El juzgado investiga la muerte de una mujer que se precipitó desde el hospital en Cáceres

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

El juzgado de Instrucción número 1 de Cáceres ha admitido a trámite la querella interpuesta por los familiares de la mujer que falleció el pasado 3 de enero tras arrojarse desde la tercera planta del hospital San Pedro de Alcántara.

El juzgado solicita al Servicio Extremeño de Salud (SES) y a la Policía científica diferentes documentos para aclarar las causas del fallecimiento de esta mujer de 77 años, aquejada de meningitis y que, según su familiares, no contó con la suficiente vigilancia de los profesionales a su cargo en el breve espacio de tiempo en el que ellos se ausentaron. La mujer padecía alucinaciones por su enfermedad, explican sus familiares a través de su abogado, Daniel López-Vivas.

El SES deberá proporcionar al juzgado el historial clínico de la paciente desde su ingreso y sus datos identificativos, al igual que la certificación de los profesionales a su cuidado y las labores concretas que se le realizaron a la paciente.

Por su parte, la Policía científica debe aportar una copia del acta de la inspección ocular e informar sobre si se hizo una prueba de cerrar y abrir la ventana de la habitación desde la que se precipitó la mujer. También se solicita que informen sobre si se tomaron huellas dactilares de la ventana y a quienes correspondían. Se piden diligencias sobre las imágenes tomadas por la cámara de seguridad de la puerta de urgencias y del pasillo de las habitaciones de la planta tercera del hospital ese día 3 de enero de 7 a 8 de la mañana, hora en la que se produjo el suceso.

El Juzgado también pide al Instituto de Medicina Legal que informe si en el momento de hacer la autopsia encontraron en las muñecas de la fallecida marcas de atadura de algún tipo para justificar que estuvo atada. En la querella se indica que tras conocer el diagnóstico de esta paciente se exigió a los familiares estar de manera permanente a su lado, y que incluso se tuvieron que medicar para evitar el contagio de esta enfermedad infecciosa.

Según la tesis de los sobrinos, ya que la mujer no tenía familiares directos, ellos avisaron en control de Enfermería de que tenían que ausentarse para ir a sus puestos de trabajo, pero que el relevo llegaría a las 8,30 de la mañana. A las 7,10 salieron del hospital. Entre esa hora y las ocho tuvo lugar el fatal desenlace.

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