Los Golfines celebra sus dos años de apertura al turismo con obras de mejora

Los andamios cubren ya uno de los tres tramos de la fachada posterior del Palacio de los Golfines de Abajo. :: jorge rey

Ya está en marcha la restauración de la fachada posterior, que prevé la restitución de todos los esgrafiados originales usando sólo materiales naturales

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

El Palacio de los Golfines de Abajo, uno de los más emblemáticos y grandes de la Ciudad Monumental, acaba de celebrar su segundo año de apertura al turismo. Fue el 10 de septiembre de 2015 cuando la construcción abrió las puertas a sus primeros visitantes. Desde entonces, en estos 24 meses de actividad, han pasado por sus instalaciones un total de 36.000 personas, según el dato facilitado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, propietaria del histórico inmueble.

«Estamos muy contentos con la acogida que hemos tenido. El público ha respondido, incluso el cacereño», indica Miguel Ángel Arroyo, el responsable de la fundación en Cáceres. A la hora de proporcionar las cifras de turistas, desde el Palacio de los Golfines de Abajo se hace una precisión que conviene tener en cuenta. El palacio tiene un aforo limitado. La entrada sólo se realiza mediante visita guiada. Hay un tope de 25 personas por grupo. De esta manera, teniendo en cuenta que hay siete turnos de visita cada día, los Golfines de Abajo puede recibir, como máximo, 125 turistas por jornada.

Abril, mayo, agosto, octubre y noviembre son los meses de mayor afluencia, mientras que junio y julio suelen ser los más tranquilos. La Semana Santa, el Puente de la Constitución y el Puente de Andalucía (en el mes de febrero) son los periodos de mayor actividad en el interior del palacio. La entrada al recinto cuesta 2,5 euros.

En obras

Si el año pasado el primer aniversario de apertura coincidió con la puesta en marcha de nuevos espacios, como la sala de exposiciones y la sala de conferencias, este segundo aniversario coincide con la restauración de la fachada posterior de los Golfines de Abajo, visible desde Miralrío y San Marquino.

Los trabajos comenzaron el pasado 4 de septiembre y la firma encargada de realizarlos es la empresa de construcción Vicente Pizarro S. L. Con un presupuesto inicial de 200.000 euros, las obras están encaminadas a devolver a esta fachada su aspecto original. También se contempla el arreglo del patio del palacio, que la fundación utilizará para realizar actividades al aire libre. Por el momento, descarta explotarlo como espacio hostelero.

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Uno de los principales objetivos de la intervención residirá en restituir todos los esgrafidos originales del edificio. La empresa sólo empleará materiales naturales. En estos momentos, las paredes dejan ver la huella del paso del tiempo. Es la primera intervención de estas características que se realiza en la fachada posterior durante, al menos, los últimos cien años. «Durante el siglo XX no se intervino en esta fachada», apunta Miguel Ángel Arroyo. «Lo que pretendemos es rehacer lo que había. Dejarla como estaba», resume.

No hay una fecha tope para el final de los trabajos. No obstante, se espera que puedan estar listos para el comienzo de 2018. Durante estas primeras semanas de obras han quedado a la vista en la zona inferior de la fachada sillares de granito que estaban ocultos bajo la cal.

Por su parte, los trabajos en el patio, de 300 metros cuadrados, consistirán en adecentar el suelo y las zonas ajardinadas. El nuevo pavimento combinará el granito con adoquines. Aunque se puede acceder a través del palacio, esta zona abierta dispone de una entrada directa desde la calle, situada en la Cuesta del Marqués.

Las obras no interfieren en el día a día del palacio, ni alteran su régimen de visitas. Los Golfines de Abajo ofrecen a los turistas un recorrido interpretado por diferentes espacios que recrean estancias que abarcan desde el siglo XV hasta el siglo XX. La construcción de este histórico inmueble arrancó en el siglo XV promovida por Alonso Golfín y finalizó en el XVI de la mano de Sancho de Paredes Golfín, hijo de Alonso y camarero de Isabel la Católica.

El palacio conserva en su interior, a modo de joya arquitectónica, una sala de armas original del siglo XVI. Se trata del espacio más antiguo que se puede visitar.

personas han pasado por el Palacio de los Golfines de Abajo desde que abrió sus puertas al público, en septiembre de 2015. La iniciativa se puso en marcha tres años después de la muerte sin herederos de su última propietaria, doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, y de la creación de una fundación que lleva su nombre.

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