El Junquillo sufre una oleada de robos de catalizadores de coches

El catalizador de uno de los vehículos afectados. / L. CORDERO
El catalizador de uno de los vehículos afectados. / L. CORDERO

Los ladrones sustrajeron estas costosas piezas de casi una docena de vehículos aparcados en garajes de tres bloques de la urbanización

FRANCIS GONZÁLEZ CÁCERES.

Muy desagradable fue la sorpresa que recibieron algunos vecinos del Junquillo ayer a primera hora de la mañana. Cinco de los vehículos estacionados en el garaje de uno de los bloques de la urbanización, el edificio Cañada Real, sufrieron el robo de catalizadores, una pieza encargada de controlar las emisiones de gases tóxicos que se originan en la combustión de los motores. La semana pasada una vecina ya denunció la primera de estas sustracciones, por lo que desde entonces podrían ser cerca de una docena los vehículos afectados en los garajes de tres bloques del residencial.

En torno a las 10 horas de la mañana de ayer se presentó la Policía Nacional con agentes de la Policía Científica para buscar pruebas que pueden dar lugar a la identificación del autor o autores de los hechos, ocurridos en la madrugada del jueves al viernes. A uno de los vecinos afectados los agentes le explicaron que había un coche con la cerradura forzada, pero del que no habían robado nada. «Al parecer estuvieron buscando una llave del garaje, la típica que se suele tener siempre en el coche para poder acceder en más ocasiones», indicó a este periódico.

Las cerraduras de las puertas del garaje no se encontraban forzadas. «No hay ninguna señal de violencia ni destrozos en la cochera», aseguran desde Legal y Fincas, empresa que administra esta comunidad de vecinos, aunque sí tratan el asunto como una «acción deliberada» y no un hecho aislado. Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos del Junquillo, Carlos Luengo, destaca que es fácil conseguir acceder a los garajes, por lo que considera que se debería tomar más «medidas de seguridad». Desde ayer los habitantes del barrio permanecen en alerta, expone Luengo, aunque cada comunidad de vecinos es independiente. Su bloque votó incorporar una llave en el ascensor para acceder al garaje y el resultado fue negativo. En la actualidad sopesan poner videovigilancia.

«En nuestro barrio no nos sentimos nada seguros», afirma un vecino afectado por el robo

Otro vecino de este bloque, Guillermo Matas, cree que han abierto su vehículo para conectar a la batería las máquinas con las que han efectuados los cortes en los catalizadores. Matas estima en una veintena los vehículos afectados. En todo caso, otros testimonios recogidos por HOY cifran el número de robos en torno a la docena, entre los tres bloques afectados, todos ello ubicados en las calles Dalia y Amapola.

De película

«Ha sido de película», afirma Matas, quien cree que este tipo de robos se repetirán este verano en la ciudad. «En nuestro barrio no nos sentimos nada seguros ya que las patrullas apenas vienen por aquí mientras bandas organizadas como las de anoche siguen robando a sus anchas». Este vecino se lamenta de que su vehículo «ha quedado sin batería alguna y con la cerradura reventada. Han robado alguna llave y mandos de garaje para poder salir libremente».

Ayer mismo, varios residentes complementaban sus denuncias en la Comisaría de la Policía Nacional. En las redes sociales también se han dado cuenta de robos como este en otras zonas de la ciudad, como el Perú, donde una vecina señala que los sufrió el pasado sábado y explica que la policía les ha comentado que se trata de una práctica habitual por la alta cotización del platino que contienen los catalizadores.

El garaje del edificio Cañada Real, en el Junquillo, afectado por los robos
El garaje del edificio Cañada Real, en el Junquillo, afectado por los robos / LORENZO CORDERO

En abril de 2015 la Policía Nacional ya detuvo en Cáceres a dos personas por el robo estas piezas, que contienen en su interior una serie de metales como el platino, paladio o rodio que en el mercado negro pueden alcanzar un alto valor. Por un solo gramo de platino se pagan unos 37 euros y por el de paladio, unos 30.

La sustitución de esta pieza encargada de reducir gases nocivos puede oscilar entre los 300 y los 1.000 euros, dependiendo del vehículo. Más de 3.000 si se trata de camiones.

La ausencia de esta pieza no afecta al rendimiento del motor de un vehículo, pero sí se debe reemplazar si se quiere pasar la ITV.

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