Podría haber más peregrinos en Extremadura que en Santiago, pero...

1-Fachada del Monasterio de Guadalupe. En primer término, la fuente con la pila donde se bautizaron los dos indios que trajo Colón
1-Fachada del Monasterio de Guadalupe. En primer término, la fuente con la pila donde se bautizaron los dos indios que trajo Colón

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Una de las cosas que más indignaba (y creo que aún indignan) al difunto periodista Sanjosé, era la indiferencia de los dirigentes extremeños ante el potencial turístico de los peregrinos. «Prácticamente no hacen nada, y lo poco que hacen... lo hacen mal. Podría haber más peregrinos en Extremadura que en Santiago, pero... no saben ». Señalaba que de los cinco caminos principales hacia Santiago de Compostela: El del Norte, el Francés, el Inglés, el Portugués y el de la Vía de la Plata que cruza Extremadura, el más concurrido, el más famoso en la actualidad es el Francés, pero en su día no fue así. Citaba al escritor Diego Miguel Muñoz, que aseguraba que el de la Vía de la Plata fue el primer ‘camino jacobeo’ hasta que en el siglo XII creció el Camino Francés. También hablaba de que el Padre Juan de Mariana (1535-1624), en su Historia General de España dijo, «en tiempos en que se descubrió el sepulcro del apóstol Santiago, de todas las partes del mundo acudían a visitarlo, siendo el mayor número los que venían de tierras de moros».

Lo cierto es que los políticos extremeños afirman que hay que hacer «lo que sea», para que los turistas se queden más de dos o tres días en la región, y parece que no se dan cuenta que de los 1.000 kilómetros del Camino de la Vía de la Plata, 332 pertenecen a Extremadura. ¡Es un tercio del Camino!, y lo normal es que los peregrinos pasen 12 días recorriendo de sur a norte Extremadura, desde Monesterio a Baños de Montemayor. Faltan infraestructuras, hay pocos albergues y algunos de los pocos que hizo la Junta están cerrados. «Yo nunca votaré a Manuel Fraga - decía el viejo periodista de izquierdas -; pero hombre, es que él fue quien relanzó el Camino de Santiago invirtiendo en albergues que eran gratis, en publicidad en los medios de comunicación, preparándolo todo para el Año Santo de 1993. Un político así hacia falta en Extremadura».

Arriba, cuadro del bautizo de los dos indios que trajo Colón a Guadalupe, obra de Juan Manuel Núñez Báñez. A la izquierda, Antonio Dávila, presidente de la Asociación Amigos del Camino Real de Guadalupe; y a la derecha, 'La Guadalupense', que acredita la peregrinación a Guadalupe

Los años santos jacobeos son aquellos en los que el 25 julio, Día de Santiago, caen en domingo. La cadencia de un Año Santo a otro es así: cinco, seis, once y seis años. Estos son los peregrinos que hubo en los últimos Xacobeos: en 1971 fueron 451 peregrinos, en 1976 bajó a 243, en 1982 fueron 1.868 y en el resurgir de 1993 ya fueron 99.436 los peregrinos. Se llegó a 154.613 en el Año Santo de 1999, a 179.944 en el de 2004, y el último Xacobeo, el del 2010, se superó el cuarto de millón, llegando a 272.703 peregrinos. El próximo Año Santo será en el 2021. Lo que a muchos les parece increíble es que desde hace una década los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela un ‘año normal’ (sin ser santo) superan la cifra de 100.000, y desde hace cinco años superan los 200.000. El año pasado, en 2016, llegaron 278.000 peregrinos. Hace sólo 40 años, en 1977, peregrinaron... ¡31 personas!.

Este fenómeno ha dado vida a zonas rurales que antes estaban agonizando, el pueblo de Triacastela, por ejemplo, a 134 kilómetros de Santiago, en la provincia de Lugo, tiene ya 15 albergues y alojamientos.

Al viejo periodista también le molestaba la desidia de los políticos extremeños con Guadalupe. «Es que a partir del siglo XIV los peregrinos en España caminaban a Santiago de Compostela o a Guadalupe», decía. Se aseguraba por entonces que la imagen de Santa María había sido tallada por el apóstol San Mateo. Centro espiritual de Castilla, en el Monasterio de Guadalupe pasaron los monarcas frecuentes periodos de reflexión. En los tratados se habla de que la reina Isabel La Católica fue 16 veces a Guadalupe, también estuvieron aquí Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Alfonso XII y Juan Carlos I. El gran Cristóbal Colón fue cuatro veces, la última en 1496, cuando trajo a dos indios, Cristóbal y Pedro, que fueron bautizados en la pila que ahora se encuentra en la fuente de la plaza, delante del monasterio. A Guadalupe acudió también Hernán Cortés para dar las gracias a la Virgen por estar vivo, y el escritor Miguel de Cervantes para ofrecer los grilletes con los que estuvo preso en Orán. Góngora y el Marqués de Santillana también fueron peregrinos a Guadalupe, al igual que Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara, San Francisco de Borja, San Vicente Ferrer... hasta el Papa Juan Pablo II.

Peregrinos a Guadalupe desde Zafra en el año 2011

Quienes están haciendo lo posible, y más, para hacer con Guadalupe lo mismo que hizo Fraga con Santiago antes de 1993 (con la misma ilusión pero casi sin dinero), es la Asociación Amigos del Camino Real a Guadalupe, que preside el entusiasta Antonio Dávila que esta semana estaba colocando flechas blancas por los caminos que conducen al hermoso monasterio extremeño. Los peregrinos a Santiago siguen flechas amarillas y los de Guadalupe flechas blancas. La Asociación da a los peregrinos Cartas de Ruta del Camino Real a Guadalupe, entregando el año pasado cerca de 200. Los que llegan a su destino pueden solicitar en el monasterio ‘La Guadalupense’, similar a ‘La Compostela’, para certificar la peregrinación.

Europa sí cree en Guadalupe peregrina y ha entregado hace poco 800.000 euros para que se potencien 12 caminos a Guadalupe con el proyecto Itinere 1337. Potenciar esos caminos sería potenciar 40 localidades cacereñas, algunas de ellas con riesgo de desaparecer. Los caminos están bien documentados en http://caminosaguadalupe.com.

Sanjosé decía que todas las personas debían, al menos convertirse en peregrino una vez en la vida para intentar saber qué hacer en este mundo. Algunos de la Redacción de Cáceres aún sonreímos al recordar lo que nos contó después de recorrer andando los 155 kilómetros del Camino Francés en Galicia, desde O Cebreiro a Santiago de Compostela:

– Llegué cansado y llegué triste porque en la caminata no había encontrado lo que buscaba. Era una mañana plomiza. Escuché la misa del peregrino de las doce. Después de mirar el hipnotizante ir y venir del botafumeiro abracé al Santo y me fui, con mi alma vacía, a tomar algo a una taberna de la rúa do Franco, al lado de la catedral. Allí, ante una refrescante taza de ribeiro y un buen pulpo a feira en su plato de madera, encontré lo que no había hallado en el Camino. En una gran pizarra, tras el mostrador, había dos frases escritas a tiza. Una decía: ‘Hacer lo que te gusta, es libertad. Que te guste lo que haces, es felicidad’; la otra: «La edad es sólo importante, si eres un queso o un vino’. Es curioso ver los lugares en los que puede uno encontrar la sabiduría.

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