La hora de Hernando de Soto

La mayoría de las fachadas de Hernando de Soto han sido blanco del vandalismo urbano. :: jorge rey/
La mayoría de las fachadas de Hernando de Soto han sido blanco del vandalismo urbano. :: jorge rey

Los vecinos de la céntrica calle aplauden el proyecto de revitalización social y artística anunciado por el Ayuntamiento

MARÍA JOSÉ TORREJÓN CÁCERES.

Alicia Galán no puede reprimir su alegría. Secador en mano, esta peluquera aplaude el anuncio realizado esta semana por el Ayuntamiento cacereño. Lleva 25 años instalada en la calle Hernando de Soto, una céntrica vía de la ciudad, sacudida por problemas que también afectan a otras calles, como los excrementos caninos, pero en bastante mayor medida por las pintadas, a lo que sin duda contribuye su peculiar forma, estrecha, con muchos recodos y soportales que la ocultan de la mayoría de la población.

Hernando de Soto une la Plaza Marrón con la calle Colón, aunque originariamente era una vía sin salida. Ahora, el Consistorio quiere que sea protagonista de un proyecto de revitalización social. La idea es que Hernando de Soto experimente una «metamorfosis», según el término empleado por fuentes municipales, a través del arte urbano, sin necesidad de recurrir a intervenciones urbanísticas más costosas.

Se trata de una actuación que buscará la interacción con el vecindario y el empresario de la zona. «Los jóvenes artistas provocarán un movimiento que se hará sentir en el resto de la ciudad», avanza el Consistorio cacereño sin entrar de momento en más detalles ni concretar las acciones exactas.

LAS OPINIONESJ. L. Montero Empresario «La calle está que da pena; aquí vienen todos los perros a mear»Alicia Galán Peluquera «Es una calle poco transitada, pero tiene buen acceso» Hasta los años ochenta, solo tenía una salida hacia Colón, hoy también se une a Plaza Marrón

Se llevará a cabo el año que viene y el proyecto forma parte de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible de Cáceres (DUSI), que aportará la financiación necesaria.

A Alicia desde su peluquería parece no importarle que el proyecto sea todavía un tanto abstracto. Los vecinos y empresarios de esta calle llevan tanto tiempo pidiendo la atención del Ayuntamiento que el anuncio les ha ilusionado. «Yo dejo que pinten mi fachada», señala la peluquera. Opina que el arte urbano puede ser una buena herramienta para plantar cara al vandalismo en forma de pintada. «Hay un código entre los grafiteros. Si una pared ya está pintada, no se puede realizar otro grafiti encima», recuerda.

Hernando de Soto alberga muchas cocheras para vehículos y pocos negocios abiertos en los locales comerciales de los bloques. Algunos de ellos todavía permanecen en bruto, síntoma de que no es de las más atractivas de la zona y de que la crisis se deja notar. Durante un tiempo estuvo ubicada en ella Kike's, la principal tienda dedicada a bromas y disfraces de la ciudad que atraía público a la zona pero hace unos años se trasladó a San Francisco . Y antes todavía, junto a Colón, el PSOE de Cáceres tuvo allí su sede histórica. «Esta calle no es muy transitada, pero tiene buen acceso», destaca Alicia Galán.

Autobuses Quevedo

Hace tres décadas la calle dio un estirón y ganó un acceso. Hasta entonces, sólo tenía entrada y salida desde Colón, la parte de abajo. La posibilidad de entrar desde la Plaza Marrón no existía porque en su lugar había una gran cochera donde la empresa de autobuses Quevedo guardaba sus vehículos. En los años ochenta, el garaje desapareció y el espacio se destinó a construir bloques de viviendas y a hacer un tramo de calle con una nueva salida.

Lo recuerda a la perfección José Luis Montero, al frente de la tienda de reparaciones y electrodomésticos situada en la Plaza Marrón. Se lamenta, sin embargo de que «la calle está que da pena. Aquí vienen todos los perros de la zona a mear y tienen las entrada a todos los locales comerciales hechas polvo».

Así es. Lo primero que hace cada mañana Carolina Ruiz es fregar la acera. Trabaja como empleada en el centro infantil Piruleta, que presenta una de las fachadas más divertidas y cuidada de la zona. «Es una calle bastante transitada por coches, pero con pocos peatones. Y los vecinos se quejan a menudo de que está bastante sucia. La gente sale a sacar sus perros pero no recoge los excrementos», asegura.

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