso que parte de la reutilización de materiales tan sencillos y de gestos tan simples como no tirar un tapón a la basura, y que se traducen en valiosas aportaciones como la que ayer recibió la familia de Manuel.

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