La ola de frío obliga a alojar en Cáceres a más personas en hostales y en el albergue

Un hombre pide dinero a la puerta de una oficina bancaria, en el barrio de Moctezuma. :: l. cordero/
Un hombre pide dinero a la puerta de una oficina bancaria, en el barrio de Moctezuma. :: l. cordero

La Cruz Roja tiene identificados a 20 sintecho en la ciudad, a los que proporciona mantas, leche y compañía

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

El protocolo del frío, el dispositivo que arbitra el IMAS (Instituto Municipal de Asuntos Sociales) de diciembre a marzo para proporcionar techo a las personas que duermen a la intemperie durante los meses más fríos del año, ha intensificado durante esta semana sus atenciones en la ciudad coincidiendo con la bajada de temperaturas de los últimos días.

A la puerta del centro de transeúntes que Cáritas gestiona junto a la estación de Renfe han llamado más usuarios que de costumbre buscando una cama para pasar la noche y Cruz Roja, mientras tanto, ha atendido a un 50 por ciento más de personas durante sus salidas nocturnas por Cáceres. Cuatro voluntarios 'peinan' la ciudad para dar mantas, leche caliente y compañía a quienes duermen en la calle. Si quieren, además, también les brindan la posibilidad de pasar la noche bajo techo. Estas dos organizaciones están incluidas dentro del protocolo del frío, donde también participan las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, la Policía Nacional y la Policía Local.

Según los datos facilitados por Cruz Roja, hay 20 personas que de forma habitual duermen en la calle. Los voluntarios suelen atender, de media, a ocho usuarios cada jornada. La mayoría son viejos conocidos. Saben dónde se resguardan del frío. Pero durante los últimos días Cruz Roja ha elevado sus atenciones durante las visitas nocturnas hasta llegar a atender a 12 personas en cada salida. Los voluntarios, que viajan provistos de magdalenas, leche, galletas, zumo, cola-cao, caldo y mantas, permanecen en la calle desde las nueve de la noche hasta la una de la madrugada, de lunes a viernes. El año pasado las salidas también se realizaban durante los fines de semana.

LA FRASEMarisa Caldera Concejala de Asuntos Sociales «Ninguna persona se queda en la calle si necesita techo»

Antes de iniciar sus rutas por la ciudad, los voluntarios llaman al Centro Vida de Cáritas para saber si hay camas libres para poder ofrecérselas a sus usuarios. Si no hay plazas disponibles, la segunda opción es el albergue municipal.

Desde del pasado viernes el centro de Cáritas está lleno. Sus 16 plazas están ocupadas. No es una situación extraordinaria, aclaran desde el centro, ya que su ocupación media durante todo el año es del 96 por ciento. Lo que sí han notado los trabajadores de Cáritas es que se ha incrementado el número de personas que han llegado hasta aquí durante esta semana, acompañadas en muchos casos por la Policía Local, buscando cama. Han sido, en concreto, 13 desde el pasado viernes. Ocho de ellas llamaron a la puerta durante la jornada del lunes y la del martes. Las madrugadas del martes y la de ayer, miércoles, han sido las más frías. Según los datos de la Aemet, la Agencia Estatal de Meteorología, la temperatura mínima del martes en la ciudad fue de 0,9 grados, mientras que ayer el termómetro registró -2,4 grados.

Albergue municipal

¿Qué ocurre cuando no hay sitio en el centro de Cáritas? Marisa Caldera, concejala de Asuntos Sociales, explica que la segunda opción incluida en el protocolo es buscar plaza en el albergue municipal del Edificio Valhondo o en algún hostal de la ciudad. El IMAS, indica, corre con los gastos. «Mientras el protocolo del frío esté en vigor ninguna persona se queda en la calle si necesita techo», afirma Caldera.

Desde el pasado 1 de diciembre, el IMAS ha buscado alojamiento a 35 personas. Siete de ellas fueron derivadas por la Policía Local y las 28 restantes acudieron directamente a las oficinas del Instituto Municipal de Asuntos Sociales, situadas en la calle Atahualpa. Están operativas de 8.00 a 15.00 horas.

En 2017 el protocolo del frío atención a un total de 94 personas durante los cuatro meses que permaneció activo. Esta iniciativa se puso en marcha hace nueve años. La mayoría de los usuarios son varones y se encuentran de paso por la ciudad, según la información facilitada por Marisa Caldera.

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