Figueroa: «Heras está en los tribunales por falta de atención»

Figueroa después de testificar en el juicio del ruido. :: l. cordero

El presidente de la Asociación contra el Ruido advierte de que Nevado comete el mismo error con la Madrila

SERGIO LORENZO CÁCERES.

«Carmen Heras está en los tribunales por falta de atención al ciudadano, y Elena Nevado también va a terminar en los tribunales por lo mismo, por no atender a los ciudadanos». De esta manera tajante terminó ayer su declaración en el juicio de la Madrila Fernando García Figueroa, actual presidente de la Asociación Cacereños Contra el Ruido. Una denuncia de esta agrupación es el origen del procedimiento judicial que ha sentado en el banquillo a la exalcaldesa, al exedil Carlos Jurado y a doce hosteleros con negocios en la zona de ocio.

Ayer, en el undécimo día del juicio, Figueroa declaró que la Asociación Contra el Ruido se creó en el año 2008, durante el mandato de Heras, porque se agravó la situación en la Madrila, y porque daba la impresión de que las denuncias que hacían los vecinos «se metían en un cajón y ya está».

También aseguró que a una de las primeras reuniones acudió el presidente de la Asociación de Vecinos, Miguel Salazar, «y dijo que no se sumaba (a la denuncia judicial) porque su asociación recibía subvenciones del Ayuntamiento».

Figueroa fue primero vicepresidente de la Asociación, y la encabeza desde el año 2012 tras fallecer Antonio Durán, la persona, según dijo, que propuso querellarse contra los entonces cargos públicos municipales. Fernando Figueroa recalcó ayer que varias veces se había quejado a Heras del problema de ruidos que sufrían los vecinos de la Madrila, «y ella no contestaba, no decía nada».

En esta zona de ocio pidieron y consiguieron que el Seprona midiera el ruido en las casas; pero señaló que no fue la única vez que han actuado: «Hemos conseguido cerrar una carnicería en Aldea Moret que molestaba a una familia, también por una medición del Seprona».

Él vive en la Madrila, pero reconoció ante el tribunal que no le molestan los locales porque reside en una zona del barrio algo alejada de ellos.

Antes del presidente de la Asociación declararon otros cuatro vecinos que sí aseguraron sufrir molestias.

Dos son un matrimonio que viven en un quinto piso y tenían debajo al Submarino, local que señalan como la causa de sus males. «Molestaban mucho las vibraciones - dijo ella -. Ya te podías poner tapones que daba igual. Cuando cerró Submarino la diferencia fue como de la noche al día». Su marido añadió que vibraba hasta la almohada, y que la decisión de cerrar al tráfico la Madrila Baja no hizo que el problema disminuyera.

Otro vecino de la calle doctor Fléming señaló que el local que le molestaba era el Carpe Diem, cuyos gerentes no están acusados. Declaró que era extraño que cuando la Policía Local iba a medir el ruido en su casa, bajaba el nivel de la música en el bar, «llegué a pensar que me tenían pinchado el teléfono», dijo.

Un quinto vecino declaró que le había molestado el bar 'Tubos', cuyos gerentes tampoco están encausados, y una vez La Cuerda, que está en otra manzana.

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